Esta semana nos situamos en aquellas asambleas multitudinarias del ágora en las que tan importante era dominar la Retórica para viajar después hacia los mundos infinitos que nos plantea Marvel y hacer una última parada para analizar el asco en el plano moral y filosófico.
Comenzamos con "Retorno a Mileto". David Hernández de la Fuente pone luz a una corriente a la que se ha tachado de oscura, los sofistas. Estamos en la época de Sócrates y unos filósofos que lo ponen todo en cuestión, que creen en el derecho del más fuerte. ¿Fue realmente así o tal vez se ha distorsionado la imagen de los sofistas? (a los que, por cierto, Platón trató con bastante respeto en sus obras). Los sofistas fueron los primeros escépticos y los primeros teóricos de la democracia, los impulsores de la Retórica y la Oratoria.
Partiendo de Mileto emprendemos un viaje hacia el multiverso y los infinitos mundos posibles. Enric F. Gel, en "Pensemos fuerte", comienza hablando de Marvel y su atrayente universo narrativo. ¿En serio hay filosofía detrás de todo ello? Claro que sí. Esto lo pensó David Lewis y se llama realismo modal, una teoría filosófica un tanto controvertida que Gel nos explica esta semana. La cuestión es: ¿habría infinitos mundos tal y como reflejan estas pelis? ¿Puedo conocer a mi otro yo en algún punto del multiverso y ver cómo le va? Los universos paralelos, sostiene el realismo modal, sí podrían existir. Pero, y aquí os chafamos el guion de la peli, no podríamos viajar de unos a otros.
Terminamos en el área escéptica del programa, "Sképsis", hablando con Daniel Tubau sobre los aspectos morales, éticos y filosóficos del asco. Porque, según cuenta, si conviertes a tus rivales políticos o a los que no piensan como tú en bichos, todo está permitido. El clásico Aristóteles era todo un moderno. Él pensaba que pensaba que las razones y las emociones están mucho más cerca de lo que parece, algo que apoya la premiada filósofa contemporánea Martha Nussbaum. Es interesante preguntarnos si el asco es una emoción o más bien una razón que luego convertimos en emoción; es decir, ¿es el asco en política un impulso incontrolable o nace de nuestra reflexión? Hablamos, en definitiva, de la deshumanización del enemigo que tan bien manejó la propaganda de Goebbels en el Tercer Reich y otros regímenes totalitarios.