Este bosque está habitado por pueblos en arte, por el activismo imperioso de la poesía, por el poder transformador, y a la vez protector de la memoria, de las artes todas, de las inquietudes insaciables de l@s rehabitantes de las casas antiguas de los pueblos, que adquieren hoy una segunda vida con su restauración estructural y su recuperación emocional, social, histórica y hasta económica… económica, circularmente hablando. Y mucha belleza también.
"Tuve que irme lejos para que los ojos de los demás, y después de mi propia experiencia, me mostraran la excepcionalidad del ruralismo". Estas palabras de la escritora y creadora artística Vanesa Freixa Riba, pueden ser también mías, ojalá, en un futuro no muy lejano, pero sobre todo, podrían reconocerse muy bien en la voluntad y la trayectoria de nuestra invitada de hoy: Lucía Camón Errando, o lo que es lo mismo: Lucía o Pueblos en Arte. Por cierto, todo ello con sede en un lugar de Zaragoza de cuyo nombre no queremos nunca olvidarnos: Torralba de Ribota.
Y es que Lucía, como Vanesa Freixa escribe en su libro “Ruralismo. La lucha por una vida mejor" (Edit. Errata naturae ) sintió la necesidad de recuperar todo lo que se había desprestigiado. Creyó que, si de verdad, ponía en práctica y con éxito la vida que anhelaba, la revalorizaría también ante los demás. Y lo hizo a lo grande, a lo bello, a lo innegable o irrefutable…
Poeta, actriz, artista audiovisual y gestora del Proyecto Pueblos en Arte, Lucía Camón es referencia, así como el pueblo que habita, de una nueva forma de entender la ruralidad del siglo XXI.
Y contribuyen a esta tarea, Vanesa Freixa Riba, Adolfo García Martínez, Gustavo Duch y las golondrinas… Las golondrinas del Cuaderno de Nidos de Raúl Alcanduerca, mejor dicho, las golondrinas de Isabel, que hoy nos visitan para desvelarnos algunas de sus intimidades. En el Club de la Hojarasca: Marta Iraeta, Isabel Ruíz Lara, Pilar Socorro, Ana Zurita y Álvaro Soto.
Y ahora, como nos dice Vanesa Freixa, deja notas escondidas en los huecos de los muros de piedra seca de la casa de pueblo que rehabitas para que describan cómo eras. Cajitas con recuerdos de la parte de la historia en la que ahora participas para los que te sucederán en esta misma casa antigua… No sabemos cuántas más vidas participarán, si lo hacemos bien, en este recorrido infinito… Sin duda, territorio conmovido… ¡Arriba las ramas!