Mari Carmen García Vela, rostro histórico de Informe Semanal: "La credibilidad es ver que el periodista sabe lo que dice"
- La mítica presentadora vuelve a conducir este sábado el programa por el 70 aniversario de TVE
- A sus 84 años, la periodista repasa en esta entrevista su trayectoria y los momentos que marcaron su carrera
"Buenas noches. Es un placer volver a estar con ustedes en este especial en el que queremos rendirle homenaje a esta casa, que cumple 70 años. Lo hacemos desde un programa, Informe Semanal, que, a sus 53 años, ha sido y es un referente indiscutible de Televisión Española…".
Quien pronuncia esta entradilla es Mari Carmen García Vela (Madrid, 1942), la que fuera la presentadora de Informe Semanal durante casi 15 años. Mítica. Por el aniversario de TVE, adonde llegó con 19 años tras ser elegida en el concurso Caras Nuevas, se la ha invitado a volver a presentarlo. Y ha aceptado. Con sus aprensiones lógicas, como ahora nos las explicará con unas botas blancas tipo Converse que la convierten en la más juvenil del plató a sus 84 años. También ayuda su donosura y la emoción por lo vivido.
Reconocida literalmente por su credibilidad, una medalla que el gremio porfía por no perder a nivel simbólico y social, en el 97 dejó de presentar Informe Semanal, un espacio periodístico en el que vivió su momento más difícil con el asesinato de Isaac Rabin. Gajes del oficio, subalterno de una actualidad que no hace prisioneros, como ha pasado con su tocaya que dio pie a un movimiento que ha cambiado la hoja de ruta de un país…
"Venga, hacemos otra", pide José Carlos Gallardo, el director del especial y del programa, para tener más tomas. "¡Pero si yo me he visto muy bien! Ay, cómo sois", protesta con sorna García Vela, que luego consulta si pueden cogerla con la cabeza agachada para, después, levantarla. "Es algo que me gusta, soy un poco actriz", confiesa.
PREGUNTA. ¿Qué ha sentido al volver a presentar Informe Semanal?
RESPUESTA. Es que siempre lo he tenido, todos estos años, también dentro de mí. Es tan importante lo que viví ahí. Lo que pasa es que, la verdad, no esperaba volver a ponerme delante de la cámara de informe semanal. Eso es cierto y cuando me lo propusieron tuve que pensármelo porque me daba miedo muchas cosas y hasta el físico, pero no estoy tan mal, ¿no? Entonces, me alegro, como no sabes, haberlo hecho. Es una felicidad. ¿Sabes cuando consigues hacer algo? No te puedo decir más que eso.
P. ¿Cuál diría que fue el acontecimiento o reportaje más importante que tuvo lugar sus años en Informe?
R. Me da rabia porque son tantos… Pero una cosa que siempre me ha conmovido enormemente es todo lo relacionado con la infancia. Orfanatos de Rusia, cárceles de África, la niña colombiana que se llamaba Omaira que murió en directo… sobre todo, toda esa infancia que no le ves presente ni demasiado futuro. Todo lo que ha salido ahí es doloroso. Cuando lo veía en el montaje de mis compañeros es que me bajaba al estudio a ver si no lloro… Era muy fuerte..
P. Bicheando en una búsqueda rápida en X (antes Twitter) leo: "Diosas de nuestra tele como Carmen García Vela", "la musa de Informe Semanal", "referente absoluto", "se la echa de menos" y el más bonito: "Yo quise ser periodista porque de mayor quería ser María del Carmen García Vela"...Dejó huella.
R. Me parece imposible. Es demasiado grande todo para un ser bastante normal, como yo me creo. Quizá lo único que puede trascender de mí son las ganas y la ilusión y la espera de que todo salga fenomenal. Pero yo todo eso… te voy a pedir una hoja con los pantallazos. ¿Sabes que yo nunca me he metido? Cuando empecé a tener nietos, ellos me han buscado. Es bonito y solo dar las gracias a todos. En fin, es una exageración, pero muy bonita.
P. ¿Ha cambiado a nivel tecnológico mucho presentar Informe Semanal respecto a su época?
R. Lo único que tienes que hacer es saber lo que tienes que decir, lo que quieres decir, y estar metida en lo que tienes que decir. Y entonces es igual. Ahora está la grúa, que yo la tuve también un tiempo. Pero aun así esperaba más cambio. También los movimientos que ha habido de obras, de muros y algunas cosas me han sorprendido. Otra cosa que quiero decir, fíjate, porque creo que lo merece... Cuando empezó este decorado de Informe Semanal no me gustaba, me alejaba, ¿sabes?, de la persona que presentaba. Pero ahora lo he entendido. Y me ha gustado bastante más en persona.
P. Si salir en la televisión genera enganche, ¿cómo es el desenganche?
R. El enganche es para toda la vida. Eso ya te lo advierto. Cuando me prejubilé, estaba haciendo entonces un Telediario a las dos de la mañana en el Canal Internacional. Y lo hacíamos cuatro gatitos. Pero fue tan formidable... Y además tenía una repercusión, porque yo he recibido cosas hasta el punto… Te cuento una anécdota. Yo pensando: "No soy nadie" y tal. Pero estoy en VIPS tomando un café con los compañeros y veo a un señor de 40 y algo que se me acerca y me da una una servilleta y me dice: "Por favor, léelo luego". Y la tengo guardada. Era una monada. Algo así como que era lo mejor que mandaba la Televisión Española a América. Fíjate si no va a crear adicción. Y luego, cuando ya decidí parar, porque quería cenar con mis hijos, que se iban a ir dentro de nada y me prejubilo y punto pelota, al momento no lo eché de menos. Pero he tardado en desengancharme porque me sigue encantando todo lo que tiene relación con esto, y soy crítica… Y a veces no te gusta ser crítica. Pero después lo he echado de menos y hoy ha sido muy reconfortante y fácil. Y precioso.
P. Le reconocieron dos veces como una de las periodistas con más credibilidad de España, al lado de Iñaki Gabilondo. ¿Cree que se ha deteriorado la credibilidad del sector en estos años? ¿Qué es la credibilidad para usted?
R. Es lo máximo. Programas, reportajes, informadores, presentadores… a mí me enganchan los que tienen credibilidad. Para mí obtener aquello fue como ganar el Oscar. O sea, es que eso es así. Verme al lado de Iñaki Gabilondo, y que además llevaba ya bastantes meses sin aparecer en televisión y entonces que en ese momento saliera esto pues imagínate... Fue mucho, de verdad. Y él para mí es el profesional que ha existido y no se ha repetido. Como él para mí no hay nadie. Credibilidad para mí es enterarme de lo que está diciendo y ver que sabe lo que está diciendo. Y que por eso me lo transmite bien. Y ya no acudo al periódico o a la radio para enterarme. Ser creíble es eso. El que sabe lo que dice y lo transmite. Y como me lo transmite sabiendo me confirma que yo también lo sé, oyéndole.
P. Hablábamos antes de X, antes Twitter, donde la beligerancia es la norma también entre periodistas, pero una de sus máximas era no ofender. ¿Por qué le era tan importante?
R. Procuraba no encender. Porque creo que la gente que nos ve es muy plural ideológicamente, religiosamente, socialmente, económicamente y cualquier cosa que incida en su situación de un tipo de otro se puede ofender. Por ejemplo, me pasó con una historia religiosa con un viaje del papa a Argentina y que la persona que hizo la entradilla pretendía que dijera que había sido un fracaso porque de las 2000 hostias que habían hecho, habían sobrado 1.500. Pero yo creo que en Argentina lo que interesa es la miseria que existe en muchas partes y tal. Ni doy coba a la Iglesia ni nada, pero ese grupo de personas que está necesitada de encontrarse con el papa, con Dios… ¡qué suerte tienen! Y luego políticamente, que no se me note por aquí ni por allá. Lo siento. Creo que no es nuestra necesidad profesional y ya está. Punto pelota.
P. ¿Me puede contar alguna anécdota que le marcara de aquellos días de Informe Semanal?
R. Hubo un momento en el que me asusté con el asesinato de Isaac Rabin, que nos tocó en directo y, la verdad, te confieso, no estaba muy bien informada de todo lo que pasaba, que ya tengo narices de no haber estado informada de eso. Me pilló y tenía un miedo que me moría. Lo que pasa es que conectaron con Tel Aviv y fue maravilloso porque una reportera que estaba allí, magnífica, me evitó meter la pata.
P. Entró en TVE a través del programa Caras Nuevas, que buscaba las ídem.
R. Yo quería ser locutora de radio. Me encantaba. Oía la SER, que entonces era Radio Madrid, estaba todo el día pegada a las emisoras. Hice un curso de locutora y de teatro, y me presenté a alguna emisora a que me hicieran alguna prueba y ni caso, lógicamente. Pero entonces vi que estaban buscando que se presentara la gente a Caras Nuevas, en Televisión Española. Tenía que mandar una foto primero y el currículum laboral. Lo hice y salí seleccionada entre las 100 primeras. Y después estuve entre las diez primeras y después voy y lo gano. Con el problema que yo he tenido toda la vida, que es la polio. Y, entonces, justo en uno de los últimos exámenes que estuve haciendo, viene una persona y me dice: "Sabes que tienes un problema para este medio, ¿no?". Y yo: "Por supuesto". Y él me dijo: "Mira, tú estás ya aquí y tú termina". Y mira. Fue formidable, claro. Y luego me marché a la radio.
P. Y la foto de Wikipedia del año 62 qué…
R. Que mala fe, eh (risas).
P. ¿Cómo era una redacción en los 60 para una mujer? ¿Había machismo?
R. Ha cambiado. Desde luego, más señores que señoras. De todas formas, te diré que yo aquí nunca sentí el machismo.
P. Pese a la lógica de los hechos, dice que es una persona insegura. Pero que cuando se pone delante de una cámara se olvida de eso… ¿un superpoder, el periodismo?
R. Sí, desde luego. No sé qué ha pasado y ha sido una suerte porque tampoco te puedo explicar por qué me ocurre eso. Hoy mismo me ha pasado, porque ayer estaba preocupada: "A ver si se me va la cabeza…". Otra anécdota. Una de las cosas que pensaba al hacer Informe, cuando venía de maquillaje, algunas veces iba pensando: "Quién narices me obliga a mí a pasar este mal rato". Y cuando terminaba, me decía: "Te das cuenta, ¿bonita?".
P. El periodismo para usted es carburante para su vida.
R. Efectivamente. La información permanente de todo tipo. En el plano profesional, en el cultural, social… Me llena. Si no es así, me aburro mucho.
P. ¿Cuando uno se jubila cómo canaliza esa gasolina?
R. He estado haciendo muchas cosas. Cursos de historia, dando clases en alguna universidad, en un periódico para profesionales que querían ir a cámara… y, sobre todo, lo que a mí me gusta es oír mucha música. Y leer y ver películas. ¿Dónde vas por la vida si no estás en ese bucle? Al principio, yo me levantaba y pensaba: "Uf, ya no tienes que echarte a correr". Y mis compañeros del Telediario de la noche me decían: "Te vas a arrepentir". Y yo: "No no, ya veréis". Y luego les dije: "Me he arrepentido… a los meses". Me sigo encontrando con todos en Navidad.