Construyendo memoria Issiaga Ignaga05/10/2022
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Es un joven de Guinea Conakry que a los 14 años decidió dejar atrás su etapa de estudiante y trabajador circunstancial con su padre carpintero para jugarse la vida camina a Europa. Ahorró dinero durante meses hasta que un día se subió a un autobús que le llevaría hasta la frontera de Guinea para luego cruzar a Mali. Vivió unos meses en este país para trabajar como albañil o lo que fuera y ahorrar un poco más de dinero. Siguiente destino: Marruecos. Una vez allí, se buscó la vida para sobrevivir en Marrakech y en Rabat trabajando básicamente para pagar el alquiler de su habitación ahorrar. Su camino seguía en principio dirección Francia pero de momento tenía que subirse a una patera para llegar a España. Le costó 1.500 euros. “Era poco porque yo fui con gente que pagó hasta 4.000 euros “, comenta Issiaga.

El viaje fue una pesadilla. Recuerda como se quedaron sin gasolina en medio del mar, en medio de la nada. Pasó mucho miedo pero apareció un avión que se quedó planeando sobre la patera y se relajaron por un momento. Pero el avión se marchó y hasta que no volvió acompañado de una embarcación de salvamento marítimo que reconocieron rápidamente, no sonrieron. Les rescataron, les dieron mantasagua y les llevaron al puerto de Almería. Allí espero en un Centro de Internamiento para Extranjeros mientras las diferentes asociaciones se lo llevaban a diferentes provincias. Él llegó a Sevilla con Accem pero al principio Issiaga no dijo que era menor de edad porque corría el rumor entre los chicos de la patera que España tenía un acuerdo de repatriación de menores con Guinea Conakry y se inventó un nombre diferente y que era marfileño. Pero pasados unos meses cuando descubrieron su pasaporte y vieron su auténtica identidad le mandaron a un centro de menores gestionado por el SAMU. Y allí encontró a su segunda familia. Le acogieron muy bien , estudió y en su tiempo libre ayudaba a personas practicando deportes y en la cocina. Allí hizo migas con la cocinera que le trató como una madre y con el tiempo ella es el eje de su familia española. Aquí Issiaga tiene dos hermanas y una familia además de su familia africana. Un chico con suerte, responsable luchador que no quiere que sus hermanos repitan el viaje que él hizo porque no todos llegan a tierra ni pueden contar la historia de este joven de mirada alegre.

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