Ágora, un tiempo para pensar Infinitos mundos posibles15/11/2025
TP

Esta semana nos situamos en aquellas asambleas multitudinarias del ágora en las que tan importante era dominar la Retórica para viajar después hacia los mundos infinitos que nos plantea Marvel y hacer una última parada para analizar el asco en el plano moral y filosófico.

Comenzamos con "Retorno a Mileto". David Hernández de la Fuente pone luz a una corriente a la que se ha tachado de oscura, los sofistas. Estamos en la época de Sócrates y unos filósofos que lo ponen todo en cuestión, que creen en el derecho del más fuerte. ¿Fue realmente así o tal vez se ha distorsionado la imagen de los sofistas? (a los que, por cierto, Platón trató con bastante respeto en sus obras). Los sofistas fueron los primeros escépticos y los primeros teóricos de la democracia, los impulsores de la Retórica y la Oratoria.

Partiendo de Mileto emprendemos un viaje hacia el multiverso y los infinitos mundos posibles. Enric F. Gel, en "Pensemos fuerte", comienza hablando de Marvel y su atrayente universo narrativo. ¿En serio hay filosofía detrás de todo ello? Claro que sí. Esto lo pensó David Lewis y se llama realismo modal, una teoría filosófica un tanto controvertida que Gel nos explica esta semana. La cuestión es: ¿habría infinitos mundos tal y como reflejan estas pelis? ¿Puedo conocer a mi otro yo en algún punto del multiverso y ver cómo le va? Los universos paralelos, sostiene el realismo modal, sí podrían existir. Pero, y aquí os chafamos el guion de la peli, no podríamos viajar de unos a otros.

Terminamos en el área escéptica del programa, "Sképsis", hablando con Daniel Tubau sobre los aspectos morales, éticos y filosóficos del asco. Porque, según cuenta, si conviertes a tus rivales políticos o a los que no piensan como tú en bichos, todo está permitido. El clásico Aristóteles era todo un moderno. Él pensaba que pensaba que las razones y las emociones están mucho más cerca de lo que parece, algo que apoya la premiada filósofa contemporánea Martha Nussbaum. Es interesante preguntarnos si el asco es una emoción o más bien una razón que luego convertimos en emoción; es decir, ¿es el asco en política un impulso incontrolable o nace de nuestra reflexión? Hablamos, en definitiva, de la deshumanización del enemigo que tan bien manejó la propaganda de Goebbels en el Tercer Reich y otros regímenes totalitarios.

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