Hace 400 años fallecía en Londres John Dowland, tal vez el primer nombre realmente universal que ha dado al mundo la música británica. Se suceden los homenajes discográficos. Seleccionamos el bello recital para BIS de la soprano Ruby Hughes, que hermana a Dowland con algunos de sus más ilustres sucesores. Otro apasionante recital es el protagonizado por la mezzo Marina Viotti, que bajo el título de Prime Donne explora algunas composiciones del barroco italiano en las que las intérpretes femeninas eran las protagonistas. Una gran dama de la música universal fue Mel Bonis, quien recientemente está gozando de un merecido revival, al menos discográfico. Como el que le dedican la violinista Clémence de Forceville y el pianista
Ismaël Margain, que han grabado su magnífica sonata para violín junto a la de su estricto contemporáneo Maurice Ravel. El último disco del Trio Wanderer también se centra en la música francesa de principios del XX, y también incluye una obra de Bonis, pero hoy escuchamos una rareza, el Trío con piano de Claude Debussy, una obra de juventud que supone la primera composición de cámara del autor de La mer. Otra rareza es el inacabado Trío para cuerda de Jean Sibelius, obra de primera madurez del genio finlandés que, por razones desconocidas, no legó a terminar. Lo que ha quedado, sin embargo, merece mucho la pena. El director italiano Riccardo Frizza dedica un CD a la música orquestal italiana de finales del XIX y principios del XX, con obras de Martucci y Respighi. De este último escuchamos una personalísima y soberbia orquestación de un Etude-Tableaux de Rachmaninov. Y terminamos con una delicia coral de Francis Poulenc, Un soir de neige, incluida en la integral de obras para coro a capella que el Ensemble Aedes dedica al autor de Diálogos de carmelitas.