En la Unión Soviética del año 1932, bajo el férreo puño de hierro stalinista, los conservatorios fueron expurgados de cualquier clase de música catalogada de burguesa o enemiga del proletariado. Entre otros apestados, se encontraron Tchaikovsky, a quien se tachó de "espíritu degenerado y parásito de la aristocracia rusa", o Schumann, éste por "antisocial y ultra individualista". La mayoría de los grandes compositores europeos fueron prohibidos, desde Chopin, Rachmaninoff, Stravinsky y Mahler hasta Juan Sebastian Bach, cuyo pecado fue haber sido "un hombre de iglesia". Imaginen que Stalin y sus acólitos hubieran podido escuchar las adaptaciones al pop firmadas por el gran Phil Trim, líder de Los Pop Tops, secundado por el productor Alain Milhaud y el arreglista Jean Bouchety, de la maravillosa "Pasión según San Juan" de Bach, en el tema "La voz del hombre moribundo", dedicada por Phil Trim y su grupo en 1968 al recién asesinado Martin Luther King. Sin duda, lo habrían prohibido por partida doble.