Las artes como cualquier aspecto de la vida deben estar rodeadas y ambientadas con humor, con buen humor por supuesto, y no rehuir de ese aspecto cómico, a veces burlesco, a veces satírico que tanta falta nos hace en nuestras vidas.
La danza no es ajena a todo ello y son muchos los ballets, las situaciones, los libretos, los personajes y por qué no, las músicas que han reflejado y reflejan situaciones inolvidables e hilarantes.
Hoy vamos a acercarnos a algunos de estos momentos que siempre que volvemos a ellos, nos hacen esbozar una sonrisa, nos hacen volar con la imaginación y generar aún más admiración si cabe a la que ya tienen por sí mismas como obras de arte.
Por tanto, os invito a sonreír, a bailar con buen humor, a alegrarnos la vida con Arlequín, La flauta mágica (no la de Mozart, ja, ja,), The Concert o el Gran pas de deux de Spuck y la Gazza ladra de Rossini.