Jesús Hernández Aristu, profesor de la Escuela de Trabajo Social de la Universidad Pública de Navarra, dice que "estamos en una fase social en la que las identidades dejan mucho que desear". Hay que tener en cuenta que haya un 6% de jóvenes que se declaran católicos porque "ni los partidos, ni los sindicatos, ni los grandes clubes deportivos atraen a un 6% de la población".
"La Iglesia Catlólica no es ni mejor ni peor que la propia Sociedad". En los años 60 y 70, dice, se peleaba por la liberación, la emancipación, ahora esos conceptos han cambiado por la libertad y la individualidad. "Lo importante ahora es el individuo".
Estamos, añade, en un cambio de conciencia en que la vinculación será un elemento fundamental aunque hoy por hoy "percibe la existencia de un miedo al vínculo, que implica elección. Es decir dejar al lado otras cosas".