Si casi en cualquier museo la vista es el sentido principal, aquí podríamos movernos con los ojos vendados e intentar descubrir lo que nos proponen. Todo un mundo de olores. Santa cruz de la salceda, un pueblo de Burgos de apenas 200 habitantes, acaba de inaugurar el primer museo dedicado a los aromas.
Existen los aromas del recuerdo, los aromas que sanan, los que enferman, los aromas del peligro, los del vino, los aromas cítricos, la aromaterapia, los perfumes, los aromas a café, a aceite. El museo de los aromas está diseñado como una casa con sus distintas estancias y en cada una de ellas se propone al público que compruebe su destreza en el reconocimiento de los distintos aromas ¿Seríamos capaces de reconocer el olor a campo...a flores secas... a pera?
La nariz no es sólo esa protuberancia que tenemos pegada en la cara y que nos sirve para sujetar las gafas. Es la puerta de entrada a uno de los sistemas neuronales más completo y desconocido del cuerpo humano. Y es que por la nariz no sólo detectamos olores, más o menos intensos, más o menos complejos, más o menos agradables o molestos, por la nariz también percibimos, por ejemplo, el 80 por ciento de todo lo que degustamos. Sin olfato no hay gusto y sin olfato, la vida pierde color.