Tras la Jornada Internacional de la Mujer Trabajadora que celebrábamos ayer comenzamos a degustar nuestro primer café musical de la semana con el siguiente titular: "Mujeres pintoras, geniales, que -casi- nunca fueron invitadas a exponer" en el que recordamos a Berthe y Edma Morisot y otras pintoras que apenas pudieron exponer en vida. Para ilustrar esta noticia escuchamos una obra de la compositora y violista Rebecca Clarke, "Le pediré a mi corazón que esté tranquilo", un arreglo para viola y piano de una antigua melodía escocesa. En "Sinestesias", recordamos a una de las pintoras más relevantes del Barroco italiano, Artemisia Gentileschi, y lo hacemos a través de dos cuadros de temática musical con obras de dos compositoras de la misma época: Barbara Strozzi y Francesca Caccini. Y en “Cómo se hizo", nos fijamos en el "Trío para piano, violín y violonchelo en Re menor, Op. 120" de Gabriel Fauré, que escrita al final de la vida del compositor francés es una de sus páginas camerísticas más destacadas.