En unas horas el Gobierno de Estados Unidos se queda sin fondos; paralizado -al menos de forma parcial-, si Republicanos y Demócratas no llegan a un acuerdo. Los conservadores no dan su brazo a torcer, quieren tumbar la reforma sanitaria de Obama, la más destacada desde que llegó a la Casa Blanca. Pero el presidente tampoco cede y apela a la responsabilidad de los republicanos.
En Venezuela, un exaltado Nicolás Maduro acusa a Estados Unidos de alentar acciones para sabotear el sistema eléctrico y la economía venezolana. Ha ordenado la expulsión en 48 horas de tres funcionarios estadounidenses de inmediato y añade que no le importan las represalias que pueda tomar el Gobierno de Barack Obama.
En España, a vueltas con los Presupuestos Generales del Estado para 2014, que ya han empezado a debatirse en el Congreso de los Diputados. Las cuentas de la recuperación han disgustado a los partidos de la oposición.