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Para todos los públicos Últimas preguntas - Inscritos en el libro de la muerte - ver ahora
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Muy buenos días, bienvenidos, aquí estamos una semana más

en Últimas preguntas.

Hoy vamos a hablar de una historia que está recogida en un libro

que se llama "Inscritos en el libro de la muerte",

podía ser una novela pero, lamentablemente, no lo es,

es una historia real

y por el título del libro pues, podía ser un recurso literario

pero digo lo mismo, lamentablemente no lo es,

existe un libro que es el libro de la muerte,

donde las mafias inscriben a las personas

a las que tienen previsto asesinar,

esto es lo que le ocurrió a una de las personas

que hoy nos acompaña,

y es la historia que ha recogido en este libro su autor,

que también está con nosotros, saludamos a José Calderero,

que es periodista, compañero en "Alfa y Omega",

bienvenido, buenos días.

- Buenos días, muchas gracias María Ángeles.

A ti por estar aquí con nosotros, es un gusto, de verdad,

y gracias por acercarnos esta historia, desde luego,

la historia de Osman Monterroso y su familia, buenos días.

- Hola, buenos días María Ángeles.

Le agradezco enormemente que esté con nosotros

porque yo imagino que no es fácil exponer de esta manera

pues, una historia dura, que ahora hemos podido conocer

a través de este libro

y de la que vamos a dar algunos apuntes aquí,

así que muchísimas gracias. - A usted.

¿Por qué inscritos en el libro de la muerte?

Sitúanos un poco.

- Bueno, "Inscritos en el libro de la muerte"

surge por una necesidad de contar una realidad

que está ocurriendo a pesar de que la gente no lo sabe,

es una historia que está ocurriendo en Honduras,

pero también en España.

Surge en un reportaje que yo estoy haciendo

para Cáritas, para el periódico "Alfa y Omega",

y allí me encuentro con Osman

y con esa sonrisa que nos está brindando ahora mismo ¿no?,

claro, a mí me pica la curiosidad como periodista, ¿no?

¿qué hace una persona sonriendo en una cola de Cáritas?

allí mismo le pregunté cual era su situación,

qué estaba haciendo allí y por qué sonreía

y lo que me contó, que está buena parte recogido en el libro,

me dejó impactado, ¿no?

me dejó impactado porque "Inscritos en el libro de la muerte",

efectivamente no es un recurso literario,

Osman y su familia, su mujer Yadira, Olga y Axel,

sus nombres estuvieron inscritos, estuvieron inscritos en ese libro

en el que las maras apuntan a quienes van a matar.

Ellos se convirtieron, de la noche a la mañana,

en objetivo de la mara Salvatrucha.

Obviamente, nunca hay una razón para matar a una persona,

nunca, nunca,

pero, en vuestro caso, la razón, así entre comillas,

fue que su hijo había presenciado un asesinato.

- Claro, estuvo en el día inapropiado y en la hora inapropiada

en ese lugar,

bueno, el lugar era el frente de mi casa,

Él estaban jugando allí, en la puerta de casa.

- Sí, cuando pasó lo que pasó,

que pasaron unos sicarios y mataron a un vecino

y, como anteriormente, lo digo,

esa persona había sido compañero de trabajo,

conductor de autobuses, era mi trabajo en Honduras,

mi hijo le conocía, mi hijo le conocía,

es más, cuando yo decidí una vez ir a EE. UU. ilegal,

ilegal también, yo le dejé el trabajo a él,

entonces mi hijo le conocía

y en ese preciso instante que mata a mi vecino,

mi hijo le conoció porque hasta se quitó el casco

y de ahí para acá fue un infierno el que vivimos.

Pero un auténtico infierno que nosotros ahora

no vamos a detenernos en contar exhaustivamente,

pero que sí está recogido en este libro.

A mí me ha impresionado, bueno muchas cosas,

porque, efectivamente, hemos visto en los informativos

lo que ocurre, ¿no?

pero, claro, cuando lo lees contado de este modo,

cuando ahora estoy viendo la cara de una de las personas

inscritas en ese libro de la muerte, me ha impresionado, pues eso,

por ejemplo que en las mafias están personas

que, a lo mejor, han estudiado con usted en el colegio,

en la escuela, que luego han sido compañeros de trabajo

y de pronto, un vecino normal y corriente

termina inscribiendo a otro en ese libro

y va a buscarle para matarle, o sea,

- El problema es que la juventud,

las pandillas absorben a la juventud, a los jóvenes

y les cambian la mentalidad,

puede ser como ha dicho usted,

han sido sus compañeros de escuela, de colegio,

compañero de trabajo,

pero cuando ya se meten a ese rubro, como le llaman,

ya no tienen amigos, definen amistad

pero a la hora de que van a hacer algo

igual les da que sea tu amigo, tu vecino o quien sea,

y eso es lo que nos ha pasado.

Es una historia, desde luego, impresionante

que investigar en ella no ha debido de ser fácil

y yo te agradezco muchísimo también la valentía,

la valentía de exponer públicamente una historia

pues, con nombres y apellidos.

- Es una decisión, la verdad, que tomé conscientemente,

lógicamente, cuando yo conozco la historia,

yo confieso que nunca quise escribir un libro,

yo tengo tres niños pequeños, y realmente no tenía tiempo

pero, claro, conozco la historia y como periodista

no puedes dejar pasar sin dar a conocer esta historia, ¿no?

y yo lo hablé con mi mujer, lógicamente,

porque sabía que me exponía,

pero, claro, es que hoy en día si los que podemos contar,

si los que podemos trasladar mensajes de denuncia

o de esperanza a la sociedad nos callamos por miedo

y, pues al final nadie los va a dar, ¿no?

también es cierto que vivimos en España, ¿no?

no tenemos la situación de Honduras y aquí hay mucha más seguridad,

pero sí que tuve esa, sí que me planteé esa decisión

y dije, oye pues esto se tiene que conocer

para denunciar esa violencia que hoy en día

llega a las calles de Honduras

y muchas veces, pues también la podemos ver aquí

y también para dar, por supuesto, también ese mensaje

que también creo, que hay que ser valiente, ¿no?

decir, oye yo soy como soy, yo traigo este mensaje

y hay que contarlo a los demás, ¿no?

Ese mensaje de esperanza, efectivamente, que nos comentaba,

después de una serie de vicisitudes,

que, bueno, yo de verdad, aconsejo que lean este libro,

porque nos va a hacer tomar conciencia de una realidad

pues que igual es la que tiene un vecino,

porque ahora Osman se ha convertido en vecino nuestro,

en ciudadano de nuestro país,

pero tampoco fue fácil eso, ¿no?

- Eso fue muy difícil porque, Huyeron de la muerte,

pero aquí se encontraron con que la vida no era fácil tampoco.

- Eso es otra cosa, porque cuando uno viene aquí

y se queda indocumentado, entonces la vida es muy difícil,

más con dos hijos, una niña de 13 y un niño de 10, una esposa

y es muy difícil llegar aquí

porque todo el mundo quiere aprovecharse también,

eso es lo que pasa, que a veces tiene que buscarse la vida,

búscate la vida pero hay quienes de esa palabra, o de esa frase

se aprovechan mucho, de búscate la vida.

Claro, puede tener un doble sentido. - Exactamente.

Claro, digo esto porque ¿cuántas veces no nos paramos,

no digo ya que juzguemos, que en ocasiones también,

pero, simplemente, no nos paramos a preguntarnos

¿por qué está aquí esta persona? ¿qué le ha hecho venir

pues, a la familia de un compañero de mis hijos de colegio,

por ejemplo, qué le ha hecho venir a España?

O sea, hay una historia detrás que, bueno,

pues que hay que mirarla a los ojos y conocerla, ¿eh?

- Al final, creo que es importante pararse con las personas, ¿no?

conocer a las personas, ir más allá de lo que es la apariencia física

y ahora que vivimos en un mundo que quizás va demasiado rápido

y no siempre es fácil pararse a hablar con los demás,

pero bueno, en este caso, pues fue una sonrisa,

yo también estaba predispuesto porque iba a hacer un reportaje,

pero creo que es muy sano el conocer a las personas,

pararse, preocuparse,

porque hoy estamos contando las historia de Osman,

pero es que también es un poco el objetivo del libro

el, quizás, pararse con el vecino,

a lo mejor tu vecino, ahora estamos en el contexto de la pandemia,

pues a lo mejor tu vecino de arriba, que es una persona mayor,

pues también necesita de tu ayuda, ¿no?

o a lo mejor dentro de tu propia familia,

pues tu hijo, ¿no? pues tiene unas necesidades,

también para ellos es difícil estar encerrados en casa

y tienen unas necesidades, ¿no?

pues bueno, Osman viene del contexto Honduras

y hay que también, de la misma manera que se encontró con gente

que se aprovechó de él, también encontró

buenos samaritanos que le ayudaron,

bueno, pues podemos también nosotros ser esos buenos samaritanos

que ayudemos a los que no encontremos alrededor,

sean de nuestra propia familia, sea un desconocido para mi,

4entonces Osman, ahora ya le considero entre mis amigos, ¿no?

pues yo creo que eso también es importante, ¿no?

pararse y profundizar en las personas

que quizás la pandemia es lo que está rompiendo,

nos está alejando de las personas

y tenemos que ser conscientes de que es necesario alejarse,

acercarse a las personas.

Igual que hubo personas que, efectivamente, aquí, en España,

trataron de aprovecharse de la situación,

también las hubo que todo lo contrario,

no, no, no, abrimos las puertas de lo que sea necesario

para que vuestra vida pueda seguir adelante.

- Exactamente, exactamente, tengo personas que me apoyaron

y más, tengo una persona, que hoy es mi jefe de trabajo,

que me apoyó desde que me conoció y me ha seguido apoyando,

desde aquí le doy las gracias, a él, al señor Gregorio Andrés Rueda,

que es una persona que siempre ha estado con mi familia y conmigo,

siempre, al pie.

Simplemente porque se interesó, - Él se interesó.

Porqué estabas aquí, ¿no? - Sí, sí, sí y la verdad, yo

se interesó, me conoció y nos hicimos amigos

y, como digo, nos ha apoyado al cien.

En el libro lo dice José Calderero,

y lo acaba de comentar hace un rato, que él lo que,

porque bueno, en esa fila de Cáritas ibais a recoger comida a un comedor

a él le impresionó tu sonrisa, por eso se paró a hablar,

¿qué te motiva?, o ¿qué te motivaba en ese momento?

y ahora, por lo que vemos también, a mantener esa sonrisa,

porque la historia no era fácil.

- Bueno, me motiva mi familia,

mi familia, porque si yo estaba triste,

mi familia iba a estar triste,

yo tenía que demostrar de que yo estaba bien,

aunque interiormente estaba mal, ¿no?,

pero yo tenía que demostrarlo, que estaba bien

para que mi familia no se sintiera mal,

veníamos de cambiar de un país a otro, de,

Y de la noche a la mañana, nunca mejor dicho,

porque en vuestros planes no estaba,

- No, no, no estaba ni mucho menos emigrar de Honduras.

- No, no, yo nunca tuve intenciones de emigrar, jamás

hacia España y cuando lo hice hacia EE. UU.

fue por, porque un amigo me lo propuso que fuésemos,

pero nada más, No fue muy meditado eso,

- No, no, no, porque, porque estaba bien,

yo estaba bien,

tenía mi casita, tenía un chalecito

y vivía, vivía no como rico

pero si con mi trabajo, que podía darle lo que mis hijos querían.

Tus hijos que lo pasaron también mal, ¿no?

cuando llegaron a España, igual, es que decimos

que de la noche a la mañana una hija adolescente,

un niño, bueno, de 10 años que estaba ya también

en un momento importante de su vida,

de la noche a la mañana,

sin despedirse siquiera de sus amigos,

se ven en otro país. - Sí, mi hija sufrió mucho,

mi hija sufrió mucho en el aspecto de que sus amigos,

su colegio, todo,

porque en una semana, después de lo que pasó,

en una semana, en menos de una semana o una semana,

hicimos todos los trámites para venir

y mi hijo sí lo pasó muy mal, hasta la fecha,

hasta la fecha también lo pasa mal porque quedó con un trauma,

quedó con un trauma que no,

a sus 18 años y no puede dormir solo,

él tiene que, tenemos una habitación grande de dos camas

porque no puede dormir solo, duerme con su hermana,

en una cama cada uno porque tiene ese miedo que sueña,

tuvo que ponerle un psicólogo aquí, y sueña,

se levanta que nos están matando, que nos están matando,

por lo menos hasta los 16, 17 años, hoy no me ha comentado,

no me ha comentado últimamente de que ha soñado,

pero sí, la verdad que la pasaron muy mal,

en realidad toda la familia la pasó mal,

pero mis hijos la pasaron mucho más mal también.

Claro, qué historias, ¿eh? qué historias a las que,

- Como esas miles, en esa cola de Cáritas encontré a Osman,

pero estoy convencido de que profundizas en cualquiera de ellas

y al final es la historia misma de la vida de cada persona

que puede ser trágica y también apasionante a la vez, ¿no?

o en la forma de afrontarlo, ¿no?

¿Por qué hablas de esperanza?

¿Por qué uno de los motivos de compartir esta historia

es también abrir una puerta a la esperanza, José?

- Bueno porque es que a mí realmente me parece esperanzador

que haya gente tan entregada como los voluntarios de Cáritas,

los sacerdotes, bueno, todas aquellas personas,

o personas laicas, o incluso ateos

que se han decidido a ayudar a los demás, ¿no?

o sea, gente que, libremente, ha decidido ayudar a los demás,

a mí eso me parece un testimonio tan grande, que me parece,

el otro día lo comentaba en la presentación del libro,

me parece de una forma mucho mayor, o de una potencia mayor,

que las balas de los mareros, o sea, esa potencia de alguien

que se entrega a los demás, es una fuerza mucho más grande

que lo que es el odio, que lo que es el,

entonces, para mí la esperanza de ver que hay personas

que ayudan a los demás me parece increíble,

y luego también la esperanza, lo cuento poco, ¿no?

pero la esperanza de que hay gente que sobrevive, ¿no?

a las maras,

desgraciadamente no son muchos,

porque Osman y yo hemos estado hablando

de muchas personas asesinadas en Honduras

hasta el punto de que uno casi que se acostumbra

a ver la muerte en las calles,

pero también es esperanzador que haya gente que logre, ¿no?

escapar de las garras de la mara, entonces esas dos esperanzas

es lo que a mí también me motiva,

a ver, es que esto hay que contarlo porque es muy bonito ver

que hay personas que,

y es muy elocuente también para los demás, ¿no?

eso nos puede llevar a nosotros a preguntarnos,

oye, pues está en mis manos, ¿no?

o sea, no hay que hacer grandes cosas,

es, simplemente, pues a lo mejor echar una mano,

decir pues a esta persona que le puedo ayudar con esto,

o en la cola de Cáritas,

o, a lo mejor hay un vecino que le puedo echar una mano

con los deberes al niño, porque no se, porque soy profesor,

bueno, pues creo que estos mensajes de esperanza,

que hoy en día es muy, o es fraternidad,

es esperanza o fraternidad, ¿no? que ahora con la Encíclica del papa

pues está tan de moda, ¿no? pues claramente

son mensajes de fraternidad que son muy potentes

y lo estamos viendo con la Encíclica que da al final,

es un mensaje que da la vuelta al mundo, ¿no?

Claro, claro, porque en tu,

tu experiencia de vida te has encontrado

con esas dos realidades del ser humano,

es que es muy fuerte,

además de una forma tan potente, ¿no?

el odio más irracional, que puede venir

y que has conocido por las mafias, por las maras

y el amor más incondicional de abrirte las puertas de su vida,

de su casa, del trabajo

o de personas a las que no conocías de nada,

es apasionante eso, también esa perspectiva del ser humano.

- Sí, eso es bonito porque sientes que te acogen,

que te acogen donde en otros lados estás a punto de morir,

entonces, sientes ese amor de personas que no conoces,

porque tus amigos, tus compañeros te han traicionado

para inscribirte en el libro de la muerte,

entonces, llegas aquí, conoces a personas que te apoyan,

que te apoyan mucho, que te dan el todo por el todo por tí,

entonces, sientes ese amor que en realidad existe,

que crees que lo has perdido, que la humanidad lo ha perdido,

pero está, está, existe, existe el amor.

Aquí estás inscrito en el libro de la vida.

- Exacto. Aquí.

Aquí estás inscrito en el libro de la vida.

- Porque, además, no se puede, estos temas que estamos hablando aquí

en mi país no los podemos, no los podemos hablar.

Esto sería catastrófico,

con la libertad que lo está hablando José,

con la que la hablo yo, con la que ha hablado usted,

no se puede hablar,

porque, automáticamente, - Bueno, tu el otro día me comentabas

que basta una mirada,

en Honduras bastaba un mal giro en la carretera,

que como des con la persona equivocada

puedes acabar muerto por ese sencillo motivo,

por una mala mirada, ¿no?, entonces, claro,

vivir así es impensable, ¿no? es imposible

y, claro, trasladarlo aquí con esta realidad,

donde puedes hablar con libertad, ¿no?

donde puedes, y donde puedes sentirte acogido

pues claro tienes un choque vital muy importante,

de aquí la sonrisa. Es verdad, permanente.

¿Cómo ves el futuro?

- El futuro lo veo pero acogedor en España,

ese es mi futuro, mi familia, mis nietos aquí, en España,

porque volver no podemos volver,

porque hay otra cosa que quiero explicar,

cuando estás inscrito en el libro de la muerte,

pueden pasar 20, 30 años y al llegar siempre sigues insrito,

por generaciones eso va,

porque le ha pasado a muchas personas que yo conozco de mi país,

entonces, volver a mi país no, Ni tu, ni tu familia,

- Ni yo, ni mi familia podéis volver,

- No, no, no, ni descendencia, ni mi descendencia puede volver,

entonces, mi futuro: España. Pues bienvenido,

llevas ya tiempo, llevas ya tiempo, pero,

bienvenido a este libro de la vida

y gracias por dejarnos participar en él

y formar parte también de esa historia Osman

y gracias, desde luego a José Calderero

que ha abierto también ese libro

y lo ha compartido con todos nosotros,

"Inscritos en el libro de la muerte" así se llama esta historia

que yo, de verdad, les sugiero, les sugiero que la conozcan.

Muchísimas gracias,

Osman, que te vaya muy bien a ti y a tu familia, a tus nietos,

gracias. - Es un placer.

José Calderero, gracias

y felicidades por esa valentía también.

- Gracias a ti María Ángeles por darnos la oportunidad también

y sumarte a este,

a esta esperanza, ¿no? a abrir la esperanza para el mundo

y esa fraternidad. Desde luego que si,

que es esa puerta la que se tiene que quedar abierta,

una puerta que, por cierto, abren muy bien, desde luego,

los misioneros, misioneros desde pequeños, desde niños

hoy celebramos la jornada de la infancia misionera,

vamos a conocer algo más.

- Tendría unos 12 años cuando a mi padre le cambiaron de trabajo

y tuvimos que abandonar la ciudad donde vivíamos,

y yo tuve que dejar mi colegio, mis amigos, mis conocidos.

- Fue cuando falleció mi abuela, yo entonces tenía 4 años y medio

y fíjate que siendo tan pequeña,

que parece que no te vas a acordar de las cosas,

me recuerdo todavía cuando iba al hospital

y me llevaban mis padres, uno de mis padres

porque el otro estaba cuidándola, o mi tía, algún familiar

y yo solamente podía verla, bueno, es que me emociono pensándolo

pero solamente podía verla desde fuera.

- Fue muy triste cuando mis padres me dijeron que se iban a separar,

y yo tenía 10 años, o así,

y lo recuerdo como uno de los peores momentos de mi infancia.

- Me ayudó mucho mi madre, que me dio más cariño,

me mimó más para que no me sintiera tan solo.

- Pues toda la familia, porque como era tan pequeña

se volcaron mucho en, sobre todo, en que yo lo viera

como algo, algo bonito, ¿no?

que mi abuela se había ido pero que iba a cuidar de mí.

- Me ayudó mucho mi tutora en el cole, sor Pilar,

yo estudié en un cole de monjas

y fue ella la que estuvo conmigo,

ayudándome durante ese curso cuando mis padres se separaron.

(Música)

Y mañana comienza la semana de oración

por la unidad de los cristianos,

una semana que, bueno, pues

lleva institucionalizada, podíamos decir, un tiempo

pero una intención, la de la unidad de los cristianos,

que tiene un largo recorrido,

vamos a conocer algo más en la voz de Cristina Inogés.

- Hola María Ángeles, hola a todos,

un enero más, la semana de la unidad llama a nuestra puerta,

si yo os preguntase, aproximadamente,

en qué siglo fue el primer encuentro

entre católicos y protestantes, ¿qué diríais?

¿XIX, XX?

Pues hay que retroceder un poquito más en la historia

y tenemos que irnos al mismo siglo XVI,

el mismo siglo en el que aparece la Reforma,

sucedió en la ciudad de Núremberg,

que fue la ciudad donde primero se implantó la Reforma en toda Alemania,

allí había muchos monasterios de diversas ordenes,

tanto en la ciudad, como en los alrededores,

uno de ellos era el de las clarisas, cuya abadesa era Caritas Pirckheimer,

todos los monasterios habían recibido formación

meses atrás de implantar la Reforma a base de sermones de 4 y 5 horas,

eso les hacía perfectamente capaces de entender y de comprender

la esencia de la reforma protestante,

en cuanto se implantó, Caritas y en otros monasterios también,

pero digamos que ella tuvo la iniciativa,

Caritas decidió que había que poner un poco de orden en aquello,

sobre todo porque no se respetaba ni la libertad de conciencia,

ni la libertad religiosa que tanto había predicado Lutero,

así que, intentó por todos los medios tener una reunión con él,

pero no lo consiguió.

Sí consiguió hablar con Melanchton,

que en aquel momento era la mano derecha de Lutero,

mucho más joven que él,

tendría aproximadamente entre 26 y 27 años en aquel momento,

hablaron en el monasterio, se entendieron a medias

por la sencilla razón

de que aunque Melanchton era la mano derecha de Lutero,

no estaba de acuerdo con todas las ideas,

por eso chocó con Caritas que, sorprendentemente,

sí tenía mucha afinidad con muchas ideas de Lutero

y se hubiera entendido bastante bien con él,

pero tuvo que hablar con Melanchton y no pudo avanzar mucho más

en la idea que ella llevaba, que era expresarle

con los conocimientos que tenía de la propia teología reformada

la necesidad de respetar la libertad de conciencia

y la libertad religiosa

y, por lo tanto, que respetaran

los votos que ellas libremente habían hecho,

no lo consiguió,

los monasterios se fueron extinguiendo,

sin embargo nadie le puede negar a Caritas Pirckheimer

haber sido la primera mujer católica

que promovió el primer encuentro entre católicos y protestantes

recién instaurada la Reforma, hasta un próximo espacio, adiós.

Pues así nos despedimos, será, si Dios quiere y ustedes lo desean

hasta el próximo domingo, aquí, en Últimas preguntas,

pero saben también que en cualquier momento

a través de RTVE a la carta,

pueden seguir este y todos los demás programas,

que tengan una estupenda semana, nos encontramos aquí el domingo,

hasta entonces.

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Últimas preguntas - Inscritos en el libro de la muerte

17 ene 2021

Este domingo os presentamos algo más que un libro, es la historia de Osman Monterroso y su familia, cuyos nombres fueron escritos en el libro en el que los pandilleros hondureños apuntan a quienes van a asesinar.

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