Un artículo publicado en el diario El País el pasado día 25 de enero de 2014 nos recordaba oportunamente el medio siglo de la aparición de la traducción al castellano (única hasta la fecha) de Bajo el volcán de Malcoml Lowry, del mexicano Raúl Ortiz y Ortiz, para la editorial ERA de México. En el citado artículo el periodista Juan Cruz se refería al deterioro de la salud del traductor, ahora con 82 años, que ya parecía bastante quebrantada cuando lo entrevistábamos en agosto de 2009 para Radio Exterior de España, una conversación que ahora reemitimos con motivo de la efeméride.
Podemos añadir que mientras manteníamos la conversación telefónica con Raúl Ortiz y Ortiz, pensábamos (naturalmente sin decírselo), por su manera de expresarse, por lo que podía adivinarse tras sus frases, sus dudas, su voz, que, sin duda, habíamos tenido suerte los lectores iberoamericanos de esa obra, que había caído en manos de alguien a la altura de las complejísimas exigencias de su traducción.
Entrevistado treinta años atrás sobre su lectura de Bajo el volcán , libro que le había conmovido, Jorge Semprún, según recordamos, se detenía en dos asuntos: el viacrucis del cónsul transcurre en México el día 2 de noviembre de 1938, el día de los muertos, mientras llegan noticias de que en España se está perdiendo la batalla del Ebro y, añadía Semprún, el libro, claro, no habla de los problemas de alguien con el alcohol, sino de la dificultad de vivir.
Para los lectores que éramos jóvenes en la Transición española otra perplejidad de aquel libro publicado en 1947, mientras lo leíamos en 1977 ó 1978, venía aquella muerte del cónsul agredido por el lumpen fascista al grito, que nos resultaba tan familiar, de ¡Viva Cristo Rey!.