Canal Europa Entre la vida, la muerte y la experiencia sensorial: diferentes formas de entender el arte10/04/2026
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La artista serbia Marina Abramović vuelve a situarse en el centro de la escena cultural europea con “Siete muertes”, un ambicioso proyecto operístico y cinematográfico que rinde homenaje a la legendaria soprano Maria Callas. La obra, coprotagonizada por el actor estadounidense Willem Dafoe, combina ópera, performance y cine para explorar la muerte, el amor y la identidad artística a través de una figura que marcó la historia de la música clásica del siglo XX.

El espectáculo reconstruye simbólicamente la muerte de Callas mediante algunas de las arias más célebres del repertorio operístico. Abramović y Dafoe “mueren” siete veces en siete películas proyectadas durante la representación, mientras siete sopranos interpretan papeles icónicos asociados a la diva: Lucia, Tosca, Desdémona, Violetta, Carmen, Cio-Cio-San y Norma.

Abramović ha declarado en múltiples ocasiones su fascinación por Callas, a quien considera un ejemplo extremo de la unión entre arte y existencia. Esa obsesión se materializa en una propuesta donde la performance física, el cine y la ópera dialogan para cuestionar la idea romántica del sacrificio artístico.

La pieza ha evolucionado recientemente hacia una instalación inmersiva presentada en el museo subterráneo Cisternerne, en Copenhague. En este espacio oscuro y monumental, la artista -cercana a los 80 años- escenifica siete muertes distintas: es apuñalada, quemada, envenenada o estrangulada por una gigantesca boa constrictor, mientras la voz original de Maria Callas guía la experiencia.

Según la curadora Tine Vindfeld, la obra continúa una línea temática presente en toda la trayectoria de Abramović. “La muerte le interesa porque aborda condiciones humanas arquetípicas, aquello que nos define como seres humanos”, explica. Para la experta, el vínculo emocional que la artista establece con el público reside precisamente en esa exploración directa de los límites de la vida y la vulnerabilidad.

Nacida en Belgrado en 1946, Abramović se formó en bellas artes en su ciudad natal y en Zagreb antes de trasladarse a Ámsterdam en los años setenta. Desde entonces ha construido una carrera marcada por performances extremas que ponen a prueba la resistencia física y mental, convirtiéndola en una figura clave del arte contemporáneo y en un icono feminista internacional. Su disposición a exponer la intimidad, el cuerpo y la fragilidad personal forma parte esencial de su lenguaje creativo.

Pero la capital danesa no solo acoge debates sobre arte performativo. Paralelamente, Dinamarca vive una intensa discusión cultural: ¿puede la gastronomía considerarse arte? El Ministerio de Cultura estudia otorgar a la cocina un reconocimiento legal comparable al de disciplinas tradicionales como la música o la pintura.

El debate encuentra uno de sus epicentros en Alchemist, el restaurante del chef Rasmus Munk, donde la experiencia culinaria integra proyecciones, sonido y narrativa conceptual. Sus platos -desde plástico comestible elaborado con algas hasta composiciones vegetales presentadas como instalaciones- buscan transmitir ideas más allá del sabor.

Algunos chefs apoyan la iniciativa, mientras críticos y artistas muestran escepticismo.

Mientras Abramović convierte la muerte en espectáculo operístico y reflexión existencial, Dinamarca debate si un plato puede ocupar el mismo espacio cultural que una obra artística.

Más información en este link https://4dinfo.net/entre-la-vida-la-muerte-y-la-experiencia-sensorial-diferentes-formas-de-entender-el-arte/

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