Los primeros pobladores de Europa eran caníbales, pero no por necesidad ni por cuestiones rituales. Es una de las curiosas conclusiones obtenidas por un equipo del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana, que ha elaborado un estudio que permite establecer la correlación entre la carne disponible y los carnívoros que necesitaban consumirla, tanto homínidos como otros animales.
De acuerdo a este estudio, que acaba de publicarse en Journal of Human evolution había bastante alimento para todos los carnívoros sin necesidad de practicar el canibalismo.
Nos lo cuentan la doctora Ana Mateos, que es responsable del grupo de Paleofisiología y Sociobiología de Homínidos del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana, y Jesús Rodríguez, investigador-gestor de colecciones del mismo grupo del Cenieh, de Atapuerca. Ambos forman parte del equipo que ha estudiado registros fósiles encontrados en el nivel TD-6 del yacimiento de Gran Dolina de la Sierra de Atapuerca, donde se encontraron en 1994 los restos del homo antecessor.