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Seth: "Suelo decir que 'Ventiladores Clyde' es aburrido, deprimente y lento"

  • El canadiense presenta en España su obra maestra, que ha tardado 20 años en terminar
  • Uno de los mejores cómics de este siglo, en el que cuenta la vida de dos hermanos

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Seth en Madrid y una viñeta de 'Ventiladores Clyde'

Lo primero que sorprende del canadiense Seth (seudónimo de Gregory Gallant) es su impecable y anacrónico aspecto, ya que parece salido de un episodio de Mad Men. Lo segundo su amabilidad, modestia e inteligencia. Lo tercero, su capacidad para transformar los sentimientos y la nostalgia en auténtica poesía visual y literaria; lo que le ha convertido en uno de los artistas de cómic más influyentes de los últimos años.

El autor de joyas como La vida es buena si no te rindes o Wimbledon Green está por primera vez en España para presentar Ventiladores Clyde (Salamandra Graphic), una obra de casi 500 páginas en la que ha invertido más de 20 años de su vida. La historia de dos hermanos que intentan mantener un negocio familiar de ventiladores en un Canadá en el que ya se había impuesto el aire acondicionado.

Dos hermanos que son el propio autor: “Es difícil no escribir sobre uno mismo, escribas lo que escribas -confiesa Seth-. Cuando empecé la historia no planifique que esos dos hermanos fueran yo. Pero ambos lo son. Uno es mi parte más extrovertida y la otra la más introvertida”.

“Al principio –añade- tampoco me di cuenta de hasta qué punto el libro iba sobre mis padres, porque su madre es mi madre y el padre ausente, que ni aparece, también es mi padre. Empecé el libro con 30 años y lo acabé con 50. Durante ese tiempo hice otros libros y me di cuenta de que en todos ellos hablaba sobre mis padres. Mis padres son figuras gigantescas en mi mente. Casi todo lo que escribo tiene que ver con ellos. Por lo que este cómic va sobre cómo ellos me afectaron a mí”.

Viñetas de 'Ventiladores Clyde'

Un cómic que ha tardado 20 años en concluir

Tratándose de un cómic que ha tardado 20 años en terminar, preguntamos a Seth, cómo ha cambiado la historia y su forma de dibujar durante esas dos décadas. “La historia estaba planificada desde el inicio y yo sabía exactamente lo que iba a pasar. Lo interesante del cómic es que el dibujo es la escritura. Y eso es cómo hacer una canción: la letra es un poema pero hasta que no añades la música no se convierte en una canción. Y así son los cómics. Todas las notas que había tomado al principio solo eran palabras. Hasta que no puse los dibujos la historia no cobró vida y las palabras no adquirieron su significado de una forma que no puedes imaginarte hasta que empiezas a dibujar”

“Por eso –concluye- cuando llegué al final del libro, la experiencia había sido totalmente distinta a lo que yo había previsto. Aunque todo lo que hubiera dentro de la historia sucedía tal y como lo había previsto”.

Lo curioso es que la historia se basa en una tienda auténtica llamada Clyde Fans, que Seth descubrió en los 80. “En esa época Toronto tenía muchos edificios antiguos con viejos negocios. Desgraciadamente ya no queda mucho de eso. Me fijé en esa tienda porque tenía un cartel pintado a mano que ya era exótico en esa época. Era como de los años 40 y ya estábamos en los ochenta. Y al mirar en el interior de la tienda era como una cápsula del tiempo, con muebles de los años 60, y en la pared destacaban las fotos de dos hombres. Me resultó imposible resistirme a mirar dentro y preguntarme ¿quién era esa gente y cómo fue su vida? Fue tan evocador que decidí escribir una historia”.

Viñetas de 'Ventiladores Clyde'

"Me interesa más la memoria que el pasado"

Sobre esa nostalgia por el pasado, que impregna Ventiladores Clyde y toda su obra, Clyde asegura que: “No sé si lo seguiría llamando nostalgia. Cuando era más joven me interesaba la época en la que crecieron mis padres, de los años 30 a los 50. Yo intentaba vivir siguiendo el estilo de esa época. Pero ahora que me he hecho mayor me interesa más la época de mi infancia, los años 60, 70 e incluso 80. Eso sí es nostalgia, porque me remite a mi propio pasado“.

“Pero creo que mi interés por los años 30 o 40 era un juego; porque en realidad yo lo desconocía todo sobre esa época. Así que actualmente, al haber madurado, me interesa más la memoria que el pasado”.

Al principio de su carrera también estaba muy influenciado por los ilustradores de los años 50 de la famosa revista The New Yorker. “Era muy importante para mí. Actualmente ya no tanto, porque las lecciones que aprendí de estos ilustradores ya las he asimilado. Aún me interesa un libro de Charles Adams, por ejemplo, pero ahora lo miro solo como entretenimiento. Pero de joven los estudiaba para aprender sus técnicas y emularlos. Pero ahora ya no pienso en eso. Simplemente dibujo. Ta no tengo una influencia tan directa de esa época, como antes. Cuando uno se hace mayor cada vez es más difícil que te influyan otros artistas. Te alimentas de tu propia obra”.

Viñetas de 'Ventiladores Clyde'

“Me gusta mucho la idea de ralentizar el tiempo”

Esa obsesión por el pasado se ha convertido en una forma de vida. “Mi casa está llena de cosas antiguas -asegura- Tengo muchos ventiladores viejos en casa. Y todos mis electrodomésticos son de los años 50. Me fascinan las cosas viejas”

Más que esa añoranza por el pasado, si algo caracteriza la obra de Seth es el tiempo: “Me interesa mucho la idea de ralentizar el tiempo -confiesa-. No se trata del miedo a envejecer y esas cosas, ya que toda la vida me he preparado para ser viejo y siempre ha sido más fácil para mí escribir sobre los viejos que sobre los jóvenes. Pero tengo la sensación de que estoy intentando congelar las cosas, como mantenerlas en ámbar”.

No es tanto detener el tiempo sino tener miedo al cambio –añade-. No soy una persona muy entusiasta del mundo actual y el futuro me da aún más miedo. Me gustaría que todo siguiera igual hasta que muera. Por eso no tengo un iphone ni estos aparatos modernos porque no quiero estar conectado. Me gusta cómo era el mundo antes, que podías perderte si querías. Además, creo que la gente joven está obsesionada con esos teléfonos modernos. Son casi adictos a ellos. Y si tuviera uno yo sería igual”.

“Y también quiero ir a la contra -añade-. No quiero hacer lo que hace todo el mundo. Es una reacción pura. Muchas veces rechazo cosas, simplemente porque forman parte del mundo moderno. Hoy en día hay tanta información y estamos tan conectados que parece que la gente no tiene tiempo para pensar. Por eso yo intento agarrarme al silencio y las cualidades contemplativas que tiene el mundo. Y para mí eso significa alejarme de la tecnología, en la medida de lo posible”.

Viñetas de 'Ventiladores Clyde'

“Yo no sería un buen vendedor”

El primer capítulo de Ventiladores Seth es toda una lección de cómo llegar a ser un gran vendedor, algo de lo que el propio Seth se considera incapaz de lograr. “Yo seguiría mis propios instintos personales, lo que no sería una buena estrategia de ventas, ya que suelo describir este libro como aburrido, deprimente y lento. Lo que no parecen buenos argumentos. En las ventas uno tiene que conseguir que los demás reconozcan que lo que quiero vender es algo que ellos quieren y así conseguir que los demás compren. Lo que he aprendido con este libro es que no sería un buen vendedor

El libro lleva el subtítulo de Una novela en imágenes. Por eso preguntamos a Clyde qué ventajas cree que tiene el cómic frente a la literatura: “Son medios muy diferentes. La gran ventaja de los cómics es que, a veces, las imágenes pueden contar la historia por sí mismas. Pero en una novela siempre tienes que estar describiendo las cosas y eso implica ser demasiado directo. Mientras que en el cómic permites que el lector tenga más libertad para tomar sus propias decisiones. Por eso a veces los cómics pueden ser más sutiles que la novela. La mayoría piensa en las historietas como un medio más primitivo y la literatura como algo más sofisticado, pero yo creo que los cómics tienen una gran fuerza, porque las imágenes describen todo el entorno”.

Viñetas de 'Ventiladores Clyde'

“Me interesa más el ambiente que el argumento”

Los dibujos de Seth se caracterizan por su minimalismo, sin que haya nada que sobre ni que estorbe a la lectura. “Los buenos historietistas y animadores tienen que ser simplistas. Hay algunos que dibujan de forma más detallada, pero hay un momento en que si los dibujos son demasiado complicados estorban a la comprensión la historia. La ralentizan. El realismo no es importante para el cómic porque si lo fuera utilizaríamos fotografías”

“Todos hemos visto cómics realizados con fotografías y siempre son terribles, no funcionan –asegura-. El cómic es un lenguaje simbólico, que funciona con símbolos. Y para que un símbolo sea potente, tiene que tener cualidades icónicas. Por eso, cuanto mayor me hago, mis dibujos son más simples. Y uso esa simplificación de las imágenes para estimular la imaginación del lector. Puedo dibujar un campo de maíz con unas pocas líneas y el lector lo completa porque ya sabe cómo es. Si hiciera una pintura hiperrealista de ese mismo campo, creo que sería mucho menos efectivo”.

“El cómic funciona como un lenguaje -añade Seth-. Si yo escribo perro en una página, tú te lo imaginas. Igual que si dibujo un perro muy sencillo. El lector añade los detalles para darle vida. Por eso creo que los cómics más simples son más gratificantes para el autor y para los lectores. Los mejores tebeos son los que más despiertan la imaginación del lector”.

En Ventiladores Clyde Seth hace todo tipo de experimentos gráficos y literarios, incluso hay más de 40 páginas en las que solo hay escenarios vacíos, sin ningún personaje, y aun así mantiene todo nuestro interés. “Es difícil saber lo que piensan los lectores. Yo siempre leo para mí y al hacerme mayor me he dado cuenta de que me interesa más el ambiente que el argumento. La gente suele pensar que las historias son más interesantes cuantas más cosas pasen y más conflictos se planteen”.

“Pero a mí lo que más me gusta en las películas y los cómics son cosas lentas y con mucha ambientación. Y espero que mis lectores tengan la paciencia de seguir lo que yo les planteo” -concluye-.

Viñetas de 'Ventiladores Clyde'

“El diseño de los libros es importantísimo”

Además de autor de cómics e ilustrador, Seth es uno de los mejores diseñadores de libros y se encarga de todos los aspectos de la edición. “El diseño de los libros es importantísimo -nos comenta-. Me interesa muchísimo cuidarlo porque empecé a darme cuenta de hasta qué punto influye en la opinión que tiene el lector de la historia. Cuando empecé con los cómics había pocas oportunidades para cuidar eso, ya que imperaba el formato del comic-book” (revista de grapa)

“Me di cuenta entonces –añade- de que los cómics que funcionaban mejor eran aquellos en los que la estética de la portada creaba una imagen clara de lo que te ibas a encontrar en el interior. Y cuando empecé a trabajar con libros empecé a usar el diseño como una herramienta psicológica, que me permitía hacer que el libro fuera más atractivo para los lectores”.

Y al final –añade- el diseño se ha convertido en una parte fundamental de mi vida, que uso para casi todo. No sólo en los cómics. Para mí hacer que un objeto sea hermoso es un objetivo en sí mismo”.

Ese interés por el diseño y los objetos ha hecho que Seth recree la ciudad ficticia en la que transcurren sus historias. “Un día empecé a construir edificios de cartón y ya tengo una ciudad entera que cuenta con unos cien edificios. Es bastante grande. He dejado de hacerlo porque ocupa demasiado. Pero empecé a construirla hace muchos años porque trabajaba en cinco historias cortas que quería ambientar en la misma ciudad y pensé que sería interesante inventar la historia de esa ciudad e incluso construirla. Me gustó el método y al final construí ese centenar de edificios y los relacioné unos con otros. Y sin darme cuenta llevo 20 años escribiendo sobre esa ciudad imaginaria”.

“Eso también me dio una puerta hacia otro tipo de arte y, aunque ya no hago maquetas, he seguido creando objetos, trabajando con ceramistas, artesanos del metal… es una parte de mi trabajo artístico bastante desconocido, pero que para mí es fundamental”.

Viñetas de 'Ventiladores Clyde'

“Es difícil predecir el futuro del cómic”

Curiosamente, a pesar de su interés por el pasado, Seth es uno de los artistas que está abriendo nuevos caminos para el cómic. “Es difícil adivinar el futuro del cómic -asegura-. El cómic digital va a ser una parte importante de ese futuro. Aunque yo pienso que no se puede hacer demasiado para cambiar el cómic, porque es un medio muy simple y a la vez muy sutil”.

“Creo –continua- que si uno empieza a añadir sonido o movimiento a las viñetas ya no es cómic, sino animación. Los cómics tienen que ser imágenes estáticas, aunque no necesariamente impresas. El ordenador nos permite que los cómics ya no estén limitados por el número de páginas, pero los elementos básicos del cómic son dibujos y tiempo, el grafismo y el ritmo. Y creo que eso no va a cambiar. Pero ya veremos”.

Sus proyectos

En cuanto a sus proyectos, Seth nos avanza que: “Estoy empezando a planificar mi próxima novela gráfica, que empezaré a escribir en breve. Pero, mientras, lo que me tiene ocupado es una serie de historias en un libro de bocetos, que fueron apareciendo de forma accidental. Hago muchos bocetos y escribo cosas todo el rato”.

“Por ejemplo, tenía un catálogo de flores en el que empecé a escribir los nombres de flores que me parecían preciosos como “Oro de otoño”, “Hielo verde”, “Amanecer azul”, cosas muy evocadoras. Luego cogí cinco de esos nombres tan bonitos y estoy intentando escribir un cuento corto sobre cada uno de esos nombres. Y se ha convertido en un ejercicio muy interesante. Es una cosa muy diferente a todo lo que he hecho hasta ahora. Un camino nuevo que quiero explorar”.

Si hay algo que tenemos claro es que Seth es un explorador de nuevas formas de arte secuencial. Uno de los mejores autores del presente y el futuro del cómic, como demuestra esta maravilla titulada Ventiladores Clyde.

Portada de 'Ventiladores Clyde'

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