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El reactor número 4 saltó por los aires y el viento hizo el resto, expandiendo una nube tóxica por Ucrania, Rusia y Bielorrusia. En la sala de control del reactor número dos, uno de los que no explotó, un equipo de ingenieros sigue trabajando. Mantener operativa la central le cuesta cada año más de 30 millones de euros al estado ucraniano. En Chernóbil, ningún reactor genera ya energía atómica, pero hay que cuidar y conservar en buenas condiciones el material nuclear, sobre todo, las 200 toneladas de residuos muy radiactivos que siguen acumulados en el reactor número 4.

¿Qué ha hecho el Hombre para paliar la tragedia de Chernobyl, 30 años despuésLos esfuerzos se han centrado en cubrir el reactor número cuatro.

Tras la explosión, miles de obreros, los llamados "liquidadores", construyeron en pocas semanas una cúpula que frenó la expansión de las sustancias radiactivas, de la basura nuclear que permanecía dentro del reactor. Esa cúpula ya está vieja y obsoleta.

Por eso, desde hace cinco años se construye, a escasos 200 metros del reactor, otra enorme cúpula. Se llama “El Arco”, y todo en torno a esa obra es majestuoso: es más alto que la Estatua de la Libertad y más pesado que la Torre Eiffel; su coste ronda los 2.000 millones de euros y en su construcción trabajan 2.500 personas.

Se espera que a finales de noviembre esa cúpula se desplace por unos enormes raíles hidráulicos hasta cubrir por completo al reactor número 4. Y a partir de entonces, no habrá riesgo de fugas radiactivas durante al menos 100 años.

  • El 26 de abril de 1986 explotó el reactor cuatro de Chernóbil y causó la mayor catástrofe nuclear de la historia
  • Tres décadas después, las nuevas generaciones todavía pagan las consecuencias
  • Supervivientes de la tragedia explican a RTVE cómo vivieron aquellos días
  • Algunos de ellos, decidieron volver a sus aldeas y desafiar a la radiación