El auge del turismo cinematográfico o “turismo de pantalla” es un fenómeno impulsado por la capacidad del cine y las series para generar emociones y despertar en el espectador el deseo de conocer los lugares donde se rodaron historias que quedaron grabadas en su memoria.
Desde los spaghetti western hasta las grandes superproducciones de Hollywood, la relación entre el audiovisual y el viaje se ha convertido en un motor económico y cultural para numerosos destinos, especialmente en España.
La música y las imágenes del cine tienen el poder de trasladarnos a otros lugares sin movernos de nuestro asiento. Así, aunque muchas bandas sonoras evocan el lejano oeste americano, en realidad algunas de las escenas más icónicas se rodaron en el desierto de Tabernas, en Almería.
Durante las décadas del spaghetti western, esta provincia experimentó un notable aumento del turismo gracias a quienes querían visitar los escenarios de películas como 'Por un puñado de dólares', 'La muerte tenía un precio' o 'El bueno, el feo y el malo'. Ese deseo de revivir lo visto en la gran pantalla es el punto de partida del turismo cinematográfico.
Este fenómeno no se limita al cine clásico. Largometrajes, cortos, anuncios y, sobre todo, series de televisión están provocando un crecimiento constante de viajeros que buscan destinos asociados a rodajes famosos.
Ciudades como Nueva York, Londres o París resultan familiares incluso antes de visitarlas, porque el cine las ha integrado en el imaginario colectivo.
España se sumó hace años a esta dinámica y se ha consolidado como uno de los grandes platós internacionales. Su diversidad geográfica permite transformar paisajes mediterráneos o atlánticos en planetas lejanos, desiertos, estepas o escenarios históricos.
El país ofrece a directores nacionales e internacionales ciudades monumentales, tradición, historia y una gran variedad de localizaciones, lo que lo convierte en un espacio ideal tanto para grandes producciones como para proyectos más modestos.
Almería es uno de los ejemplos más emblemáticos. Además del desierto de Tabernas, convertido hoy en un atractivo turístico con decorados visitables y espectáculos temáticos, la provincia ha acogido rodajes como 'Exodus' de Ridley Scott.
En el Cabo de Gata, Steven Spielberg filmó escenas de 'Indiana Jones y la última cruzada'. Sevilla también ocupa un lugar destacado: su Plaza de España se transformó en el planeta Naboo en 'La Guerra de las Galaxias', convirtiéndose en un punto de referencia para los fans de la saga.
Otros grandes títulos internacionales han dejado huella en distintas ciudades españolas. James Bond pasó por Bilbao, donde el museo Guggenheim apareció en El mundo nunca es suficiente, y por Cádiz, que sirvió de escenario para 'Muere otro día'.
En Cantabria, el Palacio de Hornillos, en Las Fraguas, fue el inquietante escenario de 'Los Otros', protagonizada por Nicole Kidman. Estas localizaciones atraen hoy a visitantes interesados tanto en el cine como en el patrimonio.
El vínculo entre cine y territorio también se manifiesta en ciudades con una larga tradición audiovisual, como Valladolid, que además de acoger la Seminci ha sido escenario de múltiples rodajes nacionales e internacionales.
En Asturias, el concejo de Llanes concentra unas 25 localizaciones cinematográficas y ofrece rutas que recorren escenarios de series y películas rodadas por directores como Gonzalo Suárez, José Luis Garci o J. A. Bayona.
Los castillos españoles han sido igualmente protagonistas de grandes producciones históricas. Manzanares el Real, Belmonte o Peñíscola acogieron el rodaje de 'El Cid' con Charlton Heston y Sofía Loren, mientras que el castillo de Loarre fue escenario de El reino de los cielos. Estos lugares han encontrado en el cine un filón turístico que genera beneficios económicos antes, durante y después de los rodajes.
Para aprovechar este potencial, muchas comunidades organizan rutas cinematográficas guiadas, a menudo explicadas por figurantes o personas vinculadas a las filmaciones, que relatan en primera persona cómo se rodaron las escenas.
Existen ejemplos como la ruta de Pedro Almodóvar en Castilla-La Mancha, la de El camino de los ingleses en Andalucía, o recorridos urbanos en Barcelona y Madrid por localizaciones de películas internacionales.
Casos como 'Doctor Zhivago' en Soria, 'Calabuch' y 'Juego de Tronos' en Peñíscola o 'La isla mínima' en las marismas del Guadalquivir refuerzan la idea de que España ha sido escenario de aventuras protagonizadas por personajes míticos del cine.
El turismo de pantalla se basa en la emoción del viajero, que busca revivir lo que vio en la pantalla, y aporta un beneficio económico y cultural duradero a los lugares que se convirtieron en platós de cine.
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