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No recomendado para menores de 7 años Somos cine - La noche que mi madre mató a mi padre - ver ahora
Transcripción completa

(DESESPERADA) ¡Auguste, amor mío!

Me han quitado las manos.

No quieren que te haga más hijos.

Salta.

¿Qué? Salta, salta, que saltes.

Vamos. ¿Cómo que salte?

Que saltes, que saltes, di el texto saltando.

¿Sí, todo? Todo. De arriba, vamos. Salta.

¿Así? Texto.

Mis manos... Venga, más.

¿Dónde las habéis escondido? Más, más, brinca.

Brinca, brinca, brinca. ¿Más? Sí, sí. ¡Auguste!

Vuela, vuela. ¡Amor mío!

Ay... ¡Amor mío! Más.

¡No quieren que te haga más hijos!

Mete la mochila ahí, mete la mochila.

Señorita, señorita, por favor se lo pido,

es que falta mi mujer.

¿Pero no es esa? A nosotros nos iría perfecto.

No, esa es mi exmujer, la madre de Alba.

Falta la madre de la pequeña, mi mujer actual.

Trae a Dylan, su hijo, mi hermano, aunque no es mi hermano biológico.

En fin, un follón, pero tampoco somos una comuna,

estamos divorciados y tenemos hijos de cada matrimonio,

cosa que... Mire, no me interesan sus líos.

Llevamos media hora de retraso y no quiero llegar de noche.

Venga, subid para arriba, que no os quedéis en tierra.

Vamos, cariño, di adiós a papá. -No quiero, mamá tiene mi muñeco.

¡Arriba! Bueno, ¿y los esquís y las botas?

Ya lo he dicho, los trae mi mujer, estará a punto de llegar.

Mire, no vuelva a comenzar.

Sin el material no pueden venir, lo hemos repetido 20 veces,

en cada circular.

(MURMURA) Me cago en todas tus circulares, bruja.

¿Y qué hacemos? No sé, no sé,

estoy tan cabreado que no puedo ni pensar.

¿Cómo puede ser tan desastre mi mujer?

¡Vuela, vuela, eso! ¡Me han quitado las manos!

¡No quieren que te haga más hijos! ¡Arriba, arriba!

¡Ah! ¡Rompe el texto!

¡Lo que me voy a romper es una pierna!

Llevamos dos horas con esto y yo tengo una cita.

(RESPIRA AGITADAMENTE) ¿Lo podemos dejar para esta tarde?

¿Qué dices? ¿Eh?

Que... si eso, si podemos parar.

10 minutos, yo llamo y luego ya...

Salto y...

Y hago lo que tú quieras. Mira, olvídalo.

Te agradezco que hayas venido, pero no te veo.

Que no me ves.

¿Cómo que no me ves?

El personaje, Camille Claudel, tiene 25 años.

¿Tú cuántos tienes?

Los mismos que hace dos horas, cuando empezamos el ensayo.

No, eso es fantástico, es una noticia...

¡Susana! ¿Cómo?

¡Susana! Ay, discúlpame, te oigo fatal.

¡Susana, te recuerdo que los seres humanos normales...!

Sí, sí. ¡Tenemos un problema!

Baja del guindo. Isabel y su otro hijo, el tarado,

no han llegado. Sí, sí.

No dejan subir a las niñas si no hay esquís.

Estoy hablando con Argentina. Estoy hablando contigo.

¡Papá, papá, se llevan a Estrella! ¡Eh!

¡Papá! ¡Eh!

¡Papá! ¡Eh, pare!

¡Pare! ¡Pare!

(Música)

¡Pare! ¡Pare!

Va, va, abra. ¡Estrella!

Estrella, cariño, ven aquí, ven aquí.

Os voy a demandar.

(RESPIRA AGITADAMENTE)

(Móvil)

(SUSURRA) Ay, madre.

(Móvil)

¿Dónde está?

(Móvil)

(Música)

¿Quién es?

¡Ah, mierda!

¡Ay!

Un, dos...

-¡Muy bien, cariño! Venga, sin pisar las rayas.

Venga, muy bien. Coge la piedra.

-¡Mamá! -Cielito.

¡Mi niña, ya estoy aquí! ¡Mi muñeco, qué bien!

¿Dónde narices estabas, Isabel?

¿Se han ido? No me digas que se han ido.

¿Por qué no me coges el móvil? ¿Y el autobús?

¡Joder, qué putada!

-Hijo, habla con más propiedad, ¿eh?

(RÍE) Es una gran putada, una putada de la hostia.

Muy mal organizado, Isabel, muy mal organizado.

Ha sido culpa mía, un amigo me dejaba los equipos

y hemos tenido que recogerlos. La culpa la tengo yo,

que os tenía que recoger y he llegado tarde.

¡Mi mochila está en el autobús y mi libro de historia,

que tengo examen! -Y mi libro de historia,

que tengo examen. Le hace gracia, mira.

Hemos perdido un montón de dinero, porque estaba pagado,

y te hace gracia. Pues vamos a reírnos.

Vale. Vamos a reírnos todos. (RÍE)

No nos pongamos frenéticos.

Déjale el coche al niño que vayan detrás del autobús.

¿Tiene carné? Claro.

-Sí, me lo saqué el mes pasado. Es un conductor experimentado.

Mejor que eso, que le enseñé yo mismo, ¿verdad?

No, no sé, no sé, me da miedo, me da miedo, son muchos kilómetros.

¡Pero, mamá!

-Si este coche prácticamente se conduce solo.

No, el coche es mío y no se lo dejo.

¡Papá! -Yo quiero ir a esquiar.

Oye, a mí no me parece mala idea.

Vale.

Dylan... Vale.

No a más de 90. Ya lo sé.

¿Me escuchas? Siempre igual.

"Ya lo sé", no. Ya lo sé.

Mírame, ¿sí? Vale.

Vale. Dale un besito a papá, cariño.

Muchas gracias a todos por hacerme caso, ¿eh?

Venga.

¡Adiós!

Espero que no sea la última vez que vemos a nuestros hijos.

Ya te vale. ¡Hasta pronto, chicos!

¿Qué tal lleva el curso Dylan?

Mal. Bien.

Ha aprobado la Ética. Querrás decir

que solo ha aprobado la Ética. ¿No es lo más importante?

Sabe distinguir el bien del mal. (RESOPLA)

Todo te lo tomas a broma, no es sistema para educar a un hijo.

Ah, ¡pero que hay un sistema!

¿Cómo va la película, Susana? Bueno, todo depende

de que encontremos actor protagonista y coproductor,

que va todo en el mismo lote. Así que no sabemos nada.

Pues sí sabemos, mañana nos vemos con un posible socio.

Hemos quedado a cenar. Bueno...

¡Eso es estupendo! ¿Mañana? No me digas quién es.

Malkovich. No.

¿Benicio del Toro? George Clooney.

Peretti. ¡Ah! ¿Peretti?

¿Peretti? ¿Quién es Peretti?

Qué despistado eres, Ángel, es un actor argentino maravilloso.

¿Cómo que argentino?

¿No habíamos quedado que queríamos un actor americano?

Americano americano, no sudamericano, vaya.

Norteamérica, Sudamérica, ¿qué más da?

Mejor, así rodamos en español. Además, le va perfecto el personaje.

Yo no le pongo cara. Oye, si lo sacáis de copas,

llevadlo al bar, yo invito a la primera.

(RÍE) Para, para, que yo me bajo aquí.

Hasta pronto, guapa. Adiós a todos, suerte con la cena.

Hasta luego. Angelito, no te pongas nervioso, ¿eh?

Peretti...

(RÍE)

(Música)

¿Cómo pudiste casarte con este tarado?

Eh, eh, las discusiones las dejáis para casa.

Pero ¿qué discusiones? Si no discutimos nunca,

¿a que no, cariñito? Qué va.

(Música)

Servicio a domicilio.

Hija, cuando veo tu casa, entiendo por qué me dejó mi marido.

A veces yo también pienso lo mismo.

¿Te tomas algo? Déjate de invitaciones.

Quedamos mañana, ¿eh? Ya me dices dónde.

Estoy pensando que por qué no hacemos la cena en casa.

¡Ni de coña! Ni de coña, vamos a un buen restaurante.

No, no es una mala idea.

En un sitio público no hay intimidad ninguna

y, aparte, ahorramos, que la producción va muy ajustada.

Yo estoy encantada de hacerla. Porque eres una mitómana.

Ya te veo a ti haciéndole ojitos a este...

A este...

¿Cómo se llama? (AMBAS) Peretti.

Que le haga ojitos, que la película depende de él.

Y tú, Ángel, si empieza a opinar del guion,

no te pongas frenético, que te conozco.

¿Qué va a opinar sobre mi guion un actor?

Mañana, a las nueve. A las nueve.

(ARRANCA)

(Cisterna)

Bueno, cenamos y a la cama. (RÍE) Me acabo de dar cuenta

de que no me ha dado tiempo a hacer la compra.

No, ni hacer la compra ni llegar a tiempo al autobús

ni a arreglar el baño de abajo.

El baño de abajo sigue atascado. No, no, no, no.

He llamado al fontanero y me ha jurado y perjurado

que viene mañana sin falta. Como no esté arreglado

cuando lleguen los invitados, la liamos.

Es que es un follón cenar aquí, de verdad.

No se por qué lo has dicho. Oye, deja de quejarte, ¿eh?

Venga, cuéntame algo de la película.

¿Cómo va el casting?

El personaje principal es maravilloso, ¿eh?

Y ya no necesitáis una norteamericana.

Mira, no tengo ganas de hablar de eso.

Bastante me agobia depender de la opinión de un actor.

La verdad, me parece el colmo. ¡Pero si le va a encantar!

Si tu película tiene de todo: tiene amor, sexo, crímenes...

Lo que cuenta es el tratamiento de la violencia,

Isabel, mi reflexión sobre la condición humana.

Tenía que haberme quedado en novelista,

estos del cine lo frivolizan todo. Os va a salir una película perfecta.

Y espero que esta vez me deis un personajito.

¡No empieces, Isabel, odio cuando te pones en plan actriz!

Es que soy actriz. No, aquí no.

Aquí eres mi esposa. No mezclemos.

Tu ex es tu ex y trabajas con ella.

¿Preferirías ser mi ex? ¡Pues no lo sé!

No lo sé, ¿entonces pensarías en mí como actriz?

(RESOPLA) ¿Qué pasa, bombón?

¿A qué viene darme la barrila ahora sobre una película que, de hecho,

ni siquiera sabemos si se va a hacer?

No te acerques. No me toques.

He dicho que no me toques.

(SUSURRA) Cariño...

(Pájaros)

(Música)

Sí. Sí, ya sé.

Pero ¿cómo que me van a recoger si yo ya estoy en la casa?

No, mi vuelo llegaba a las siete, no a las nueve.

¿Y qué querés que haga, que vuelva a Buenos Aires,

al aeropuerto, que haga retroceder el tiempo?

No, no estoy de mal humor, simplemente le diste mal

el horario de llegada, me perdieron la maleta

y la casa queda en la loma del culo, más allá, todo bien.

Bueno, después te llamo. Chao.

(Timbre)

¡Isabel!

(MURMURA) Joder...

Hola. Hombre, dichosos los ojos, pase.

Pase, pase, hágame el favor.

Qué alegría verle.

Hacía tiempo que no esperaba a nadie con tanta ansiedad.

Adelante. Gracias, muchas gracias.

Dijo usted que vendría ayer, luego, que hoy por la mañana,

luego, que sin falta a por la tarde, bueno, ahí tiene usted ese zurullo

esperándole hace dos días. Uy, qué olor a mierda.

La distancia no lo va a arreglar, ya se lo digo.

Ángel, ¿ha llegado ya al fontanero?

¡Ay!

¡Diego! ¿Diego?

Diego, sí, Diego Peretti, y de inodoros no sé nada.

Vaya comienzo. (RÍE)

Pobre Ángel, pensarás que está como una cabra.

No, simplemente es un neurótico obsesivo,

nada que no se pueda solucionar con una buena terapia.

Terapia, por Dios, no pronuncies esa palabra.

Odia cualquier cosa relacionada con psicólogos,

coach y demás especies.

Bueno, yo, además de actor, soy psiquiatra.

Pues vamos a cambiar de tema. (RÍE)

¿Y esta sos vos?

(ASIENTE) ¿Actriz?

(ASIENTE) Eso es peor que ser psiquiatra.

(RÍE) Sí. ¿Y qué estás haciendo ahora?

Casting.

Casting, casting y más casting. Acabo de cumplir 40

y parece que me ha caído la maldición de Tutankamón.

Entonces el problema no sos vos,

sino las momias a las que molestaste.

Sí. Hablando de momias...

Mira, mientras hacía los canapés, he pensado que si como venganza

por haber sido tan bruto no haberte reconocido y demás

vas a mandarme a la mierda a mí, al guion y al proyecto completo,

casi que me lo dices ahora y cenamos tranquilos.

Ángel, cariño, toma, anda,

tómate un whisky y nos relajamos un poquito.

¿Vale? Vamos a sentarnos, Diego, Ángel.

(Ladridos)

Diego, siéntate. Muchas gracias.

Mira, ahí está Susana. Aleluya. Es su ex.

Es la única que sabe controlarlo. Voy yo.

Bueno...

Así que sos escritor. (ASIENTE)

¿De novela negra? Ajá.

Y esta historia de la película,

¿de dónde surgió? ¿Te basaste en algo real?

¿No te han dicho nada?

¿De qué? Yo estuve varios años en prisión.

Por asesinato.

Me vengué de una persona que había destrozado la vida a mis padres.

¿De verdad? No.

Pero he despertado tu interés y te lo has creído.

Esta película es eso, una mentira bien contada.

Una mentira...

¡Diego! Susana.

¡Por fin!

Perdona todo este lío del aeropuerto.

No, por favor, un gusto conocerte personalmente.

Igualmente. Mil gracias por estar aquí.

No sabes lo importante que es para nosotros.

Ángel ha puesto tanto de sí mismo en este guion...

Va a ser una película con alma, con corazón, con mucha verdad.

Precisamente, eso me estaba diciendo Ángel.

Es mi ex y algo mitificado aún me tiene.

(RÍEN)

¿Qué te parece si pasamos a cenar?

Sí, vamos. Pasemos.

Por aquí. Muchas gracias.

(Música)

¿Qué me he perdido? Nada. Se llevan divinamente.

Ya verás qué buena está. Está bien así, muchas gracias.

¿Siempre trabajan en familia ustedes?

Trabajan, ellos. Conmigo no cuentan.

Porque no ha surgido la oportunidad, Isabelita.

Y sí, todas mis películas están coescritas con Ángel.

Sí, por coescribir ella entiende decir: "Eso no me gusta"

o "Mete más acción".

A veces también te recuerdo que es una película y no una novela.

Si por él fuera, todo serían diálogos.

A mí me encantan las películas con mucho diálogo.

De hecho, soy fan absoluta de "Tiempo de valientes",

"No sos vos, soy yo"...

Bueno, se fan de todo lo que haces.

Gracias, Linda.

(Timbre)

Me gustaría hacerte una pregunta,

aunque te la habrán hecho mil veces.

¿Te gusta más la comedia o el drama? Es la pregunta clásica.

Yo quiero hacerte otra pregunta. ¿Qué te ha parecido el guion?

Discúlpame. Sí, pregúntame.

¿Tú crees que...?

(Timbre)

¿...es bueno para los actores ir a terapia?

Debo ir.

La puerta, digo.

La terapia ya la dejo para más adelante.

La verdad es que no sé qué decirles.

En Argentina es común que todo el mundo vaya a terapia,

no solo los actores. Lo raro es no ir.

Mi hijo va a terapia. (RÍE) Pues que no se entere Ángel.

No lo sabe y me da igual. Tampoco es su padre.

¿No tienen hijos en común? Sí, Estrella.

La adoptamos hace dos años. Es china.

Y luego está Alba, que es la hija de Susana y de Ángel.

Y Dylan, que es mi hijo y de mi ex.

Y ahora están esquiando todos juntos.

Ya, es increíble lo bien que se llevan todos. Es ejemplar.

Cariño, tu ex.

Que necesita hablar contigo urgentemente.

Mira, hablando del rey de Roma. Perdonad un momento.

(SUSURRA) Deshazte de él cuanto antes.

Qué raro, ¿no?

¿Vino? No.

No bebo, gracias.

¿Totalmente abstemia? Pues sí.

Si hay algo que no soporto es el descontrol.

A mi ponme.

A veces, para no descontrolar, hay que beber un poco.

Sí, o mucho. O mucho.

¿Cómo estás? Estamos cenando.

Álex, Isabel.

¿Qué tal? Hola.

¿Me das un vaso de agua? Sí, claro.

Álex... -Yo os espero.

Oye, ¿no es un poco muy, muy joven?

Lo que te queremos proponer no es solo que protagonices la película,

también que la coproduzcas.

Y lo que no te queremos proponer... Un vaso de agua.

Mi ex.

Digo que lo que no te queremos proponer es que la reescribas.

No, no, no. Por si lo habías pensado.

A veces, tanto poder... No le hagas caso.

Si hay que darle una vuelta al guion...

Ni que fuera una tortilla.

Por cierto, ¿te lo has leído? (SORPRENDIDA) ¡No! ¿Tú eres...?

¿Tú eres...? ¡Ay, que no me sale! Sí, hombre.

El de la narizota. (RÍE) Cirano.

¿Quién? No, no, uno famoso.

Si contigo me he partido el culo, joder.

El actor argentino.

Darín.

Ricardo Darín. Ojalá. ¿Vos quién sos?

Álex.

La novia de Carlos.

(SUSURRA) El ex de Isabel. O sea, la mujer de este señor.

Hola, Álex. ¿Cómo te va?

Qué fuerte, que lo tengo en la punta de la lengua.

A ver, el otro argentino famoso. Messi.

Maradona.

Mafalda. Diego Peretti, hija.

Perdona, cariño, ¿qué querías?

Solo preguntar donde hay un baño. Mira, sí, el de abajo lo tenemos...

Da igual, se me ha cortado el pis de golpe.

Perdona, estamos cenando. ¿Puedes hacerte un selfie conmigo?

¿Un selfie? Sí, claro, por supuesto. Solo un minuto.

¡Es que mis amigas van a flipar cuando vean la foto!

Pon morritos. ¿Qué es eso?

Morritos, así. ¡Ah!

Los dos con morritos.

(RÍE) Ahora un ojo.

Saca la lengua.

¿La lengua? La lengua.

-Lo siento, fue idea mía.

No puede ser. Fue mi culpa, pero...

¿Qué pasa?

Las niñas. No, no, no.

Los niños están perfectamente.

¿Tu madre?

¿La tuya? No, no, no.

Que no va por ahí. Está todo bien.

Perdonas, pero tenemos ahí un invitado

y tu amiga se ha sentado en sus rodillas.

Lo entiendo, ya me voy. Ya nos vamos.

Solo quería, bueno... Explicártelo.

Vale.

La necesito. Te haré una copia.

Te acompaño.

Sales ahora, ¿no? (ASIENTE)

Saco el rosbif y voy, ¿vale? Vale.

(SUSPIRA)

(Risas)

¡Me meo! (RÍE)

-Se lo están pasando en grande. Sí, sí, pero llévatela.

(RÍEN)

Carlos, este es Diego Peretti, un actor superfamoso.

-Hola. Hola, ¿qué tal?

Vámonos. -Espera.

Diego es increíble. Mira lo que dice.

Dime lo de antes.

Pelo, pelo... Pelota, pelo.

Que en esa foto parecemos dos pelotudos.

¡Pelotudo! (RÍEN)

Es que me encanta el acento que pone. -El acento que pone...

No es que lo ponga, es que, como es argentino,

pues tiene acento argentino. Qué gracioso.

Eres muy atractivo. Bueno, muchas gracias.

Mucho, de verdad. A mí el humor me pone un huevo.

O te la llevas tú o la echo yo. Me la llevo.

Álex, cariño, de verdad... -Mm... Cómo huele.

¡Hala, qué pinta! (RÍE)

Tengo un hambre...

-Álex, vámonos, que estamos molestando.

-¿En serio? -Sí.

-¿Qué dices? Si nos lo estamos pasando muy bien.

-Ya, bueno, pero... -Qué rico.

¿Puedo probar un poquito? (RÍEN)

Me temo que la niña tiene hambre. Sí...

Pues nada, dos cubiertos más, ¿no? ¿Seguro?

Yo no tengo problema. Qué bien.

Ángel, ven conmigo. Ensaladilla.

¿Me haces un huequito? Sí, claro.

Pues nada, yo soy Carlos. Diego.

Peretti. ¡Pelotudo!

(RÍEN)

Bueno, Diego, ¿un porrito?

¿Por qué les has dicho que se queden?

¿Y esa tarada? ¿De dónde ha salido esa tarada?

No lo sé, no lo sé.

Será la novia de Carlos. Con la que me ha liado...

(LLORA)

¿Qué te pasa?

Nada... ¿Qué te pasa?

Ni te lo imaginas... Bueno.

Bueno, tranquila.

No, tranquila, no, es que le odio, Ángel.

Le odio. Ya...

Vale, no pasa nada.

Le odio. Bueno...

Lo mataría.

¿Qué te ha hecho?

No puedo.

No puedo... No puedo...

Haz un poco así que hacéis vosotros.

Es que... Vale. Es...

Cariño, date un poco de agua. No puedo.

Sí.

¿Vale? Vale.

Ya está.

A ver, ¿qué sale de un rubio y una china?

¿De un rubio y una china?

Venga, que te estoy dando una pistaca.

No sé...

¡Un porro! -¡Esa es mi chica! Sí, señor.

(RÍEN)

María 100 por 100 orgánica. La cultivo yo mismo.

¿Quieres un poquito? En mi casa no se fuma.

Bueno, después de cenar.

Salís al jardín y fumáis lo que queráis, ¿vale?

Lo que diga la jefa.

Entonces, ¿qué? ¿Vas a trabajar en la película de estos?

Eso esperamos. Cómo mola.

¿Y de qué va la peli? Es una novela de Ángel.

Maravillosa. Es una historia de crímenes cometidos por una mujer.

O sea que la prota es una churri.

Y el policía que la persigue, que sería Diego.

(ASIENTE)

¿Y quién va a ser la chica? No está decidido.

Queremos escuchar tu opinión, Diego. ¿Vos cómo la ves, Ángel?

Una mujer morena, racial. Con algo oscuro en la mirada.

Que la veas y te creas que es capaz de matar.

Por supuesto, tiene que ser una buena actriz. Guapa, joven.

Con nombre. Que no pase de los 30.

¿Tan joven?

Se supone que tiene que ser una mujer atractiva.

Pero si 30 ya es un montón. (RÍE)

Cómo mola, me encanta todo esto.

Oye, ¿brindamos por la peli?

No. No.

Es mejor no brindar antes de firmar. Podría traer mala suerte.

Pues brindamos por otra cosa.

¿Se lo contamos? -No, no. Ahora no.

-¿Por qué no? ¡Que sí! -Porque no es el momento.

-Así, además, invitamos a Diego, que me cae de puta madre.

Diego, me caes de puta madre. Vos también a mí.

A ver, no tenía pensado anunciarlo por ahora, pero...

Pues nada, que nos casamos. -¡Sí!

Y estáis todos invitados.

Aunque tendréis que coger un avión. -Sí, porque aparte de casarnos,

nos vamos a vivir a Brasil.

(TARAREAN RITMO BRASILEÑO)

Eres una cajita de sorpresas, ¿eh? Bueno...

Voy a preparar el postre.

Digo, ¿tú sabes bailar salsa? (GOLPEA LA PUERTA)

No, no muy bien, no.

¿Y bachata? No, menos que salsa. (RÍE)

Pon bachata, guapo, que me estoy animando.

No tengo, si quieres, te pongo Mozart.

Venga, ya pincho yo, a ver qué encuentro por ahí.

Eso sí, el Chivas lo sigues teniendo en el mismo sitio.

-¡Uh! ¡Vamos! -¡Vámonos!

-Diego, luego te enseño. ¡Vamos!

(TARAREAN MÚSICA BRASILEÑA)

Por cierto,

¿qué te ha parecido el guion?

¿Diego, tú no vienes?

Isabel, abre.

¡Isabel!

Si vas a suicidarte,

que no sea metiendo la cabeza en el horno, que está muy visto.

¿Por qué te has encerrado?

Que me quería fumar un cigarro.

Sí.

¿Estás bien?

(ASIENTE) Sí, sí, sí. Estoy bien.

Jodida, pero bien. (RÍE) Ya, bueno...

Yo me puse frenética cuando Ángel me dijo que volvía a casarse.

Contigo, precisamente. Es que no es eso, Susana.

¿Entonces?

Carlos, que es lo peor.

Aunque he tardado tiempo en descubrirlo.

¿Carlos?

Y yo que pensaba que os llevabais genial...

No le digas a Ángel que me has visto fumando, ¿eh?

Hay muchas cosas que yo no le dijo a Ángel.

Oye, eso tiene muy buena pinta.

Sí, he tenido que hacer dos más.

¡No, no, no!

No, es que este no tiene azúcar. Prueba este.

No, no, no, termina tu obra de arte, pero date prisa,

que hace falta un postre para endulzar esta cena.

(Música misterio)

(Música bachata)

Venga, Susanita, mueve tu cucu. Déjame en paz.

(Continúa la música)

¿Qué haces aquí? Respirar.

Respirar y evitar que alguien me invite a bailar esa horterada.

Yo me voy a la cama. ¿Ya estamos, Ángel?

¿Tú cómo ves a Isabel? Pues no lo sé.

Está rarísima, como si se guardase algo.

Parece que fuera a estallar.

Siempre ha tenido un puntito desequilibrada.

Tú no la estarás puteando, ¿verdad? Mira que te conozco.

Lo que me faltaba. ¿Trato mal a todas las mujeres?

Por mi experiencia, sí.

De verdad, me estáis dando la noche.

Qué frío, cojona.

¿Tú crees que acabaremos hablando de algo del guion?

Tranquilo, que ya habrá tiempo. ¿Postre?

Qué rico.

¡Me encanta!

Carlos, este para ti. ¡Ahí va!

Mi postre favorito. Muchas gracias, guapa.

(ÁLEX RÍE)

Bueno, ya está, Álex. ¿Queréis postre?

Basta de trabajar, Isabel. Álex, por favor.

A divertirse un poco.

A ver si te gusta.

(Continúa la música)

Realmente, está muy rico.

A Diego le gusta más tu mujer que la jovencita.

A ti lo que te gusta es fastidiarme.

(Móvil)

Carlos, ¿un tango puede ser? Hombre.

¿Te pongo este? Sí, perfecto.

¡Alba! Alba, hija.

¿Qué tal?

(Tango)

¿Ha pasado algo?

¡Alba! ¿Ha pasado...? Te oigo entrecortada, cariño.

Te oigo... Joder.

(Continúa el tango)

(Se para la música)

(Música bachata)

Diego.

Esto es mucho más divertido, ¿vale? (RÍE)

-Perdón, perdón, perdón.

¡Ay! (ERUCTA)

No me encuentro muy bien. Demasiados porros.

No tenemos edad, Carlos. No la tendrás tú.

Hostia, qué mareo. ¿Te importa? ¿Tú no tienes una novia y una ex?

Por eso mismo.

Me gusta estar en terreno desconocido.

Joder, qué mareo. ¡Álex, guapa!

Tu novio no se encuentra bien. Exagera.

¿Quieres que vaya yo? No, pero si no le pasa nada.

¿Y tú cómo lo sabes?

Porque le conozco.

Y soy médico.

¿Tú eres médico? ¿Vos sos médico?

Sí, estoy haciendo la residencia.

A ver, ¿qué te pasa?

Me duele el estómago, la cabeza... Estoy fatal, ¿eh?

Vamos al jardín a dar un paseo. ¡No, no, no, no!

Sí, sí, sí. Prefiero morirme en tu sofá.

Estás muy graciosito esta noche, ¿eh?

(Continúa la música)

Dadle una manzanilla. Habló la doctora.

Ángel, cariño, ¿puedes traerle una manzanilla?

Espera, yo voy contigo. Así me quito las patas de encima de este.

Vamos.

Está donde el azucarero, ¿te acuerdas?

Estoy muy mal, ¿eh?

Por mí como si te mueres.

(Continúa la música)

Si esa Álex es médico, yo soy bailarina de striptease.

Susana, no puedo más. ¿Por qué no os vais todos?

¿Dónde está la manzanilla? Ahí.

En el armario. ¿Me has oído?

Yo me meto en la cama, ¿eh? Te he oído.

Algo que no soporto son las fiestas.

Pero se supone que esto era una cena de negocios.

Y lo es.

Oye, ¿pero qué es esto? ¿Hay una cucaracha?

¿Pero qué cucaracha, Ángel?

¿Cómo tenéis esto en la cocina? ¿Matarratas? ¿Qué hace eso ahí?

Es peligroso y más teniendo niños en la casa.

Yo qué sé, Isabel, que es una despistada.

¿En esta casa tan pija hay ratas? Pues sí.

Inconvenientes de vivir en el campo.

No tenemos dinero para pagar un exterminador.

Mete la manzanilla para este.

(SUSURRA) Carlos, aquí no, por favor.

Mira, ya están aquí.

Manzanilla. (ERUCTA)

¡Madre mía!

Perdona...

-Carlos, amor, ¿has vomitado? (SIGUE VOMITANDO)

(Quejidos)

Me duele... -Hay que tumbarle, venga.

Vamos. A la cama, Carlos.

(CARLOS SE QUEJA)

Isabel, pon una toalla, que este va a volver a vomitar.

Ya está. Vale, quédate.

Me duele mucho. -Venga, Carlos.

Que se está poniendo peor por momentos.

¿De verdad eres médico?

-Claro, dentista.

(Pedo)

Isabel,

¿qué coño ha podido ponerle así?

¡Yo qué sé!

Voy a llamar a un médico. Bueno, no nos pongamos histéricos.

La manzanilla. Sí, que no quiere.

No te quedes pasmado, que te conozco.

Una ambulancia voy a llamar. Una ambulancia...

Tiene un cólico, no un infarto.

Ángel, de verdad. ¿No te fías de mí?

(TOSE) -Quiere vomitar, eso es bueno.

¿Ves? Dice que es bueno. Venga.

Vamos al baño, Carlos.

Colabora un poco, por Dios.

¡Ayuda, hombre! Carlos, por favor...

(Música)

¿Sabe lo que pasa, buen hombre? Es la tercera vez que llamo.

Sí, una Samsonite normal.

Verde. No, azul, no, verde.

Sí, le paso el número de vuelo.

Es AR080. Sí.

(Música)

¿Qué haces? (CHISTA) Calla.

¡Suéltame!

No sé cómo decirte lo que te voy a decir.

¿El qué?

Creo que Isabel ha envenenado a Carlos.

(RÍE)

¡Por favor! Pero...

"Matarratas y ratones.

Alta efectividad, muy fácil de usar. Contiene flugo...

La muerte se produce por anticoagulación de la sangre,

provoca convulsiones". Ángel...

Estamos en la vida real, no en una de tus novelas.

La discusión la han tenido real.

Las convulsiones de Carlos son reales.

Este matarratas es real. Claro.

Y si Carlos hubiera tomado,

aunque solo fuera una cucharadita de esto,

ahora estaría muerto.

(Gritos)

¿Qué pasó? No sé.

¡Corre, corre!

¡Ay, que me tiras!

¡Vamos, hombre! ¡Coño, ya voy!

¡Isabel! Por Dios, por Dios...

¿Qué pasa? Carlos.

¿Qué pasa? Está muerto.

¿Qué? (A LA VEZ) Está muerto.

Está muerto. Tú decías que estaba bien, ¿no?

Déjenme ver, soy médico. ¿Tú eres médico?

Sí, psiquiatra. No, Diego, no respira.

Necesito ver si está muerto o no. Déjame ver.

Ay, no, no, que no puede ser, que no puede estar muerto.

Estás en shock emocional. ¡Llévatela, llévatela, anda,

llévatela, que te necesitamos, que Carlos, llévatela fuera!

No puede estar muerto... Álex, estás en shock emocional.

Déjame sola con él, déjame sola con él, cielo, no puedo...

¡Cierra la puerta, cierra la puta puerta!

No, es absurdo, simplemente,

no puede ser, no me creo que ella lo haya matado.

La mousse, la mousse, Isabel preparó la mousse.

Cogió una cucharadita de Ratox. Espera, espera, espera.

Yo estaba con ella en la cocina.

Había separado una, no me la dejó probar,

bueno, por lo menos, no quería matarme a mí.

Tú no bebes.

Tengo la ensaladilla pegada al paladar. Coño, está rico.

Tenía que haberme dado cuenta, Isabel no está bien,

Isabel, hace mucho tiempo que no está bien,

pero como es actriz, yo pensaba que desde que ha cumplido los 40...

Ya, está menos buena y por eso, mata. No me jodas, Ángel.

Está muy irascible, no duerme por las noches,

ha vuelto a fumar. Si fuma, asesina en serie, seguro.

Estoy intentando que entiendas que mi mujer está fuera de control.

Tú lo has dicho. ¿Yo he dicho eso?

Tú lo has dicho. No lo creo.

¿Qué haces, Susana? Ay, este whisky está cojonudo.

Susana, que no estás acostumbrada.

Ya, tampoco lo estoy a que tu mujer mate a sus invitados.

No me di cuenta, Diego, no, de verdad, que yo no sabía

que estaba tan mal Carlos. Álex, que vos no tenés

la culpa de nada, nadie sospechaba que estuviera tan grave.

Ay, no me vas a dejar, ¿verdad, Diego?

Es que tengo mucha angustia. Ya sé, ya sé...

Álex, bonita, suelta a Diego... Abrázame, Diego.

Álex, estás hiperventilando, Álex, respira conmigo,

meter aire, soltar aire. No puedo.

Meter aire, soltar aire. No puedo, no puedo.

¿Tienes un calmante? Sí, claro.

Los remedios de la abuela.

Bueno, qué, ¿nos dejamos de darle vueltas

y llamamos de una vez a la Policía? Y acusar a mi propia esposa, jamás.

Ay, y dale, que vengan y la interroguen y veremos qué pasa.

¿Qué va a pasar, Susana? Pues que interrogarán, la detendrán,

se montará un escándalo estupendo, seremos primera página

en todos los periódicos, trending topic del mes.

No intentes preocuparme, te digo que ella no ha sido.

¿Por qué estás tan segura? Pues porque no hay móvil,

y si no hay móvil, no hay asesinato, tú deberías saberlo mejor que nadie,

hijo.

Estaban peleados.

Todos los ex se pelean.

Aquí pasaba algo que no sabemos. Pues sí.

Que Carlos es alérgico a la nata, al limón,

a la ensaladilla rusa... Cállate, déjame pensar, Susana,

por favor, déjame pensar. A ver, vamos a ver.

¿Por qué vino él?

Cuando entré en la cocina,

tenían un papel, que Carlos lo cogió, se lo...

(SUSURRA) Ven, ven, vamos.

(Música tensión)

Tú, vigila. ¿Pero a quién?

Vigila. ¿El qué?

¿Pero qué estamos haciendo?

Diego, ¿qué tal? ¿Qué tal va todo?

Bien, bien, ahora Álex se quedó con Isabel, se está recuperando.

Ah, bueno, oye, nada, pues todo perfecto.

¿Por qué no te bajas y te tomas un whisky?

Está rico. Pensaba entrar, a ver,

por si se puede... Uy, es que no se puede.

No se puede, no hay nada que hacer, esta supermuerto, kaput total.

Bueno, entonces, espero abajo antes de despedirme.

Bien. Preferiría irme, si no le molesta.

No, no molesta.

Bueno...

(Música tensión)

¿Qué haces? Date un poco de prisa.

Ni que el muerto se fuera a levantar.

Ay...

(Continúa la música)

Es bueno el carmazin. Ssh, calla.

Pues yo me tomo una. No creo que haga nada.

Isabel es adicta.

Ya está, ya está.

(Continúa la música)

Es de Hacienda. Qué prosaico.

Yo me imaginaba otra cosa. Y una orden de embargo.

¿Qué mierda es esta? ¡Chis! ¿Quién grita ahora?

(Continúa la música)

¿Quieres parar? Que no veo nada. ¡Chis!

Mierda, mierda, mierda... ¡Mierda! Carlos debía un montón de pasta.

A proveedores, a Hacienda, un agujero bestial.

¿Y? Mira quiénes son

los socios de su empresa. No veo nada.

Isabel, Isabel avaló todos sus créditos.

En esta carta le piden esta casa y más de 300 000 euros.

No. ¿Carlos la arruinó? Nos arruinó, nos arruinó,

Susana, tenemos todos los bienes en común.

¿Qué bienes? Si todo el dinero era de ella, y esta casa

la heredó de sus padres. Susana, no estemos por pequeñeces,

que me ocultó todo esto, me ha engañado, me ha traicionado.

Ahora entiendo su cabreo. Y en un alarde de inteligencia,

va y se lo carga.

¿Sabes qué te digo? Que tú también lo hubieras matado.

No, que se merece ir a la cárcel. ¿Oye, qué haces?

Llamar a la Policía, qué quieres que haga.

Espera, no creo que sea una buena idea.

Ángel, tú mismo lo has dicho antes, si Isabel cae, nos arrastra a todos,

piensa en la película. Ni qué película, ni qué película,

me acabo de enterar que he estado ocho años durmiendo

al lado de una asesina. 300 000 euros,

cómo coño los voy a pagar. Nene, nene,

si detienen a Isabel estás perdido. Te veo pidiendo vises

los domingos en Soto del Real. Seguro, no pienso ir a verla.

Comunica, joder. Te ocuparás tú solo de la niña.

Mejor, asesinar es una mala influencia.

¿Cómo puede ser que comunique un teléfono de urgencias?

Y de Dylan.

Recuerda que su padre ha muerto, tú eres ahora su tutor.

¿El tutor de Dylan?

No puedo más. No, no, no...

No puedo más, ¿cómo puede ser que me pase todo esto?

No, no, Piolín, no, no, así, no, venga, bebe un poquito.

Venga. Tengo una estrategia,

y así, histérico, no me sirves de nada.

¿Tú por qué estas tan tranquila? Uy, la pastilla.

Funciona que te cagas. ¿Quieres una?

(Música)

(Música tensión)

(Conversación)

(Continúa la música)

(Cremallera)

(Chorro de pis)

Para, coño, para.

¡La concha del mulo! ¡Qué asco!

Lo sabía. Lo sabía.

(Grillo)

¿Qué es esto, eh? ¿Una fiesta con un invitado bien pelotudo,

del que todos se quieren reír? Baja la voz, que te van a oír.

Es un casting. Un casting.

¿Me quieren hacer un casting a mí? No, no, el casting no es para ti,

es para Isabel, quiere protagonizar la película y está obsesionada

por trabajar contigo. ¿Y por qué no se lo dice

tranquilamente al marido? No puede decírselo a Ángel,

y mucho menos a Susana. No tiene suficiente nombre,

no les gusta como actriz, no la ven para el papel protagonista.

Por eso se le ocurrió matarme, para demostrar que es creíble

como asesina.

Todo esto se le ocurrió a Isabel.

Están todos muy psicóticos en esta casa.

(SUSURRA) Pues échanos una mano, y yo te prometo que después

nos tratamos todos.

Eh, Diego, si descubres todo esto, nos jodes.

Diego...

¿Me entiendes, no? Sí te entiendo, sí.

Diego, Diego, me estoy helando.

¿Y por qué no te movés?

Es para mantener la continuidad del muerto, el racor.

(RÍE) El racor.

El racor.

Joder, esto no funciona.

¿Diego?

¿Diego?

Diego, perdona que te hayamos dejado plantado.

No, está bien. Querido, pensamos

que es mejor que te vayas.

Has sido muy amable, pero todo este lío...

La desgracia, la muerte... ¿Te voy a pedir un taxi, sí?

Ángel, el teléfono. No, no, esperen.

Esperen, un momento.

Lo que pasó esta noche, es decir, la muerte de Carlos,

no es lo que parece.

Ángel, vos querés mucho a Isabel, ¿no?

Ahí voy, ahí voy. ¿Pero qué dices?

La quiere mucho, la ama, mataría por ella.

Exacto, noté la tensión durante toda la noche,

va a venir la Policía, le van a hacer autopsia al cadáver,

¿dónde está el veneno? Isabel, fue Isabel.

¿Eso es un whisky? Sí.

Isabel le metió matarratas en la mousse.

Ángel, por favor, ¿qué estás diciendo?

¿Por qué haría una cosa así? No, no, nosotros no pensamos

que quisiera matarlo, sino más bien que fue,

fue un accidente. ¿Un accidente?

¿Y ella sabe que ustedes están al tanto?

No, queremos darle la oportunidad de que se explique,

y luego, a ver qué pasa.

No es fácil lidiar con todo esto, Diego, los niños,

el pobre Ángel... Ángel, que desgracia más grande,

la puta madre... Quiero decir, la madre de tus hijos,

compañera de tu vida, debes estar hecho pelota.

Dame un abrazo. No me voy a ir,

no me puedo ir, no me quiero ir, no lo voy a dejar

en una situación así. Qué buena persona eres.

Lo supe desde el primer momento.

Dame a mí también un abrazo. Sí, Susana, sí, sí,

juntos ante la adversidad. Ya está, ya está.

Los quiero ayudar. ¿Qué tengo que hacer?

¿Tú sabes limpiar a fondo? ¿Sangre, por ejemplo?

No, platos.

No lo entiendo, no lo entiendo, ¿pero qué hacen?

¿Por qué no suben a interrogarme? Relájate, Isabel, yo qué sé.

Estarán pensando qué hacer. ¿Seguimos ensayando tu confesión?

Vale.

(SUSPIRA)

¿Y si no me creen?

Porque tú has estado bastante sobreactuada, por cierto.

¿Yo? Sí, tú.

Perdona, yo no he sobreactuado, las jovencitas son así,

sobreactuadas ellas mismas. El problema es que me habéis dado

un papel estereotipado. (GRITA) ¡Ah!

Le iba más al personaje. ¿Pelirroja?

¿Y así vestida?

¿Pero quién se va a creer que eres médico?

¿Y por qué no? Ay, Dios.

Además, he dicho dentista. ¿Y el show que has montado

hace un rato? Pero si he salvado la situación

que te cagas de bien. Resulta que el tipo es médico, guapa,

y si yo no me pongo así, un poquito histérica,

se habría coscado de todo. Que no te has despegado de él

en toda la noche. ¿En qué habíamos quedado?

En que tu personaje estaba superenamorado de Carlos, ¿no?

Ya sé lo que tú pretendes.

Tú pretendes que se fije en ti. ¡Qué tía!

No me lo puedo creer. Mira, Isabel, yo no necesito esto, ¿sabes?

Tengo curro. ¿Ah, sí?

¿En qué? Microteatro.

Escribo, dirijo e interpreto.

Y como es micro, te da tiempo a todo, ¿verdad?

Ay, qué mala es la envidia, espero no acabar como tú.

Voy a bajar y a provocar el conflicto.

Te acompaño. No, tú te quedas aquí, quietecita,

calladita y sin moverte. No vas a confesar.

Se supone que yo tengo que estar, es cuando me pongo frenética.

Que no, que no, que no. Que no voy a confesar.

La idea es que ellos me acusen,

y solamente bajo una presión insoportable,

y después de haberlo negado varias veces,

cederé, me romperé,

y me derrumbaré.

Y ponte bien la puta peluca.

(Música tensión)

Bueno, yo pongo el lavaplatos. Muy bien.

(Vajilla)

Diego, no metas los platos sin enjuagar, hombre.

Anda, pásamelos. Hay que ver qué mal

que sale la grasa en frío. Vaya, estáis recogiendo.

Claro, mujer, no te vamos a dejar aquí con todo el muerto.

Ay, quiero decir, con todo este lío en la cocina.

Cariño, ¿dónde tenemos un quitagrasas potente?

Quitagrasas. Potente.

(Música tensión)

El quitagrasas, cariño.

(Continúa la música)

Aquí tienes.

Bueno,

me vais a perdonar, ¿pero habéis pensado qué vamos a hacer?

Te refieres a... Carlos.

Que me encanta veros tan diligentes, pero os recuerdo

que tenemos un muerto en el baño.

Hay que esperar a Álex, ¿no? Al fin y al cabo,

ella era su novia, vamos a ver qué quiere hacer.

¿Cómo está?

¿Quién? Álex.

Ah, mejor, mejor, después del shock...

Creo. (ASIENTE)

Voy a ver cómo está. Decile que siga respirando.

Que respire lentamente, inspire, expire...

Que respire, eso. Suelte el aire.

(Puerta)

¡Oh!

(SUSURRA) Qué sangre fría.

Madre mía, yo creo que lo tiene todo calculado.

¿El qué? Pensad un momento,

¿quién sabe que ella le ha envenenado?

Nosotros. Nosotros.

Exacto, y si nosotros callamos y un médico certifica la muerte

diciendo que todo es normal, aquí paz, y después, gloria.

Yo soy médico. No creo que contara con eso.

Total, tiene a Álex, y ella es... Tonta de remate.

Sí, pero también es médico, por lo tanto,

si Álex firma el certificado de defunción, todo está arreglado.

Estoy convencida de que ese es el plan de Isabel.

Yo no digo nada, yo no digo nada, ahora, parece que conoce a mi mujer

mejor que yo. Me voy. ¿Dónde vas?

A tomar el aire. Ángel, Ángel,

estamos los tres en esto.

(Continúa la música)

(SUSURRA) ¡Imbéciles, son completamente imbéciles!

El peor de todos es mi marido. Les montamos una pelea,

les damos un móvil, les ponemos el arma homicida ahí,

en la despensa, perfecto, ¿y nada?

(SOLLOZA) Nada, como si Carlos la hubiera palmado de un catarro.

Y eso que escribe novelas policiacas.

Bueno, pues si después de todo y de la que hemos liado,

no se han dado cuenta,

pasemos al plan B.

¿Plan B?

Si no tenemos plan B.

El plan B es confiesa y listo. ¡No, no, no, no!

Que no, que no puedo confesar, se tienen que dar cuenta ellos solos.

Joder, joder, joder, ¿qué hacemos? Puedo bajar yo.

Si te fías, claro.

(Golpes en la ventana)

Como la prensa se entere de esto, nos machaca.

Con lo que les gusta meterse con los del cine, son capaces

de decir que se sospecha de ti como asesino.

Qué horror, pero no tenemos salida, porque si no decimos nada,

somos cómplices.

Álex, ¿cómo estás?

(SOLLOZA) Así, así. Mal.

Tómate una copita, mujer, te hará bien.

No quiero.

Ay, qué mal rollo, qué muerte tan horrible.

Se le paró el corazón, uf...

Un infarto. Era fumador, ¿no? No, pero eso no les mató.

Vomitaba sangre.

Yo creo que tuvo una hemorragia interna, vamos, que...

Que se deshizo por dentro, como una... Rata.

Tampoco hace falta que nos des detalles.

Tú eres médico, Diego, ¿lo ves normal?

No, pero yo no lo pude examinar. ¡Pero te lo digo yo,

que soy tu colega, joder!

Yo creo que le envenenaron.

(Música tensión)

Y que fue Isabel.

¿Qué estás diciendo, Isabel, por qué iba a hacer una cosa así?

Estoy completamente segura, ¿vale? Es una opinión profesional.

Y una acusación muy grave, Álex.

¿Tienes pruebas?

Bueno, preguntarle.

Y si no ha sido ella, que lo niegue. Álex, tú, tú no estás bien.

Susana... Está en shock.

Vos también, Susana. Susana, por favor.

Venga, a la cama, ¡a la cama! Susana, llevas un pedo...

Bueno, ¿qué?

¿Quién se lo va a decir a Isabel?

Oye, perdona, ¿cuánto hace que conoces a Carlos?

Tres, no, cuatro. Días, porque nunca te ha nombrado.

Meses. Te voy a decir una cosa.

Mi mujer y Carlos estuvieron juntos 10 años,

tenían un hijo en común y se llevaban muy bien.

De hecho, bastante mejor de lo que a mí me gustaría,

dicho sea de paso. Pero, a ver, ¿qué os cuesta

preguntar a Isabel? Joder.

Si te oyera el pobre Carlos, qué pena.

¿Tú, qué quieres, que la meta en la silla eléctrica

a la que fue el amor de su vida, a la madre de su hijo?

Vete para arriba, que tenemos que hablar los mayores.

Vete para arriba, que no sé...

(BORRACHA) ¡Torero, torero! Vuelve el hombre.

Pues sí, Susana, pues sí, tu plan ha fracasado,

así que ahora te estás calladita y me dejas a mí

tomar las decisiones. Todo, lo he dicho todo,

como me lo has dicho, todo. Te digo que tu marido piensa

que eres una santa, joder, se dejaría cortar un brazo por ti.

¿Tú crees que se han dado cuenta? Nos están tomando el pelo.

Que no, que se lo creen, que se creen que Carlos está muerto

y que yo lo sé todo. A la única que no se creen su personaje es a ti.

El colmo, es el colmo.

Estás despedida, fuera.

¿Perdón? Fuera.

No, no, no, tú no me despides, guapa, me voy yo y voluntariamente.

Lo que tú quieras, pero ya estás saliendo por la puerta.

Antes, págame. ¿Que te pague?

Mañana, mañana recibirás el cheque,

y solamente si mantienes la boca cerrada.

(Música tensión)

¿Sabrás?

Te lo dije, estaba seguro, pero hay que ser tu santa voluntad.

Así toda la vida. Calla, que me mareas.

¿Y ahora qué? ¿Ya no sabes cómo salvarnos a todos?

¿Has perdido tu capacidad mesiánica? (TITUBEA) Esperen.

¿Por qué no se tranquilizan y respiran profundamente?

(RESOPLA) Creo que llegó la hora de hablar con Isabel.

No. ¡No!

(RÍE) Bueno, por lo menos, en eso están de acuerdo.

Es por ti, Diego, te hemos cogido mucho cariño.

Mira, es mejor que cuando todo esto se sepa

tú ya estés lejos.

Todos diremos que no te conocemos.

Eso.

Que nunca, nunca, nunca

pisaste esta casa maldita. ¡Exacto!

Carlos nunca estuvo en esta casa. ¡Oh! Este está peor que yo.

¡Eso lo he escrito yo! ¿Por qué no me acordaba?

Yo opino lo mismo.

¿Qué cosa? Ay, no lo sé.

Cualquier cosa que me libre de este infierno.

Necesito agua. Yo te voy a traer agua.

Pero vos tenés un pedo de la puta madre, Susana.

Eres todo un caballero.

¿Puedo contar contigo?

Absolutamente. Vale.

Lo único que nos compromete es el cuerpo de Carlos.

Si lo sacamos de la casa... No me parece buena idea.

¿Estás conmigo o no estás? Sí, estoy con vos,

pero me parece que hay que pensarlo. ¡La dentista, la dentista!

¿Dónde vas? ¿Dónde vas?

A mi casa.

No me importan una mierda vuestros líos, me voy a mi casa.

(CHISTA) Escúchame una cosa. Diego...

Como abras esa boquita, yo voy personalmente a tu casa,

te corto en rodajitas... ¡Ah!

(Música tensión)

Que es calva.

¿La has despedido? Es insoportable esa niñata.

Es una engreída, una pedante y muy mala actriz, por cierto.

¡Te la estás tirando! Que no.

Ay, algo va mal.

Algo mal, algo no funciona. Tu matrimonio, lo he dicho mil veces.

Tienes que dejar a tu marido. ¡Que no es eso!

Estoy hablando de nuestro plan. Es...

No habrá entrado nadie aquí, ¿no? No, nadie, nadie.

Ven, mírame.

Por cierto...

¿Qué tal con Peretti?

¿Por?

No, por nada, por nada. ¿Te crees que le gusto?

¡Tachán!

Para, para. ¡Para, para, Carlos!

(SUSURRA) ¡Carlos, joder!

¡Ups! ¿Qué más va a salir mal?

No, por favor. (CHISTA)

No, no quiero ver el cadáver. Ángel, justo ahora...

(CHISTA) Contrólala, contrólala. Líbrame de esta visión horrorosa,

Diego, por favor, por favor. Cuidado, los escalones.

¡Ah! ¡Ah!

¡Ay, Ángel, por Dios, qué susto me has dado!

¿Qué ha pasado? Se han fundido los plomos.

En la calle hay luz. Bueno, pues ve a arreglarlos.

No, no, yo no sé arreglarlos. ¿Cómo que no?

No, ve tú. ¿Yo? No.

Sí. Bueno, vale. Dame tu teléfono.

Susana te acompaña. No.

¿Por qué estáis hablando así? ¿Y yo qué sé? Vale, voy con Susana.

Vamos. Sí.

Diego, ven. Oye, Susana, la escalera, hija.

No es buena idea, Ángel.

Ángel, no es buena idea.

Aquí.

Vale, aquí, aquí está.

¿Qué estás buscando? Las llaves del coche.

¿Para qué el coche? ¿Tú has oído un ruido?

¿Un ruido? No.

Espera, voy a coger linternas.

No tenés que hablar.

(CHISTA)

Vale.

¿Cómo hacemos? Agarramos los brazos.

Coge tu este brazo y yo este. Tira, tira, tira, tira.

Le vamos a pasar por la puerta.

Tú primero. Arrastrando.

No entra, no entra. Habrá que cortarle un brazo.

¿Cómo le vas a cortar un brazo?

No sé, para que salga. Arrastrémoslo.

Ya sale, ya sale.

Dale, dale, ahí va.

La curva, la curva, cuidado. Ahí va.

Ay, ay, ay.

Espera, espera, espera. Soltemos los brazos.

¡Ay! Ahí sale, ahí sale.

Empuja. Ahí sale.

Empuja. ¡Uy!

Me rompió la cabeza. Vale.

Vale, empuja.

Susana, para, por favor, déjalo quieto un rato.

No veo nada. Se mueve solo.

Bueno, dame, que lo llevo yo. Dámela, dámela.

Es que, de verdad, ¿eh? ¡Ah!

¡Qué miedo!

Estás muy borracha, no me lo puedo creer.

¡No te muevas de aquí! ¿Vale?

(Música intriga)

Joder, qué mal huele. A cadáver.

No, a meado. ¿A meado?

El hijo de puta se ha meado antes de... palmarla.

¿Cómo se va a mear? Me sube todo el vapor.

Espera, espera. Para, para, para.

Que me da un infarto. Aguanta.

Me da un infarto, déjalo. En el suelo, déjalo.

¡Oh! ¡Oh!

(RESPIRA AGITADAMENTE)

Mira, se está escurriendo, se nota que no tiene rigor mortis.

Aparece a las tres horas y media. ¿Cómo lo sabes tan exacto?

Documentación exhaustiva para mis novelas.

Ah. Espera.

¿A dónde vas? A por los abrigos.

¿A por los abrigos?

Aprovecha para respirar. (RESPIRA AGITADAMENTE)

Pero ¿qué hace? ¿A dónde va?

No sé, no te preocupes, me parece que te lleva a tu casa.

¿A mi casa para qué? No sé, no sé.

Ya viene. (CHISTA) Ay, ay.

Toma, el abrigo. Y el sombrero.

Lo sacamos arrastrando...

Arrastrando hasta el coche. Cuidado con la cabeza.

¡La luz! ¡Corre, corre, corre!

¡Ha venido la luz! Corre, corre, corre.

¿A dónde vamos ahora? Arriba, venga.

Vale.

A ver, uno, dos, tres.

No entiendo por qué estoy haciendo esto.

Joder, así no se puede, estás en medio.

Vale, tira para atrás. ¿Entra?

Sí. Se trabó el culo.

El culo no entra.

(SE ESFUERZA) Ahí entra. Ahí entra.

Vale, cierra. ¡Esperá, esperá! El brazo.

Entra el brazo. Y la cabeza.

Todo para dentro, dale.

Venga, que ya estamos. Vamos.

Vale. Vamos, vamos.

Hala, ahí...

¡Uy! (RESPIRAN AGITADAMENTE)

Ya está.

¡Ángel! Tápame.

Tápame, que tengo frío. (RÍE)

¡Ángel! Ay, no me grites.

¡Ángel!

(Coche)

¡Hey!

¿Esa no es Álex? ¡Pare!

¿Eh? ¡Eh!

Yo qué sé. ¿A dónde vamos?

Es porque no has leído mi novela, "Asesinato de la M-40".

Lo entenderías todo.

¡Diego!

¡Ángel!

(RÍE)

¿Diego? ¡Eo!

¿Diego?

(Música intriga)

¡Ay, la leche!

¡Ay, mi madre!

(Música animada)

(Vibración de móvil)

(SUSURRA) Hola. ¡Carlos!

"Hola, hola". ¿Dónde estáis?

"¿Qué pasa?". Problemas. Problemas.

¿Qué dices? No te entiendo.

Tu marido, que está como una cabra.

No... No me digas que te han descubierto.

No, aguanto. Aguanto.

¡Ah! "¡Ah!".

¿Carlos?

(Ladridos)

¿Y? ¿Cómo lo llevás? Sácame de aquí.

No puedo. Sácame.

En un rato. No, Diego, Diego.

(Salpicadura)

Perfecto. 14 metros.

Un empujoncito y el coche se irá por el barranco.

¿Has visto la frenada que he hecho? Como si el coche hubiera derrapado.

Llevo 15 años escribiendo situaciones como esta, 15.

Por primera vez soy yo el protagonista.

¡Me siento vivo! Gracias a ti, amigo.

La gasolina, gasolina.

Si el coche se incendia, no hay cuerpo;

si no hay cuerpo, no hay autopsia. Está todo pensado. Ayúdame.

Trae el cuerpo, que lo ponemos aquí. Ah, que...

Como si estuviera conduciendo. No puedo.

(Claxon)

Todo tengo que hacerlo yo, joder. Ángel...

Escúchame, te quiero decir algo.

Las huellas. ¿Eh?

Ahí están mis huellas, hay que borrarlas.

Vamos a buscar ramas.

Ángel...

¿Vos sos consciente que si dejás caer ese auto

vas a ser cómplice de asesinato con una mujer que te engaña?

¿Qué? Isabel te engaña con Carlos.

Él la estafó. Isabel le prestó dinero.

Todo nuestro dinero. ¿Y por qué no te dijo nada?

(Estruendo)

(Explosión)

(Grillos, ladridos)

Hija puta.

Me la pegaba con Carlos.

Vamos.

Diego.

Vamos, Diego.

Vamos, Diego, vamos.

¿Qué te pasa?

(SOLLOZA)

Anda, ven.

Tómate un café, que así se te pasa el mal rollo.

¿Eh? Anda.

Me has hecho daño, ¿sabes?

Oye, que tú me caes bien.

Y quiero que nos llevemos bien, por favor te lo pido.

No. Me pareces una mujer única

y extraordinaria. No, yo no te gusto.

Que sí. No, porque soy...

Soy seca. (RÍE)

Y gruñona. Que no, tonta.

Que no, que me pareces una mujer muy fuerte y superinteligente.

Ya me gustaría a mí tener la mitad de la personalidad que tienes tú.

Ay, tú eres tan... Tan dulce.

Y tan sensible...

Y tan guapa. ¡Eh!

Isabel, mi amor, déjate llevar. Si me dejo llevar,

te pego una hostia. ¿A ti qué te pasa?

Isabel, siempre me has gustado. Desde que nos conocimos.

¿Por qué te fuiste con Ángel? ¿Porque me gustan los hombres?

(Móvil)

No, no lo cojas. ¿Cómo que no lo co...?

Es Dylan. Espera.

Hijo. ¡No te vayas!

Espera, espera, que no te oigo bien. No te vayas, Isabel.

Entre mujeres todo es más... Más...

Femenino. Dylan, ahora.

Dylan, dime, ¿qué pa...? ¿Qué le pasa a Estrella?

¿Que se ha roto las dos muñecas?

Bueno, hijo, es que siempre pasa algo.

¿Que estoy rara? Qué voy a estar rara, no estoy rara.

Oye, ¿tú no estás conduciendo?

Pues cuelga.

Pues cuelgo yo.

¡Pare!

¡Pare! ¿Qué pasa?

-No sé, hay gente en medio de la carretera.

¡Un accidente! ¡Un accidente! ¿Qué pasa?

¡Que ha habido un accidente ahí! ¿Cómo?

¡Abra la puerta!

¡Un accidente! ¿Es grave?

Es un coche con una familia. Sube, sube.

¿Ha llamado a la ambulancia?

-Diego. -Llame a la ambulancia y la Policía.

Ahora llamo. Está justo ahí, detrás del pino ese.

Ha salido. ¿Qué pino?

-¿Qué haces, tío? ¿Estás loco o qué?

Nos vamos. (GRITA) ¡Eh!

-¿Cómo que nos vamos? ¿Dónde? A mi casa.

¡Eh, eh! ¡Abre la puerta, hijo de puta!

(Música animada)

¿Estás bien? -¡Para! ¡Eh!

¡Que pares, joder! ¡Para!

(Continúa la música)

Un poquito más. Venga, Susana, que sí, un poquito más.

Venga, perfecto. Vamos, ahí está.

¿Y dónde está mi marido? En serio. ¡Ay, y dale!

¡Pero qué pesada! ¿Por qué solo piensas en Ángel?

Yo te quiero, Isabel. Sí.

Te digo que te quiero,

te quiero tanto que no me importa lo que has hecho.

¿Qué he hecho?

Isabel...

Fue un accidente. Tú no querías matarlo a sangre fría.

¿A quién se lo has dicho? Lo sé, mi amor.

¿A quién se lo has dicho? ¿Quién lo sabe?

Bueno, siento decírtelo, pero todos lo sabemos.

¿Todos?

¿Todos, todos? ¿Mi marido y Diego también?

Vamos a arreglarlo. Sí.

No te preocupes. Gracias, gracias, gracias.

Te quiero mucho. ¿Sí?

Claro, sí. Sí, pero no me beses.

(Música)

Es un autobús.

¿Dónde estabais? ¿Qué ha pasado? ¿Por qué venís en autobús?

Lo ha secuestrado.

¿Dónde está Carlos? Quiero decir, su cuerpo.

¿Bailas?

Dime una cosa, mi amor, ¿te folla tu ex mejor que yo?

Sin tapujos, ¿la tiene más gorda?

¿Te hace gritar más que yo? Porque conmigo bien que gritas.

Y gritas y gritas y gritas. Como tú, no creo.

Pero ¿qué te pasa? Después de lo que he hecho por ti,

de lo que te he aguantado, porque eres un desastre, cariño,

perdona que te lo diga,

gastas un montón de dinero en potingues y en papel de váter.

¡Hay que ver a la velocidad que se gasta en esta casa

el papel de váter, se nos va el dinero por el váter!

¡Y no me gusta el queso de Burgos! ¿Cómo te lo tengo que decir?

¡Todos los domingos por la mañana, "toma cariño, tu queso de Burgos"!

¡Y Dylan es un anormal que no aprueba ni una!

¡Basta! ¡Todo lo hecho por amor,

que tú no sabes lo que es eso!

¡Tú, mientras, follando con ese, que no tiene ni conversación!

¿Lo que este anormal está diciendo es que te acostabas con tu ex?

¿Qué más da eso?

¿Dónde está Carlos?

Eso está solucionado, en el fondo de un barranco.

¿Qué?

Diego, habla, por favor.

Que no puede hablar, está mudo. Pero ¿qué habéis hecho?

¡Ah!

¿Le habéis degollado? ¡Ah!

Qué bestias. De verdad, no te enteras de nada.

Fue esta la que lo mató, solo nos hemos deshecho del cuerpo.

Un poco chapuceramente, también te lo tengo que decir,

porque no nos dio tiempo a sacarlo y meterlo en el volante,

pero, en fin, se fue por el barranco y se incendió.

Estaba vivo, idiota, todo era mentira.

¿Cómo que estaba vivo? Si yo lo vi muerto, ¿no?

Os la colamos.

Una genial idea de esta.

Era todo un teatro.

Pero ¿qué teatro ni qué teatro? Si lo cogí con estas manos,

la metí en el capó y lo tiré por un barranco.

¿De qué estáis hablando? Te lo has cargado.

(TITUBEA) ¿Me estás diciendo...?

¿Me estás diciendo que he matado a Carlos?

(LLORA) ¡Ay, Dios!

¿No existe ni la más mínima posibilidad,

por pequeña que sea, de que se haya salvado?

(Música tensión)

(Grillos)

(SE ESFUERZA)

¡Ay, Dios!

Por tu culpa, todo por tu culpa. Una cosa, ¿eh?, a la cárcel lo voy.

(Móvil)

Te advierto que yo no voy a la cárcel.

Yo a la cárcel no voy. Es él. Él.

El muerto que llama, joder.

(Móvil)

(Música suspense)

¡Ay, qué miedo, como en "Cuarto milenio"!

¡Ay, por favor, sed racionales!

Alguien habrá encontrado su teléfono.

¡La Policía, no lo cojas!

¿Carlos? ¡Carlos, mi amor!

(SOLLOZA) ¡Carlos, estás vivo!

¿Vivo? Pues claro que estoy vivo.

Aunque me he destrozado el tobillo y las costillas.

Y la pantalla del móvil. Y eso, como poco.

No, pero aún me quedan fuerzas para matar a alguien.

¡Eh!

Oye, ¿Angelito está bien?

¿Sí? No, no, pues nada, pues nada.

¡Ay, qué suerte, menos mal!

Ten mucho cuidado, mi amor.

Sí, mucho. Venga, hasta ahora.

¿Qué? ¿Qué, qué? ¿Qué ha pasado?

Que estaba el capó abierto y ha podido saltar y está vivo.

¡Ah!

¡Ah!

¡Ah!

¡Ya estoy bien! Ay, discúlpenme. Estrés postraumático, ya pasó.

Ya estoy bien. ¿Un whiskito?

Sí, por favor, Susana, un poco de whisky.

Recuperé la voz, muchas gracias, discúlpame.

Cariño, alegra esa cara, vamos a olvidarlo todo, ¿vale?

¿Eh? Perdona...

¿Le has dicho "mi amor"?

Vosotros la habéis oído, ha dicho "mi amor".

Otra vez, pero qué pesado es este tío.

Mírame a los ojos y dime que no estás enrollada con él.

Pues claro que no está enrollada con él,

a ver si te entra en la cabeza. Espera, estoy harta de todo esto.

Carlos es mi amante, sí.

Y me acuesto con él de vez en cuando porque me gusta, me hace reír.

Y me considera inteligente, no como tú.

Lo sabía. Bueno, por favor,

no discutamos, lo importante es que todo está arreglado.

Y que podemos hacer la película. A la mierda la película,

a la mierda tú y a la mierda el planeta entero.

¿No ves que me he enterado que mi mujer está loca?

Que se enrolla con su ex, que es un pringado.

Nene, yo también he descubierto que soy alcohólica y lesbiana

y no pasa nada.

Diego... Sí.

Dinos que haces la película.

Pero ¿creen de verdad que yo voy a querer hacer una película

con una manga de chiflados como son ustedes?

Ay. Ah.

Muchísimas gracias, señor. De verdad, ¿eh? Muchísimas gracias.

-De nada. -Ha sido un placer. ¿Qué?

No, no, estoy bien. Estoy bien, no se preocupe.

-Madre mía, se van a quedar de piedra al vernos volver.

-Ya verás mamá, con lo histérica que es.

-Mira, muñeco, estamos en casa.

-¿Y eso? -¿Qué hace un autobús ahí delante?

-Para, que se me ha caído el muñeco.

Mi muñeco, mi muñeco. -Va, va. Dylan, para.

-Espera, espera, no, doy marcha atrás.

-¿Qué?

(Música intriga)

¡No, no, no, no!

(Golpe)

¡Me cago en la puta! -Hemos tropezado con algo.

Miren, les voy a decir la verdad.

El guion no me parecía creíble.

Una mujer capaz de manipular a todo el mundo,

mentirosa compulsiva y que todos la adoran,

nunca conocí a una mujer así, nunca. No.

Hasta esta noche.

¿Lo dices por mí?

Si vos no lo sabés...

¡Papá! ¡Papá!

¡Los niños!

(DESESPERADO) ¡Mamá! ¡Ah!

¡Mamá! ¡Ah, Dios!

¡Papá! -¡Mamá!

-¡Dylan! ¿Qué hemos hecho? ¡Papá! ¿Qué ha pasado?

¡Papá, papá, qué horror! ¿Y Estrella?

¡Estrella está bien, pero lo hemos atropellado!

¡Ah!

(BALBUCEA)

¡Mamá! ¡Carlos, Carlos!

¡Oh, Dios mío!

Mamá, creo que he matado a papá.

No, hijo, no, lo he matado yo. Ay, Dios mío, Carlos.

(SOLLOZA) Mamá...

(Campanas, lluvia)

Mi amor, estamos todos aquí,

tu familia, tus amigos...

Las mujeres que te hemos amado.

(SOLLOZA) Eres inolvidable, mi amor.

A todos nos diste tu alegría de vivir,

nos diste tu generosidad y tu cariño,

y no sé cómo vamos a hacer para vivir sin ti.

Mucha gente no entenderá lo que nos unía,

un lazo indestructible

que va más allá de la muerte

y que no nos separará jamás.

Demasiado tarde. (TODOS) ¡Ah!

(Música tensión)

(Disparo)

¡No! (GRITAN)

(Música dramática)

¡Corten! ¡Cortamos agua!

La figuración sale un momento, por favor.

La figuración fuera.

-Cari...

Qué bonita, qué bonita. Una toalla.

Bien, bien, bien. Ha sido preciosa.

Todo bien, ¿eh? Preciosa.

Isabel, cariño, "vínculo indestructible".

¿Qué has dicho? ¿Vínculo indestructible?

¡Vínculo indestructible! A mí me ha sonado estupendo.

Pero ¿qué has dicho? Ha sonado estupendo.

Está escrito para algo, cariño. ¡Chicos!

Le dije a Susana que cambiábamos eso.

Cojo las hojas y las tiramos.

Si esto no va bien, lo tiramos todo, coño.

(Música animada)

(Música créditos)

Somos cine - La noche que mi madre mató a mi padre

22 may 2020

Isabel organiza una cena en su casa. Su marido, escritor de novelas policiacas y su exmujer, directora de cine, quieren convencer a un famoso actor argentino de que protagonice su próxima película. En mitad de la cena aparece el ex de la anfitriona con su nueva novia y la cena se va enredando.

Contenido disponible hasta el 28 de noviembre de 2029.

Histórico de emisiones:

19/12/2017

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