Esta mujer nació siendo rebelde y cuestionando las normas establecidas en pleno franquismo. Una adolescente de una familia burguesa catalana que era consciente de la sociedad en la que vivía y se manifestaba en las calles contra la dictadura. Algo que en su casa no se aceptaba. Entonces su familia dejó que una noche la durmieran para trasladarla a un reformatorio franquista en Madrid. Allí despertó sin entender qué había pasado ni dónde se encontraba. Pero pronto tuvo claro que aquello era un reformatorio y que le habían encerrado por ser rebelde.
Esta adolescente sufrió mucho y nunca volvió a ser la misma. Al final volvió a casa porque le dijeron que su problema debía resolverse en el seno de la familia o terminaría fatal. Pero a su vuelta el odio hacia su madre todavía le hizo ser más rebelde después de lo que había vivido. Cuando Consuelo leyó una nota hecha pedacitos que reconstruyó dónde su madre pensaba en que fuera tutelada directamente por el Patronato de la Mujer, esta joven decidió casarse con el primero que se lo pidiera para huir de esta forma de su casa. Y así lo hizo.
A sus 63 años es abuela ya, pero el paso por el reformatorio franquista le marcó y decidió contarlo al mundo. Se documentó, investigó y lo contó en primera persona en varias publicaciones. Porque nadie sabía que existió un sistema penitenciario oculto que duraría hasta 1985, en plena democracia. Mientras "se abogaba por el destape, en la calle seguía habiendo adolescentes encerradas", comenta Consuelo. La maternidad de Peñagrande, el Patronato y el psiquiátrico de Ciempozuelos estaban coordinados entre sí para que las jóvenes rebeldes, otras sin recursos o que no le gustaban a la sociedad y la dictadura franquista fueran ocultadas y maltratadas.