El príncipe Felipe II es proclamado rey en Valladolid en una ceremonia solemne celebrada en su ausencia, mientras permanece en Bruselas junto a su padre Carlos V, quien ha culminado el proceso de abdicaciones repartiendo su vasto imperio entre su hijo y su hermano Fernando I, consolidando así la división de la Casa de Austria; la proclamación, encabezada por la infanta Juana de Austria y el príncipe Carlos, simboliza el inicio de un nuevo reinado marcado por las instrucciones políticas dejadas por el emperador, mientras la reciente muerte de Juana I de Castilla ha permitido desbloquear la sucesión; en paralelo, la Monarquía refuerza su control sobre América con el fin de la concesión de Venezuela a los Welser, al tiempo que persisten tensiones dinásticas y desafíos internacionales. En página cultural, te contamos que el Lazarillo de Tormes está cosechando un gran éxito.