En el último programa dedicado a la memoria del dirigente socialista del interior Antonio Amat - El hombre que pudo ser Felipe González como titulaban su biografía de manera manifiestamente hiperbólica los periodista Fernando Jáuregui y Manuel Angel Menéndez-, Enrique Múgica, dirigente socialista desde el congreso de Suresnes en 1974, recuerda las circunstancias en que conoce a Amat, en la cárcel de Carabanchel en 1958, siendo aún Mújica militante del Partido Comunista, en el que había ingresado en 1953 y del que saldría en 1963.
Además de evocar a su amigo Amat, Mújica recuerda al Jorge Semprún, el dirigente comunista clandestino que con el alias de Federico Sánchez, dirigía el frente de intelectuales y artistas, y también la universidad, contra Franco.
También se detiene en la figura del dirigente socialista Luis Martín Santos, el autor de Tiempo de silencio, que es el tiempo del Amat de la acción clandestina, al que la cárcel, las decepciones por la conducta de sus propios compañeros y la enfermedad, destruirán.