Desde que comenzó el conflicto en Yemen, en 2015, han muerto 1 de cada 4 pacientes de diálisis y otros miles están en riesgo, a menos que los centros de diálisis que aún quedan en el país reciban ayuda para seguir funcionando, denuncia el Comité Internacional de Cruz Roja.
El conflicto que tiene lugar en Yemen ha devastado la infraestructura del país, lo que ha provocado la reciente crisis de cólera. Pero el daño que ha sufrido el sector de la salud del país es tan amplio que los pacientes con enfermedades crónicas no pueden recibir los tratamientos vitales que necesitan.
A esta situación se suma el largo y penoso viaje que muchos enfermos deben realizar hasta los centros de diálisis debido a la inseguridad.
De los 32 centros de diálisis que Yemen tenía antes del conflicto, cuatro han cerrado; y los otros 28 tienen dificultades para prestar servicios. Muchas máquinas están averiadas, faltan insumos básicos y el personal no ha recibido su remuneración. Los pacientes normalmente necesitan tres sesiones semanales de cuatro horas. En Yemen, a raíz de la fragilidad de la situación, el número de sesiones ha tenido que reducirse a dos por semana.
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