El estudio del podcast que trata sobre Memoria y retos de España recibe a una doctora en Historia Contemporánea por la Universidad de Murcia que ha escrito un libro muy documentado sobre el Patronato de Protección de la Mujer, organismo descrito como “una pieza clave en la arquitectura moral y política del franquismo”. Nuestra invitada es Carmen Guillén (Mazarrón, Murcia, 1988), en la actualidad profesora en el área de Historia de la Ciencia en la Facultad de Medicina de Albacete. La obra explica que desde su puesta en marcha dicho Patronato se entregó “a la tarea de fiscalizar las costumbres de la población con un celo casi inquisitorial”, con especial atención hacia “la conducta femenina”. En sustancia, Carmen Guillén describe dicho organismo como un instrumento de control social que privó de libertad a miles de mujeres que no habían cometido “ni delitos, ni faltas concretas, ni hechos comprobados”, sino en aplicación de “un juicio moral subjetivo”. Un informe del Patronato fechado en 1942 sostenía que la moralidad del país era “mala” en 13 de sus provincias, “regular” en 23, y sólo “buena” en otras 10. La obra expone que los indicadores empleados en esta clasificación medían la inmoralidad detectada mediante “indicadores vinculados exclusivamente a las mujeres”. La vigilancia moral –prosigue la autora- se ejerció “con una mirada selectiva que sólo se dirigía hacia ellas, hacia su forma de vestir, su comportamiento en el espacio público, sus relaciones afectivas, su número de hijos o su presencia en ciertos lugares”. Hablamos con nuestra invitada sobre este pasado reciente y la influencia que el Patronato pudo ejercer no sólo sobre las generaciones de la posguerra civil, sino más tarde, ya que dicho organismo pervivió una decena de años más desde el final del franquismo y el inicio de la Transición. También nos interesa su diagnóstico sobre el cambio social registrado a propósito de los derechos de la mujer desde la promulgación de la Constitución.