Canal Europa Europa, desubicada y debilitada, ante un mundo para el que no nació09/01/2026
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La impunidad ha convertido el intervencionismo militar en una herramienta más al alcance de gobiernos y actores internacionales dispuestos a recurrir a una violencia cada vez más desregulada. Es una de las principales conclusiones del informe anual del CIDOB, el centro de investigación en relaciones internacionales con sede en Barcelona.

En este contexto de pérdida de influencia global, la Unión Europea se enfrenta a un cambio de paradigma para el que, según su director, Pol Morillas, no estaba preparada. “Yo creo que la desubicación de la Unión Europea tiene distintas vertientes. Una de ellas es claramente que este es un mundo para el cual la Unión Europea no nació”.

Morillas explica que la UE fue concebida para promover la cooperación internacional, los marcos compartidos y las instituciones multilaterales, pero se enfrenta a un escenario dominado por la confrontación de poder. “Es un mundo que refuerza las lógicas de la confrontación por el poder y el poder casi como juego de suma cero. La transaccionalidad y la defensa de los intereses nacionales como el vector principal del orden internacional y esto la Unión Europea no lo puede hacer de entrada porque no es una nación, no es un actor único”.

A esta limitación estructural se suma, según el director del CIDOB, la fragmentación interna de su poder. “Su poder de decisión está excesivamente fragmentado incluso en los ámbitos donde tienen mayor capacidad de acción conjunta, como es el comercial, lo que vimos en el acuerdo con Estados Unidos es una falta de voluntad de jugar sus propias cartas para condicionar la política arancelaria de Estados Unidos”.

La Unión Europea llega debilitada a este nuevo orden internacional por un triple desafío: la fragmentación política interna, la falta de capacidades y el auge de los nacionalismos y la extrema derecha. Además, su principal aliado durante las últimas ocho décadas, Estados Unidos, ha cambiado radicalmente de estrategia. Washington ha dejado de apostar por el fortalecimiento de la UE y ahora promueve un centro político plural que resta poder a Bruselas.

“Trump apoya a una serie de partidos de la resistencia a la Unión Europea o como los llama él, fuerzas patrióticas, que son los partidos de extrema derecha y y grupos eurófobos, que son sus aliados principales a la hora de relacionarse. Y eso significa que toma partido, en las elecciones en las que haga falta tomar partido, por estas fuerzas políticas”.

Para Morillas, este giro supone una ruptura histórica. “Y eso rompe la idea de que Estados Unidos apoya la integración europea, porque Estados Unidos pasa a fomentar la desintegración europea”.

La nueva estrategia de seguridad nacional presentada por Washington rompe con décadas de Alianza Transatlántica, un cambio que la UE aún no ha sabido interpretar. La reacción de Bruselas ha sido, en palabras de Morillas, “excesivamente ambivalente y timorata”.

“Solo Antonio Costa, como presidente del Consejo Europeo, ha tenido una voz un un poco más asertiva, diciendo que ninguna potencia exterior debe determinar los resultados electorales en Europa, sino que eso depende de los propios ciudadanos europeos”. Frente a ello, critica la reacción de otros dirigentes: “pero vimos a Kaja Kallas, la alta representante, reaccionar de una manera absolutamente insospechable, diciendo que seguimos siendo los grandes aliados como si no hubiese leído lo que decía esa estrategia de manera muy clara y Úrsula von der Leyen que también ha matizado mucho la voluntad de confrontarse con Estados Unidos”.

El informe del CIDOB advierte de que los Veintisiete se enfrentan a un año decisivo, que puede suponer tanto la ruptura de su modelo como la constatación de sus límites políticos. Esta situación se explica por una profunda desorientación estratégica. “porque se cree débil ahí donde debería ser más fuerte”.

El caso de Ucrania ilustra esta parálisis. “En Ucrania, Europa se debate todavía qué hacer si Estados Unidos retira su apoyo, redoblando su apuesta para mantener su posición actual, y está actuando con miedo a las represalias que puedan tomar Estados Unidos”.

Esta fragilidad se ve agravada por la crisis de los motores tradicionales de la Unión, Francia y Alemania, y por un malestar social creciente. La inflación, el aumento del coste de la vida —con hogares que destinan cerca del 20% de sus ingresos a la alimentación—, el incremento de la deuda pública, la inmigración y la falta de vivienda han impulsado en varios países mayorías políticas alejadas del proyecto europeo clásico.

“Los ciudadanos entienden que el reto al que nos enfrentamos tiene que ser tratado a escala europea. Otra cosa es que seamos capaz de actuar en consonancia y eso es lo que no vemos”.

Estos y otros desafíos pondrán a prueba en 2026 la capacidad de resistencia de las sociedades europeas frente a la incertidumbre, la fragmentación política y la erosión del bienestar.

Más información en este link https://4dinfo.net/orden-internacional-sin-reglas-europa-debilitada-desorientada/

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