Desde que se inició la mayor campaña de vacunación que el mundo haya conocido, son incesantes las voces que reclaman que los países pobres no se queden atrás y también reciban cuanto antes las dosis necesarias. Por justicia, por solidaridad y porque la pandemia de coronavirus solo se detiene si se combate en todas partes. La OMS ha aprobado la utilización de la fórmula anti-COVID de AstraZeneca producida en India y Corea del Sur, lo que allana el camino para una distribución equitativa entre esas naciones desfavorecidas a través del sistema internacional Covax.
Y mientras sigue la polémica en torno a la investigación en China sobre el origen de la enfermedad, el Reino Unido pide un tratado mundial sobre pandemias que garantice la transparencia informativa.