Moverse desde Valladolid estos días es un melón para los pasajeros que atraviesan nuestra ciudad y provincia. Y aunque el melón es fruta de verano, no refresca, no satisface a las administraciones y a las asociaciones vecinales cómo se gestiona la movilidad. La estación de autobuses más que un melón, es una sandía llena de pepitas, de deficiencias que se han ido acumulando a lo largo de los años. Junta y Ayuntamiento ya han comenzado a extraerlas, solventarlas. A Adelante Valladolid no le gusta su sabor y denuncia, con normativa en mano, que lo correcto es demolera. Pero si miramos a los trenes, más que un melón, la nueva parada del Alvia Salamanca-Madrid en Medina del Campo es un pomelo, deja regusto amargo. El alcalde la agradece, pero rechaza los horarios.