Hoy descubriremos a dos mujeres cuyas vidas pudieron tener mucho en común por su pasión, su calidad e, incluso, pertenencia, a los Ballets rusos de Diaghilev, pero cuyos caminos siguieron direcciones contrarias, una instalándose en Londres y creando una escuela y una compañía y la otra, teniendo que vivir bajo la sombra alargada de su genial hermano, pero demostrando una capacidad de supervivencia vital y un talento artístico (el suyo) fuera de toda duda. Marie Rambert y Bronislava Nijinska son nuestras maravillosas protagonistas de hoy. Bailarinas, maestras, coreógrafas, …mujeres con historias increíbles como tantas y tantas otras que quizás pasaron más desapercibidas que otros nombres más mediáticos, pero que fueron brillantes engarces en esa gran joya que es la historia de la danza.