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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 29/05/18 (2) - ver ahora
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-Hola, Pepa. ¿Qué tal? -¡Hola! ¿Qué tal?

-Pues mira, yo acabo de llegar, me cambio y empiezo ya con mi turno.

¿Sabes algo de Manuela?

-No. Bueno, la llamé, estaba en casa, después del entierro,

y bueno, la verdad es que la vi bastante estable

para lo que ha sido de rápido...

-Ya. Es que sí, es que ha sido muy duro, ¿eh? Pero muy duro.

-Sí. Menuda papeleta ahora: cinco hijos, ella sola... Madre mía.

-Es que no me lo quiero ni imaginar. -Pepa, ¿tienes el informe de la 208?

-Hola, buenos días. -Mar, ¿qué haces todavía de calle?

-Es que..., hasta dentro de media hora no empieza mi turno.

-Vale. Pero rapidito, ¿eh? No te demores más.

-Sí. -Tenemos mucho curro.

-Vale.

-¿Manuela dónde anda? Llevo dos días sin verla.

Este hospital no funciona solo.

-¿Ah, sí? ¿No sería mejor preguntar cómo está Manuela?

¿No sabes que hace dos días falleció su marido?

Estás aquí preguntando por el rendimiento del hospital...

¿La has llamado para darle el pésame? -No. Se me ha pasado, la verdad.

Pero mira, mejor así, ¿eh?

Cuando la gente empieza a darte el pésame se pone muy pesada

y no hace más que recordártelo.

Lo mejor es empezar con tu vida normal cuanto antes.

Teléfono

-¿Sí?

¿Ah, sí?

Muchas gracias. Vale.

-Están trayendo a Claudia en ambulancia.

-¿Y? -¿Cómo que y?

¿Tú no eres su médico y su...? -¿Y su qué, Pepa? Y su nada más.

Vamos.

Claudia Mateos, paciente con esclerosis múltiple,

estaba con atención domiciliaria

tras sufrir un fuerte brote de su enfermedad.

Esta mañana, sus síntomas han empeorado.

Vale. Pues vamos a llevarla a Reanimación, ¿vale?

-Venga.

-Perdona. No puedes pasar.

-Pues la verdad que, que después del brote, Claudia estaba mucho mejor.

Incluso la enfermera que venía a casa a darle el tratamiento

estaba sorprendida al ver su buena evolución.

Pero no sé.

Ayer empezó a sentirse un poco rara;

y esta mañana, cuando se ha despertado apenas podía moverse.

Casi no podía ni abrir los ojos.

-Gracias.

-Claudia, soy Alberto.

¿Sabes dónde estás?

-En el hospital.

-Sí. Eso es.

Vamos a tener que hacerte una serie de pruebas, ¿de acuerdo?

-¿Y Héctor?

-Pepa, prednisona intravenosa, por favor.

-Vale.

-Voy a ver si hay un hueco para hacer una resonancia de urgencia.

-Vale. Yo me puedo encargar. Si quieres voy yo.

Vale.

Claudia...

-Ahora no, chicos, por favor.

-Claudia.

Clara. Dime.

Perdona, que es que acabo de ver al señor inglés este

que me dijiste el otro día.

Eh..., llévalo a la 213, ¿vale? Gracias.

Vale. Gracias.

¿A Alejandro? O sea, quiero decir, ¿a Andrew?

Sí. Estaba preguntando por Rocío y está pasando consulta.

Fff.

¿Sigues con la cosa esa de que le conoces, no?

Vamos, estoy segurísima.

A ver: también es verdad que hace 30 años que no le veo.

Y no sé el aspecto que pueda tener ahora.

Pero mira: es que tiene la misma forma de andar,

la misma mirada y la misma sonrisa.

¡Que es él!

Vale. Tranquila.

-Las radiografías muestran que la curvatura natural de la columna

está rectificada.

Que las vértebras están demasiado rectas.

Y como te comenté que encontramos un pinzamiento

entre la vértebra C5 y C6, aquí,

pues los resultados nos han mostrado que tienes

una hernia discal sobresalida.

Y eso está comprimiendo la médula y por eso tienes tanto dolor.

-Eso confirma mis miedos, mis temores, ¿no?

Porque me dolía demasiado para ser una contractura.

-Yo voy a consultar los resultados con Neurocirugía,

pero creo que lo más probable es que te tengamos que operar.

Y yo diría que con urgencia.

Porque tanto los síntomas y el dolor se están agravando muy rápidamente

y eso no es buena señal.

De hecho te vamos a ingresar y te vamos a dar analgésicos

porque me imagino que tendrás mucho dolor.

-Ya.

Es que yo, yo soy un hombre acostumbrado a aguantar lo que sea.

Pero, la verdad es que estoy muy fastidiado.

-Ya. Siento mucho lo de tu concierto, la verdad.

-Y yo.

-También te quería comentar, Andy,

que necesitaría que me firmes una autorización

para que pueda acceder a tu historial médico de Inglaterra

para que el neurocirujano y el anestesista

tengan todos los datos preoperatorios posibles.

¿Vale? -"Of course, ever". Sí, sí.

De acuerdo. Lo firmaré.

Tras su llegada al hospital, Claudia mantiene sus problemas de movilidad.

Pero parece que su estado de conciencia ha mejorado ligeramente.

Parece que el tratamiento inicial está funcionando.

-¿Cómo te encuentras?

-¿Y tú?

-Como comprenderás,

este no es el momento para hablar de eso, ¿No te parece?

-Ya. Pero yo quiero hacerlo.

Que esté con Héctor no significa que esté dispuesta a perderte.

-Bueno, yo me marcho y, si necesitas algo me...

-No. No hace falta. Quédate.

Intenta mover las extremidades.

Piernas, por favor.

Vamos con los brazos...

¿Recuerdas lo que ha pasado?

-Me encontraba bien, y al poco tiempo empecé a encontrarme rara.

Lo último que recuerdo es estar aquí, en el hospital y ver a Pepa.

-Vale. Pues voy a preparar el informe

para que tu nuevo médico esté al tanto de todo.

El doctor Iglesias es un muy buen neurólogo

y se va a encargar de tu caso.

A la espera de lo que digan las pruebas,

todo indica que estamos ante un nuevo brote de su esclerosis.

Al menos es lo que podemos deducir tras la leve mejoría

con el tratamiento que le hemos puesto.

-Perdón.

¿Qué es eso del doctor Iglesias, me puedes decir lo que estás haciendo?

-¿Desde cuándo tengo que darte explicaciones

de mis decisiones médicas?

-¿Decisiones médicas? Ah, perdona.

Es que no me había parecido una decisión médica.

-Tengo un vínculo personal con la paciente

que podría a afectar a mi criterio.

Por supuesto que es médica, Pepa.

Con el doctor Iglesias estará mejor atendida.

Vale. Sigue insistiendo.

Cuando hables con iglesias le dices que me llame. Es urgente.

-Doctor, ¿Puede decirme cómo está Claudia, por favor?

-Por el momento está en observación. -Muy bien.

Pero ¿se va a poner bien o no se va a poner bien?

-Mira, Héctor, no eres familiar. No tengo por qué contarte...

-¡Que ya sé que no soy su familiar!

¡Pero ya le dije que soy su pareja, tengo derecho a saber, ¿no?!

-Si vas a tener esta actitud, tendré que llamar a Seguridad

para que te echen del hospital.

-¿A Seguridad?

Los primeros días después del primer brote son muy duros, la verdad.

Pero bueno, yo también tengo esclerosis.

Y de hecho conocí a Claudia en un grupo de terapia.

Y no sé.

Siempre me he sentido muy orgulloso de que esta enfermedad

nunca me haya quitado las ganas de disfrutar la vida.

Pero no sé, ahora con toda esta incertidumbre...

-Mejor será que esperes en la sala de espera o en la calle

o donde te dé la gana.

-¿Eres tú, verdad?

-¿Perdona?

-Cuando empecé con Claudia

ella me dijo que estaba con otra persona,

con un médico de este hospital. ¿Eres tú, verdad?

Mira, yo no tengo la culpa de que tú tengas una idea tan cerrada

y posesiva de lo que es una relación con una mujer.

A mí no me importa lo que haga Claudia, Me da igual.

Está con dos hombres, ¿y qué? No me da miedo.

A ti igual sí te dan un poco de miedo las comparaciones, ¿verdad?

-Perdón. Molina, ¿puedes ir a Rea, por favor?

-Pepa, por favor, dime algo sobre Claudia, Necesito saber.

Este tío no quiere decirme nada

porque dice que yo no soy su familiar.

Pero necesito saber algo.

-Eh. Lo siento, pero yo no estoy autorizada.

-Pepa, ¡dime lo que sea, por favor! Aunque sea malo.

-Es que no puedo decirte nada. Es el médico el que tiene que decírtelo.

Lo siento.

-¡Pero es que no quiere decirme nada y yo quiero saber algo!

-Bueno, pues ha empeorado. Lo siento.

Llaman a la puerta

¿Se puede?

Sí, sí. Se puede.

Pero ya estoy atendido.

¡Ah, bueno! Tranquilo, no. Si no vengo por asuntos médicos.

¿En qué puedo ayudarte?

A ver, vas a pensar que soy una pesada y lo entiendo.

Pero es que, de verdad...,

sigo con la sensación de que te conozco.

Es que me recuerdas a alguien que conocí hace muchos años. ¿Sabes?

Se llamaba Alejandro.

La verdad es...

Es que es fascinante pensar que tengo un doble por ahí, ¿no?

Es que eres..., su vivo retrato.

Además, fíjate qué coincidencia, que también es músico.

Violinista, como tú.

Lo siento, pero es que he estado indagando.

Como te he visto con esto y he preguntado...

Pues es muchísima casualidad lo del violín ¿no?

Siempre he vivido en Inglaterra.

Oye, ¿Y por qué hablas tan bien español?

Pues vengo mucho a España

y, siempre he tenido una afinidad por el carácter español.

Anda que...,

te estoy sometiendo a un tercer grado...

Tú enfermo y yo dándote la matraca.

Bueno, pues ya está. No..., no pasa nada.

Que asunto zanjado, ¿eh? Ya está. Ya..., me voy más tranquila.

Muchas gracias. Nada.

Claudia ha sido trasladada a Cuidados Intensivos

tras sufrir un súbito deterioro de su estado de consciencia.

No reacciona.

-Claudia no necesita intubación

porque está respirando de manera espontánea.

Y eso son buenas noticias.

Al menos por ahora.

El doctor Molina la está realizando una exploración

para determinar su nivel de consciencia.

Eso se hace mediante la escala de Glasgow,

que mide su respuesta verbal, la ocular y la motora.

Claudia apenas reacciona.

Eso significa que es un nivel de consciencia es bajo

y que está más grave de lo que desearíamos.

Si me perdonáis, tengo que volver.

-Está en coma.

-Vaya. Lo siento.

Molina, ¿cómo estás?

-Avisa a unos celadores.

Hay que llevarla a Radiología.

-Pepa. -Hola, Héctor. ¿Estás bien?

-Pues no, Pepa. No estoy bien.

No estoy bien porque no sé nada de Claudia.

Solo sé que está grave.

Pero nadie en este hospital me informa como es debido,

y me estoy volviendo loco.

-Es que estamos intentando averiguar la causa de lo que le pasa a Claudia,

y cuando lo sepamos, el doctor Molina vendrá personalmente a hablar contigo

-¿Y el doctor Molina, precisamente?

Ese impresentable que dice que no me quiere decir nada

porque no soy familiar de Claudia.

¡Venga, por favor, hombre, que no soy tonto!

¡Porque no soy un familiar! Que está mezclando las cosas, Pepa.

-Vamos a ver, Héctor, relájate.

Con esa actitud tampoco vas a ayudar a Claudia.

-Bueno, pues no puedo relajarme.

Porque una persona a la que quiero mucho está gravemente enferma

y nadie me dice nada.

Para vosotros, los profesionales, doctores, enfermeras,

todo esto es fácil, es vuestro trabajo.

Estáis acostumbrados a tratar con el dolor ajeno, con enfermos,

con familiares

y ya ni sentís ni padecéis, Pepa.

-Te estás equivocando, Héctor.

Nosotros también hemos tenido aquí a familiares y a seres queridos.

¿Por qué te crees que he venido a hablar contigo si no?

-Pues no lo parece.

Si dejarais de miraros el ombligo y tuvierais un poco de sensibilidad,

entenderíais lo que se sufre al tener un ser querido enfermo

y sin saber si va a morir o no.

-Voy a hablar con el doctor Molina a ver si puede venir a informarte.

-Doctor Molina...

Andrés, el paciente que tiene una hernia discal,

va a entrar en quirófano para corregir su problema.

Hola.

-Oye, una cosa. No tengo motivos para ponerme nervioso, ¿no?

No soy miedoso. Simplemente es que... me gusta estar informado.

-A ver, es probable que la operación sea larga.

Y todas las operaciones conllevan un riesgo.

Pero el neurocirujano que te va a operar es de los mejores.

Estás en las mejores manos. -Bueno, con eso me basta.

-Oye, Andy.

Vi en tu historialque habías estado varios días hospitalizado

con 18 años.

¿Te acuerdas por qué?

-Sí, sí. Tuve un accidente de coche

y al parecer me cogieron haciendo autoestop cerca de Liverpool y bueno,

aparte de esto es que no me acuerdo de nada de aquello, nada.

-¿Tuviste amnesia? -Sí.

Por el golpe en la cabeza o de, de muchas cosas.

Demasiadas.

Pero bueno, nunca he sido una persona nostálgica.

Así que tampoco pienso mucho en el pasado.

-Bueno, pues entonces dejemos de hablar del pasado, y para adelante,

que va a ir todo muy bien. Ya verás.

-Muchas gracias. -Luego te veo.

Hola. ¿Me querías ver? Sí. Sí, Clara. Pasa, siéntete.

Ah. ¡Qué misterio!

¿Qué tal, cómo estás tú? ¡Ay, bien!

Pero la verdad es que cada vez que veo a este chico, Andrew...

Se me pone una cosilla aquí, en el estómago que... Ff.

A ver, Clara. Me he pensado mucho esto que te voy a decir.

A ver, no me asustes. ¿Qué pasa? No, no, no. No es para asustarse.

Eh...

Andrew tuvo un accidente de coche cuando tenía 18 años,

en Inglaterra,

y estuvo un mes en coma.

Cuando se despertó, tenía amnesia total.

A ver, Rocío.

¿Estoy entendiendo lo que me estás diciendo?

Sí, a ver. No, yo no...

¿Que..., que este chico puede ser Alejandro?

No lo sé, no lo sé. Pero..., pero yo te lo tenía que contar.

Claudia se somete a una resonancia magnética

después de haber entrado en estado de coma.

La resonancia muestra múltiples lesiones que comprometen

el 50 % de la estructura del cerebro.

Por otro lado hemos tomado una muestra de líquido cefalorraquídeo

y lo hemos mandado al laboratorio para ser analizado.

La paciente se ha quedado ingresada en Cuidados Intensivos

y le hemos añadido un tratamiento de inmunoglobulina intravenosa.

Con este tratamiento pretendemos tener

una mejoría rápida de los síntomas.

Con las imágenes obtenidas en la resonancia

y los resultados que tengamos del laboratorio,

reuniré al Servicio de Neurología para estudiar en profundidad el caso.

El doctor Molina se ha reunido

con el resto de los médicos del Servicio de Neurología

para estudiar los resultados de las pruebas realizadas a Claudia.

No parece que haya muchas dudas. ¿Qué opinas, Molina?

-Sí. Está claro.

Es Marburg.

Dado que Claudia ha tenido episodios de recurrencia

con último brote agresivo progresivo y de mal pronóstico,

se considera un patrón de evolución muy raro y grave;

compatible con la enfermedad de Marburg.

Que es una variable de la esclerosis que, de manera rápida e implacable,

puede producir una discapacidad significativa.

O incluso la muerte.

La operación ha sido un éxito y Andrés ya se está recuperando.

Su hernia discal ha sido corregida.

Y en no demasiado tiempo,

Andrés podrá recuperar la movilidad del cuello.

Bueno, en muy poquito ya podrás ponerte de pie y empezar a andar.

Lo que sí que vas a tener que llevar el collarín blando

unas cuatro semanas todavía.

-Ah, ¿pero sabes una cosa?

Es que siempre he soñado con un collarín así,

para apoyarme el violín.

¡Es broma! -Ah.

Yo creo también que en tres días podremos darte el alta.

-Muy bien. ¿¿Y podré tocar el violín?

-Bueno, eso poquito a poco y sin forzar la máquina.

-Uf, no sé si puedo;

es que cuando toco, me encanta darlo todo. Es inevitable.

-Bueno, pues digamos que al principio es mejor tocar un adagio

en vez de una polca.

-Claro.

-Bueno, pues nada. En un ratito me paso a verte.

-Vale. Muy bien. -¿Vale?

-Gracias.

-Bueno, Andy, que, que yo no he podido evitar buscarte por Internet

y... Es que me quedé impresionada con tu talento, con tu carrera.

Que es todo un honor que seas mi paciente, la verdad.

Que ojalá te recuperes muy pronto y puedas volver a tocar.

-Muchas gracias. Muchas gracias.

La música es mi compañera más fiel y más antigua.

-¿Te viene de familia, a lo mejor?

-No sé. Podría ser.

Como le dije antes,

es que he olvidado muchas cosas antes del accidente.

Pero sí estoy seguro que sabía ya tocar.

Este... Mira, te digo una cosa: aunque yo tengo un Stradivarius,

sigo ensayando con ese mismo violín viejo desde hace...,

pues yo no sé cuánto tiempo.

Desde siempre, me imagino.

-¿Puedo...? -¿Quieres mirarlo?

-Sí. -Pues sí. Sí.

-Con permiso.

-Aprietas aquí...

-Vamos a añadir al tratamiento mitoxantrona.

En principio 20 miligramos.

Dependiendo de cómo reaccione, iremos viendo.

-Vale.

Oye, Molina.

¿El doctor Iglesias también estaba en la junta?

-Sí.

-Pero entonces, ¿tú vas a seguir con el caso?

-Pepa, limítate a hacer lo que te he pedido, por favor.

-Doctor...

Necesito saber cómo está Claudia, por favor.

-A eso venía. Ya he visto a Pepa y me ha pedido que hable contigo.

Héctor, ¿estás seguro de que quieres saber lo que está pasando?

-Claro que sí. ¿Por qué me pregunta eso?

-Sé que tienes esclerosis,

y lo que te voy a contar te puede afectar doblemente.

Por tu relación con Claudia y por la evolución de tu enfermedad.

-Sí. Pero quiero saber. Estoy preparado.

Claudia está en coma.

Ha sufrido un nuevo brote y, y es muy grave.

Estamos intentando revertirlo con un tratamiento

que puede que funcione o puede que no.

En el mejor de los casos, si funciona,

puede que no recupere la movilidad por completo

o que le queden secuelas neurológicas de cualquier tipo.

Aún es pronto para saberlo.

-Yo siempre me he esforzado para que la esclerosis que tengo

no me arruine la vida. Pero no sé.

Ahora veo a Claudia, y veo por todo lo que está pasando,

y, y claro, me doy cuenta que yo voy a pasar por lo mismo.

No sé, igual suena un poco egoísta pero,

realmente creo que ahora mismo no estoy preparado para soportarlo.

-Ahora está en la UCI. Si quieres puedes pasar a verla.

Pero Héctor,

es posible que lo que veas no te guste.

Y si tanto la quieres,

este es un buen momento para demostrarlo.

¿Cómo va? Bien.

No he podido averiguar mucho pero, lo que sí que me ha dicho es que...

tocaba el violín desde antes del accidente.

Ya.

Y otra cosa:

¿tú te acuerdas del violín que tocaba Alejandro antes de irse del pueblo?

Ya lo creo.

¿Sabes qué pasa? Que es que Alejandro soñaba con tener un violín

Era su máxima ilusión.

Pero claro, es que en aquella época eran muy caros

y su familia, pues no tenía un duro.

Así que, el pobre solo podía tocar en la escuela.

¿Y sabes lo que se me ocurrió un día?

Pues cogerle el violín a mi abuelo.

Es que era profesor de música.

Le cogí uno que no tocaba desde hacía muchos años,

y se lo regalé a Alejandro.

Mira, Rocío,

tenías que haber visto la cara que se le quedó cuando lo vio.

¡Madre mía!

Y bueno, la verdad es que yo estuve a punto también

de meterme en un buen lío.

Pero mi abuelo era una persona muy buena y muy comprensiva y, bah,

hizo la vista gorda.

Clara. Y...,

¿tú reconocerías ese violín si lo vieses ahora?

Ya lo creo. Además, el violín tenía las iniciales de mi abuelo

grabadas por la parte de abajo.

Sí.

Es que me ha enseñado su violín

y me ha dicho que lo acompaña de toda la vida.

Que no se acuerda desde cuándo pero, que lo tiene desde siempre.

Y..., ¿y si es el mismo violín, Clara?

¿Y si es él? ¡Ay, madre mía!

Mira, yo no..., yo no tengo derecho a hurgar en el pasado de nadie.

Pero ¿y si no lo vuelves a ver en la vida?

Vale.

Ya está.

Decidido. Pfff.

Andrew. ¡Hola!

¿Se puede? ¡Sí!

Bueno, permiso concedido, enfermera.

¿Qué tal, cómo vas? Bien.

Bueno, aquí, como ves,

limpiando el violín para no volverme loco de aburrimiento.

Ya...

¿Sabes que el violín es uno de mis instrumentos favoritos?

¿Ah, sí? Sí.

La verdad es que me trae muy buenos recuerdos.

Pues hay gente que dice que es un instrumento muy triste.

Pero yo siempre digo que eso depende de quién lo toque y quién escuche.

¿Y este que tienes es muy antiguo? Bastante.

Mi abuelo también tenía uno, ¿sabes? Era profesor de música.

Pero yo no sé dónde estará.

Le perdí la pista un día y ya no lo volví a ver.

"Sorry".

¿Quieres ver el mío? Ah...

Bueno, espera hasta que toques esa madera, es de maravilla.

¿Puedo? Claro.

Violín esta es Clara. Clara, el violín.

(Hablan en inglés)

Ay, perdón.

Helena, Clara.

Te presento a mi mujer, Helena, Clara.

-Encantada. Igualmente.

Bueno, que me marcho. Tengo mucho que hacer.

Hasta luego.

Clara. ¿Sí?

¿Al final se parece mi violín al de tu abuelo?

Bueno, el de mi abuelo tenía la madera un poquito más oscura.

Mucha suerte con tu recuperación. Gracias.

(Hablan en inglés)

Pasados unos días, parece que el tratamiento instaurado

ha producido cierta mejoría en Claudia,

que al menos ha recuperado la consciencia.

Parece que el tratamiento está funcionando.

-¿Lo has oído Claudia?

-Sí. Claro que lo he oído.

Pero, ¿es como para alegrarse?

-Claro que es motivo para alegrarse.

Cualquier mejora.

Además tú piensa que tu brote ha sido muy agresivo

y que es normal que la recuperación sea lenta. ¿Verdad?

-Sí.

Tendrás que quedarte ingresada.

Si la evolución es tan buena, en unas semanas te daré el alta.

-¿El alta?

Pero, ¿qué he estado?

-No te voy a engañar, Claudia.

Las alteraciones de la visión y la hemiparesia

serán secuelas permanentes.

-Bueno, pero la rehabilitación,

estoy segura de que te va a ayudar mucho a minimizar esas secuelas.

¿A que sí?

-No. No lo creo.

Una de las primeras manifestaciones de la esclerosis en Claudia

fue un brote psicótico, algo poco frecuente.

A pesar de que los síntomas psicóticos se habían estabilizado,

durante el transcurso de su enfermedad ha mostrado

tendencia a la depresión.

Una vez estabilizada,

deberá continuar con el tratamiento psiquiátrico.

-¿Y Héctor?

-No sabemos dónde está.

-¿Qué quieres decir?

-Yo creo que debe estar en su casa descansando,

pero le puedo avisar y decirle que ya estás mejor, ¿vale?

-Pepa, cuando Claudia entró en coma, hablé con él.

Le dije que podía pasar a verla. ¿No lo hizo?

-Yo creo que no.

-Qué gran tío.

-Molina...

-La verdad es que no me extraña, Claudia.

Me preguntó por ti, por tu estado y le dije la verdad.

Que el pronóstico era complicado.

Ya ves:

no todo el mundo está dispuesto a entregarse a cuidar a alguien

que se va a quedar con esas secuelas.

-Vale, ¡Molina! Vale.

Venga, Claudia.

Claudia...

Ya está.

Tranquila, ¿eh?

Molina. Pero ¿cómo se te ocurre hablarle así a una paciente?

¡Y más siendo Claudia! -¿Y qué esperabas, Pepa?

He hecho lo mismo que haría con cualquier otra paciente.

Decirle la verdad.

No estoy aquí para endulzar el diagnóstico a nadie. ¿Estamos?

El pronóstico es el que es.

Y podía haber sido peor.

Podría haberle dicho que, si surge una complicación,

podría sufrir un shock séptico.

Incluso la muerte.

-Mira.

Si por alguna enfermiza razón te hace feliz pensar

que ella se va a quedar sola,

quiero que sepas que yo no la pienso abandonar.

-Pepa, ¿tienes un segundo? -Sí.

Y además, ¿qué?

¿Vas a seguir viviendo así, como si no fueses a necesitar a nadie nunca?

-Eh, espérate. Ahora bajo.

Es que me he acordado que tengo que recoger una cosa en la consulta.

-¡Hola, hijo! -¡Papá!

-¡Pero bueno!

¡Qué bien te veo, ¿eh?!

Se nota que te cuidas bien. -Sí. ¿Qué haces aquí?

-Pues verás, he venido a ponerme a punto.

-¿Y dónde se te ha olvidado la parte de avisar?

-La hipertensión en un hombre de tu edad

puede explicar que el sistema arterial esté alterado.

-Oiga, doctora, ¿qué quiere decir con un hombre de mi edad?

-No, no, no. No se preocupe, no.

Ella se refiere a la edad que pone aquí.

Pues nada, cualquier cosa que necesites...

-Vale.

-Yo estoy por aquí, por... Por Urgencias.

-Mil gracias. Dale un besito a Miguel de mi parte, ¿vale?

-Miguel falleció hace unos días.

-Intente tomarse las cosas con calma.

Aunque tenga una situación personal complicada.

-Lo sé, lo sé.

Pero es que esto ha sido como cuando te enamoras a los 15 años.

-Le vendría bien hablar con uno de los psicólogos del hospital.

-Ya, pero es que yo no soy el que tengo el problema.

Ella, ella es la que tiene el problema; está loca.

-Escúchame, Emilio.

Independientemente de lo que le pase a ella,

usted está sometido a mucho estrés.

-¿Por qué no me quieres? -Elena...

-¿Por qué no me quieres, Emilio?

-Elena...

Mírame a los ojos. -Elena.

Subtitulación realizada por Teresa García Román

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Centro médico - 29/05/18 (2)

29 may 2018

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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