Ars canendi Maravilloso sacrificio08/02/2015
TP

Contamos aquí, muy sintéticamente, la historia de la emperatriz que no tenía sombra y hablamos de su generosidad para no privar de ella y por tanto de la capacidad de concebir, a una mujer. Un asunto, lleno de simbologías y de ricas metáforas, que Strauss plasmó en su ópera La mujer sin sombra.  Escuchamos la salida de la Emperatriz en la voz de Leonie Rysanek, que canta también el momento en el que renuncia a la sombra y que aparece igualmente en el cuarteto final de la ópera. Previamente, Hans Hopf lanza su voz hercúlea en su primera aparición como Emperador y Christa Ludwig y Walter Berry se encandilan en uno de los más bellos cantos amorosos del autor. Paul Schöffler y Christel Goltz se unen a Rysanek y Hopf en el gozoso cierre de la obra. Como apéndice, la transformación de Daphne en laurel, final de la ópera Daphne del mismo compositor, en la voz de Maria Cebotari.

 

Ars canendi
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