Ágora, un tiempo para pensar ¿Por qué gana la anestesia en una sociedad dormida?03/01/2026
TP

¿Cómo puede una sociedad no levantarse ante lo denunciable? Un ciudadano crítico exige, pregunta, fiscaliza. Un ciudadano anestesiado consume, asiente, se deja llevar. Así de rotundo comienza Vico su sección "Ágora 3.0". Cuenta que las democracias maduras degeneran cuando el espacio público deja de ser un foro y se convierte en un teatro. La gente deja de pensar para empezar a mirar. Si el debate pierde complejidad, la ciudadanía pierde músculo crítico. Tengamos en cuenta, señala nuestro colaborador, que la maquinaria digital no busca informar, sino retener. Y un cerebro saturado no discierne, reacciona por impulsos emocionales. Aquí llega ese Vico que adoramos: "sin un “nosotros” que sostenga -señala el filósofo sevillano- el individuo busca refugio en distracciones rápidas en vez de participación activa". Y entonces se produce la anestesia por abandono. Luego está la cultura de la inmediatez: no hay tiempo para pensar, algo que lleva tiempo denunciando el filósofo José Carlos Ruiz. Llegados a este punto, no olvidemos las narrativas de comodidad: el mito del “todo está controlado”.

¿Qué tienen en común las comunidades despiertas? Que persiguen algo juntas, que se alejan del vacío que adormece. Otro elemento: el individuo cansado, sostiene Vico, prefiere delegar. Es el hombre masa de Ortega, el de la fatiga existencial. Una sociedad despierta, conviene recordarlo, exige pensar, vincularse y asumir responsabilidad; sin eso, la anestesia siempre gana. "Nos duermen -señala Vico- cuando dejamos de cuidarnos como comunidad y de hacernos preguntas incómodas"

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