México ha brillado con luz propia en Fitur y lo ha hecho desplegando todo su arsenal cultural: baile, música, historia, gastronomía, arte urbano y una creatividad que atraviesa de norte a sur sus 32 estados.
Una agenda intensa y diversa ha permitido mostrar la enorme riqueza de un país que se reafirma como un destino singular, siempre cambiante y siempre sorprendente. No es casualidad que su mensaje sea claro y directo: #MéxicoEstáDeModa.
Este impulso internacional llega en un año clave, marcado por la celebración del próximo Mundial de Fútbol, que México compartirá con Estados Unidos y Canadá.
Aunque solo Ciudad de México, Guadalajara y otras sedes acogerán partidos entre el 11 de junio y el 19 de julio, el evento funcionará como una gran vitrina cultural para todo el país.
Para el mercado europeo, el interés va mucho más allá del deporte: conectividad reforzada, inversión turística, proyección gastronómica y una imagen país cada vez más sólida.
En este recorrido proponemos descubrir algunos estados que no serán sede mundialista, pero que condensan como pocos la diversidad turística de México.
El viaje comienza en Guanajuato, uno de los estados con mayor protagonismo en la Feria de Turismo de Madrid. Su capital es un referente histórico y cultural, marcado por el legado de la minería de plata durante la época colonial.
Ese pasado sigue vivo en minas visitables, exhaciendas y rutas temáticas que narran siglos de historia. El estado presume además de seis Pueblos Mágicos —Jalpa de Cánovas, Dolores Hidalgo, Mineral de Pozos, Comonfort, Yuriria y Salvatierra— ubicados a corta distancia entre sí y con una fuerte identidad propia.
Salvatierra destaca por su impresionante patrimonio arquitectónico: más de 400 elementos, 241 de ellos concentrados en su centro histórico. Dolores Hidalgo, por su parte, es símbolo nacional por ser cuna de la Independencia y del legendario compositor José Alfredo Jiménez. La herencia española se manifiesta en tradiciones, música y una gastronomía profundamente ligada al maíz.
La ruta continúa en Celaya, famosa por su dulcería tradicional: cajeta, obleas, alfeniques, jamoncillos y cocadas. Pero también sorprende por su singular Museo de las Momias, donde cada cuerpo tiene nombre, historia y, en algunos casos, leyendas que pueden conocerse incluso en visitas nocturnas.
En todo Guanajuato se conservan cerca de cien momias, preservadas de forma natural gracias a las condiciones ambientales del suelo y los enterramientos.
El broche cultural del estado lo pone San Miguel de Allende, Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco. Es un destino artístico de referencia internacional, con galerías, artesanía local y un ambiente cosmopolita que dialoga con su pasado colonial.
Muy cerca se abre Michoacán, tierra de lagos, costas abruptas y santuarios naturales. Es hogar de la mariposa monarca y cuenta con una capital, Morelia, reconocida por la Unesco como Ciudad Creativa de la Música.
Su centro histórico, construido en piedra volcánica rosada, es un ejemplo excepcional de urbanismo renacentista adaptado al mundo mesoamericano.
Del centro al mar, el viaje nos lleva a Baja California Sur, donde el desierto se encuentra con el azul turquesa del Mar de Cortés y el Pacífico. Playas vírgenes, pueblos con encanto y una fuerte conexión con la naturaleza definen este estado.
Destinos como Cabo San Lucas, Todos Santos, La Paz o Loreto —ciudad colonial y enclave privilegiado para el avistamiento de ballenas— confirman su atractivo.
No en vano, el Mar de Cortés alberga el 42 % de los mamíferos marinos del planeta, razón por la que es conocido como el “Acuario del Mundo”.
El contraste llega en Chihuahua, el estado más grande de México, casi la mitad del tamaño de España. Su diversidad paisajística es abrumadora: cascadas, desiertos, bosques y montañas. Las Barrancas del Cobre, uno de los sistemas de cañones más espectaculares del mundo, son su gran icono, junto al Parque de Aventuras y el tren turístico Chepe, que recorre más de 350 kilómetros entre túneles y puentes hasta el Pacífico.
A ello se suman cinco Pueblos Mágicos ligados a la historia revolucionaria, la arqueología y la cultura rarámuri.
El recorrido concluye en Morelos, a apenas 45 kilómetros de Ciudad de México. Su capital, Cuernavaca, es conocida como la ciudad de la eterna primavera.
Entre sus grandes emblemas destacan la Ruta de los Conventos, Patrimonio de la Humanidad, y el chinelo, personaje festivo nacido como sátira de la conquista y hoy símbolo de los carnavales morelenses.
México demuestra así que, más allá de grandes eventos, su verdadera fuerza turística está en la diversidad, la identidad y la capacidad constante de reinventarse.
Puedes ampliar la información en este link https://4dinfo.net/el-mundial-como-punto-de-partida-para-descubrir-mexico/