Diosas y rebeldes Catalina de Erauso, la monja alférez12/01/2026
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Catalina de Erauso nació a finales del siglo XVI en el País Vasco y fue criada para una vida de clausura. Desde niña mostró un carácter indómito, incapaz de someterse a la disciplina conventual. A los quince años huyó del convento donde se formaba como monja y comenzó una vida errante que la llevaría a convertirse en soldado en los territorios de América. Para sobrevivir, Catalina adoptó identidad masculina y vivió durante años como hombre, trabajando, luchando y batiéndose en duelos sin que su secreto fuera descubierto.

Sirvió en distintos ejércitos, participó en conflictos armados, cometió actos violentos y fue perseguida por la justicia en más de una ocasión. Su vida estuvo marcada por el peligro constante, la huida, el enfrentamiento y la construcción consciente de una identidad que le permitiera moverse en un mundo exclusivamente masculino. Catalina no buscó ser ejemplo ni bandera. Buscó libertad.

Tras años de guerra y aventuras, su identidad fue revelada en circunstancias extremas. Lejos de ser castigada como cabría esperar, su historia despertó fascinación en autoridades civiles y religiosas. Llegó a ser recibida por el papa, que le concedió permiso para continuar viviendo como hombre.

La vida de Catalina de Erauso es una de las más extraordinarias del siglo XVII. No fue heroína idealizada ni víctima pasiva. Fue una mujer que se negó a obedecer el destino impuesto y construyó su propia supervivencia a golpe de riesgo, inteligencia y desafío.

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