La Astronomía es probablemente una de las ciencias más antiguas de la humanidad. Mucho antes de los telescopios y los observatorios modernos, civilizaciones como la de los babilonios, los egipcios o los mayas ya observaban el cielo para medir el paso del tiempo, prever estaciones agrícolas o interpretar fenómenos celestes. Durante siglos los movimientos de los planetas se explicaban mediante modelos geocéntricos en los que la Tierra ocupaba el centro del universo una idea que no empezó a cambiar hasta la revolución científica de los siglos XVI y XVII con figuras como Copérnico, Kepler o Galileo.
Hoy la Astronomía es una ciencia altamente tecnológica, pero sigue contando con una comunidad muy activa de astrónomos aficionados. En todo el mundo existen miles de asociaciones, clubes y redes de observación que reúnen a personas que estudian el cielo con telescopios desde sus propias casas o desde observatorios amateurs, y es en ese contexto en el que aparece Manual del astrónomo aficionado. El Arte de observar el firmamento, un libro editado por Erasmus, cuyo autor, Ángel Molina, divulgador y astrónomo aficionado, ha escrito para que todos los aficionados a observar el cielo aprendan a identificar constelaciones y planetas, orientarse con una carta celeste e incluso identificar galaxias, cúmulos y nebulosas. Hablamos con el autor de este texto.