El Teatro Bolshoi, "la gran marca nacional de Rusia", como lo ha catalogado su director, Anatoli Iksanov, vuelve a abrirse al público, tras seis años de obras de de restauración en las que se han invertido 500 millones de euros para devolverle el esplendor con el que brillaba en el siglo XIX.
Modernizado por completo, incluídas sus singulares propiedades acústicas de antaño y el lujo de sus interiores, destacan entre algunos de las mejoras, que la superficie útil se ha duplicado, aunque el aforo se ha reducido de 2.200 a 1.720 butacas, la capacidad del foso es de 135 músicos y se ha incluído tecnología punta que permite cambios de escenario a velocidad de vértigo.
Hablamos con Rafael Banús Irusta, director y presentador de El fantasma de la Ópera de Radio Clásica, sobre la grandeza de este y otros teatros de Europa (28/10/11).