Jorge es un defensor de la igualdad. Lo conocí hace muchos años cuando trabajaba activamente por la igualdad de derechos para las personas con otras capacidades. En esa misma línea, impulsó la lectura fácil para facilitar esa ansiada igualdad entre las personas. Pero la curiosidad dio un vuelco a su vida cuando se tropezó con la historia del Pasaje Begoña en Torremolinos. Un lugar histórico y emblemático para el colectivo LGTBI , lleno de historias de vida que no le tenían miedo a la prohibición durante la década de los años 60 para ser los hombres y las mujeres que querían ser. Cada uno con su identidad propia al margen de convencionalismos ni tabúes. Un lugar dónde se ejercía la libertad de ser uno mismo. Una libertad vigilada también pero que no sufrió los ataques de Stonewall en Nueva York por ser y mostrarse homosexual, lesbiana o transexual. El Pasaje Begoña tuvo momentos de esplendor dónde se bailaba y se cantaba como forma de reivindicación para visibilizarse pero también hay quien lo recuerda como un lugar decadente y gris.
Ahora Jorge dedica su tiempo y dinero, incluso, para recolectar y recomponer los cachitos que va recopilando de la lucha por la igualdad del colectivo LGTBI, para que tengan una memoria, unos referentes y una historia sobre la que seguir construyendo a favor de una igualdad real en una sociedad que todavía discrimina a las personas por su identidad.
Por el camino, Jorge se ha ido encontrando con hombres y mujeres valientes que han reivindicado su identidad a pesar de las consecuencias sociales y de la indiferencia o el maltrato de una parte de la sociedad. Estas personas han sufrido y muchos han muerto en el anonimato sin compañía. Por eso, Jorge está luchando para rescatar esas historias y dignificarlas. Otras, siguen luchando y pueden contar su propia historia como Manolita Chen.