Charlamos con Ignacio Abella sobre el agua. Porque "por mucho que lo hayamos olvidado, en el fondo todos sabemos que la gestión del agua y la tierra, continúa siendo una responsabilidad intransferible de cada tribu y grupo humano, de cada persona, por el simple hecho de vivir, de ser y estar en el mundo". Hablamos de agua suscribiendo al maestro de maestros Martín Chico, que ya en 1920, dice que la historia de las terribles inundaciones coincide con la historia de la tala de nuestros montes. Que si retenemos la gota de agua en las alturas, habremos vencido a la inundación en el valle, transformando a la vez el escaso manantial en fuente copiosa. Que las grandes masas de arbolado detienen el agua de las lluvias... ("Mi amigo el árbol", ed. ARBA y AEA).
Y es que, aunque ya terminó el Año Internacional del Agua declarado por la UNESCO, seguimos en el Decenio del Agua. Agua y árboles, la historia del huevo y la gallina, no existirían el uno sin el otro. Como muestra gráficamente la frontera de Haití con República dominicada, separando una misma montaña en dos seres diferentes, con árboles y con ausencia de arbolado, adivina donde se acumulan las catástrofes que mal llamamos "naturales". Es más, damos la voz de alarma, el cambio climático ya está afectando a comunidades humanas. Abella da cuenta de los primeros refugiados o exiliados medioambientales.
Una canción de Tom y John Fogerty nos despide con un deseo, ser capaces de andar sobre el agua, "Walking on the water".