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Arde Bogotá: "Asumimos que somos unos intensos"

  • Los rockeros cartageneros lanzan este viernes su tercer disco Manufacturas del club de la gente sola
  • Analizan el papel actual del rock, reconocen que les gusta el "reggaeton duro" y reflexionan sobre el problema de la vivienda
Arde Bogotá: "Nos gusta mucho el reggaeton duro"
Arde Bogotá presenta su nuevo disco 'Manufacturas del club de la gente sola' Ricardo Rubio Ricardo Rubio / Europa Press
Javier Villuendas
Javier Villuendas

El nuevo álbum de Arde Bogotá, Manufacturas del club de la gente sola, está envuelto en un perfume doliente, melodramático e incluso del tipo ‘llorón’, una tradición secular en el pop desde Joy Division hasta el grunge. El tercer LP de la banda cartagenera viene con las expectativas comerciales en la cumbre de quien incluso llega con gran retraso a la entrevista pero pide perdón raudo. Parecen buena gente, la esperanza blanca de un género que ya no marca el camino del escándalo.

Los Arde son una banda de rock, de ecos bunburianos en la voz, guitarras pesadas a lo León Benavente, pero en este nuevo lanzamiento, aseguran, han evolucionado: "Hemos usado mucho a los Queens of the Stone Age, el Omega de Enrique Morente y Lagartija Nick y la manera de expandir el vocabulario de Camarón en La leyenda del tiempo", amén de referencias clásicas de la banda como los Who y los Arctic Monkeys.

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¿Cuáles son sus canciones tristes favoritas? Porque, claramente, les gustan. Pink Rabbits, de The National; Wish You Were Here, de Pink Floyd; Texas Sound, de Leon Bridges; y Hurt, de Johnny Cash. Estas son las respuestas de Antonio (cantante, guitarra y letras), Jota (batería), Dani (guitarra) y Pepe (bajo), en este orden. Y una cosa que revela el batería de este Manufacturas del club de la gente sola: "También nosotros intentamos expandir el vocabulario en este disco… en exceso. Entre el productor y la lógica lo dejamos en un punto medio, si no hubiera sido un disco casi de folklore".

El rock y el reggaeton ya no se odian

Folklore pero no en la Antifiesta, con un beat hiphopero, el último adelanto del disco que ha salido este viernes 2 de octubre en donde Antonio canta sobre desamor con sus toques cómicos desde la exageración de alquilar una limusina para pinchar canciones tristes y acabar con un "bienvenidos a la fiesta de la pena". ¿Cuál sería aquella fiesta en la que preferirían no estar jamás: en una llena de políticos, en otra en la que se pinchara solo reggaeton o en una ‘party’ de Hakuna?

"Guau, qué preguntona", se sorprende el batería. "Muy difícil", secunda Antonio. Y añade: "Es que nos gusta mucho el reggaeton duro y quizá no tanto los políticos. Y a mí la música de Hakuna no me encanta. Seguramente te puedas encontrar a algún político que tenga una conversación interesante pero en el perreo somos todos iguales, es un equalizer". "Yo es que no sé qué es Hakuna", afirma Pepe. "Lo de Timón y Pumba y eso", le responde Jota provocando las risas en la sede de Sony. "Tampoco sé lo que es eso", replica el bajista para mayor jolgorio.

El rock y el reggaeton ya no se odian, es una fase superada, parece. "Creo que sí y nosotros no lo hemos odiado porque hemos crecido mucho con eso. Al final, en el tipo de ambiente festivo que hay en Cartagena suena reggaeton en todas las fiestas y en todas las discotecas donde vayas. Desde que empezamos a salir nosotros, esa es la música del día a día. Para nosotros es parte del folclore”.

"El referente del rock es más Kevin Punter (Tame Impala) que el de los Sex Pistols"

Desde Chuck Berry, Sister Rosetta Thorpe, Little Richard, los años 50, etcétera, ha llovido y el rock ha pasando del escándalo por el movimiento de caderas de Elvis a la integración en la tradición popular y gustar a los CEOs de las grandes empresas. ¿Qué puede quedar de subversivo? "Para mí el rock o la música de guitarras no tiene el foco tan puesto en lo subversivo como en la excelencia. El referente rockero actual es más Kevin Parker (Tame Impala) que el de los Sex Pistols tirando cosas por la ventana. Lo que admiras es la capacidad creativa, llegar a un lugar que nadie había llegado o decir algo que nadie había dicho más", reflexiona el cantante con morosidad.

Sigue: "El trap, el hip-hop y el reggaeton incluso, en la música urbana… hay lugares donde hay una exploración mucho más fuerte de lo que es la vanguardia y el límite de lo que se puede decir como lo fue el rock en su origen”, y señala: "Cuando crecimos escuchando rock nos interesaba más la forma tan emocionante y chula de hacer una canción que qué fuerte que alguien pueda decir esto, que creo que ha pasado a otros lugares donde quizás el aspecto musical y de la artesanía del sonido está más fuera de la ecuación y lo que importa es más el mensaje de Tu coño es mi droga".

Hablando de Tu coño es mi droga, la canción de PXXR GVNG, y hablando de lírica, preguntamos a la banda cómo se enfrenta a la canción romántica, a lo ‘intensito’ y al riesgo de caer en la piscina de lo cursi. O si al contrario, el mayor riesgo está en quedarse cortos, planos y grises. Su modus operandi parte de una letra de Antonio que pulen entre todos...

"En Bogotá decimos lo que no decimos en nuestra vida personal"

"Hace mucho que asumimos que somos unos intensos. Lo positivo es que hemos encontrado en este disco bastantes lugares para el humor, que relajan un poco otros momentos como ‘a veces me imagino muerto’ que es como guau... Desde el principio entendimos a Bogotá como un espacio de comunicación segura y que podemos decir lo que no decimos en otros sitios, que no decimos en nuestra vida personal. Por eso hablamos de tensión sexual, porque es algo que no haríamos, no somos ese tipo de personas ligando. Y por eso hablamos de cosas como muy intensas, porque no lo hacemos en nuestro día a día", responde Antonio.

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En los aledaños del estadio de los 30 años, Arde Bogotá es una banda que tiene casi dos millones de oyentes mensuales en Spotify, cuyos fans hacen cola y se quedan sin entradas a veces para sus conciertos y que disponen de un presente consolidado a un nivel excepcional para la gente de su generación, unas personas que igual son fans y están acampando en la Puerta del Sol empujando a los políticos para atajar el problema de la vivienda. Y ellos son optimistas a su manera: ¿creen que los políticos van a actuar con eficacia ante este clamor social?

"No queda otra. No es que confiemos, a la vista está que no han sido capaces de estar a la altura de lo que la sociedad les reclama. El sindicato de Inquilinas lleva diez años existiendo, creo. Pero la realidad, desafortunadamente o afortunadamente, es que no queda otra. Para eso están".