Joseba Achotegui es psiquiatra pero y neurólogo en Barcelona. Hace más de 20 años que trabaja atendiendo a personas emigradas y estudiando qué consecuencias tiene haber inmigrado en circunstancias difíciles y duras para estos hombres y mujeres. Porque dejan mucho atrás. La familia, su cultura, su idioma en ocasiones, sus afectos y sus apegos para vivir dramas casi inenarrables durante un camino que puede tardar meses o años, incluso, hasta llegar a su lugar de destino. En el mejor de los casos, si llegan. Porque muchos se quedan por el camino o las circunstancias les obligan a instalarse, aunque sea temporalmente, en cualquier lugar. Joseba en sus consultas se daba cuenta de que a todas estas personas les pasaba más o menos lo mismo, cefaleas, tristeza, depresión, entre otros muchos síntomas.
Y tras leer la Odisea de Ulises, identificó a los inmigrantes con Ulises porque son personas resilientes que persiguen su objetivo hasta el final porque quieren ayudar a sus familias y anteponen sus vidas a ese fin. La incertidumbre se convierte en su sombra y se sienten muy solos pero siempre miran hacia adelante. Son personas dignas de admirar porque no todos los seres humanos tienen esa valentía, ese coraje y esa determinación para emigrar sin tener la seguridad de hacia dónde van y sabiendo que se juegan la vida por el camino.
Joseba le puso nombre a todos esos síntomas y lo bautizó con el Síndrome de Ulises, el síndrome del emigrante. Desde entonces, se han abierto varias líneas de investigación, hay mucha documentación al respecto a nivel internacional y se ha creado el instituto de investigación Síndrome de Ulises .
Además este hombre de palabra serena está volcado desde los inicios en formar y divulgar sobre este síndrome con diversas publicaciones y libros, el último se titula: Los 7 duelos de la migración y la interculturalidad. Yo le conocí hace unos 20 años más o menos cuando trabaja en RNE, en Ràdio 4, en Barcelona y dirigía un programa sobre inmigración El Locutori que se emitió durante unos años.