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Donald Trump ya es oficialmente el candidato republicado a las presidenciales de Estados Unidos. Se ha presentado como una estrella de rock, ha pronunciado un discurso con tintes mesiánicos en el que ha prometido controlar la inflación, acabar con las guerras de Ucrania y Gaza, y volver a hacer grande a América

En el estudio de “La España vivida” recibimos hoy a un abogado del Estado que tuvo una intensa experiencia política, pero relativamente breve en su etapa de máxima responsabilidad. Las circunstancias siempre importan. Antonio Hernández Mancha, nuestro invitado, arrancó bien, muy bien en la política, en Andalucía. Fue diputado por Córdoba y portavoz de Alianza Popular en el Parlamento de Andalucía entre 1982 y 1987, y presidente del mismo partido –antecesor del actual Partido Popular- durante siete años. El salto a Madrid llegó en la segunda mitad de la década de los 80, tras la dimisión de Manuel Fraga, cuando asumió que no estaba su alcance derrotar y sustituir en el poder a un Partido Socialista que en aquellos años encadenaba mayorías absolutas. Hernández Mancha le ganó la partida sucesoria a uno de los padres de la Constitución, Miguel Herrero de Miñón. La dificultad mayor para su lanzamiento era que carecía de la condición de diputado, lo que no le permitía medirse en el Congreso con el entonces presidente, Felipe González. Buscó la solución en una polémica moción de censura que no le salió bien, y que le supuso la aparición de una creciente contestación interna, lo que le llevó a dejar el cargo y, poco después, a abandonar la primera línea de la actividad política. Pero en ese momento acumulaba ya una buena dosis de experiencia, que ha volcado ahora –no sé si en todo o en parte- en su reciente libro “Secretos de mi partido”, una obra amena, cuajada de anécdotas, donde aparecen muchos episodios relacionados con dirigentes de la Transición y de los años ochenta, como el propio Fraga o el entonces líder de Izquierda Unida Julio Anguita. Nos interesa el testimonio de Antonio Hernández Mancha sobre los avatares de esa etapa de consolidación democrática, en la que la derecha española buscaba cómo definir y ofrecer una alternativa sólida a un Partido Socialista que aún permanecería en el poder hasta 1996.

En Estados Unidos, los demócratas intentar apartar a Biden mientras Trump ficha al senador de Ohio, J.D. Vence, como su segundo para las presidenciales de noviembre. Sánchez ha presentado su plan contra la desinformación basado en un reglamento europeo, pero no convence a sus socios y PP y Vox las rechazan. A ocho días para que arranquen los Juegos Olímpicos de París, su alcaldesa, Anne Hidalgo, se ha dado un baño en el Sena.

El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha retado este miércoles al jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, a aclarar si el Palacio de la Moncloa se ha convertido en una "sede de negocios familiares" en vez de "amenazar con la censura" con su plan de regeneración. Tras calificar de "sarcasmo" que anuncie 100 millones de euros de ayudas para la digitalización de los medios de comunicación, ha afirmado que lo que pretende el Gobierno es una "pseudodemocracia". 

Este miércoles, el presidente del Gobierno ha presentado en el Congreso su plan de regeneración democrática para combatir lo que él denomina los 'pseudomedios', los bulos y la desinformación. Sánchez ha planteado que los ciudadanos tienen derecho a saber quiénes son los propietarios de los medios de comunicación , sus cifras de audiencia y quién y cómo se financia. El presidente ha basado su actuación en peticiones de la Unión Europea, ya que, ha asegurado, piden a los estados miembros que tomen medidas para proteger la libertad, la transparencia y el pluralismo de los medios. Por ello, en 14 horas hemos conectado con los corresponsales de RNE para ver cuáles son esas reclamaciones, cómo se aplican o si hay legislación al respecto en otros países.

Informan David Vidueiro (corresponsal comunitario), Antonio Delgado (corresponsal en París), Beatriz Domínguez (corresponsal en Berlín) y María Carou (corresponsal en Washington).

María Teresa Sáez siempre se mantuvo en un discretísimo segundo plano durante el verano de 2003. La voz de la exdiputada socialista sólo pudo escucharse en la Comisión de Investigación que se celebró en la Asamblea de Madrid aquellos días. Sáez nos cuenta su versión del 'tamayazo' 21 años después.