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A unas horas de que Barack Obama asista en Tucson al funeral de los seis fallecidos en el tiroteo del sábado, se reabre un viejo debate: la facilidad con la que se puede comprar un arma preparada para disparar 30 veces seguidas. Los padres del acusado han pedido perdón a las familias de las víctimas; aseguran que están destrozados por lo sucedido.

A unas horas de que Barack Obama asista en Tucson al funeral de los seis fallecidos en el tiroteo del sábado, se reabre un viejo debate: la facilidad con la que se puede comprar un arma preparada para disparar 30 veces seguidas. Los padres del acusado han pedido perdón a las familias de las víctimas; aseguran que están destrozados por lo sucedido.

Se le imputan seis asesinatos y el intento de acabar con la vida de la congresista Gabrielle Giffords, que sigue en estado crítico. A las puertas del hospital y por todo el estado de Arizona se suceden las vigilias de condena.

El presidente de Estados Unidos ha condenado el tiroteo del pasado sábado en la ciudad de Tucson en el que murieron seis personas y catorce resultaron heridas, entre ellas la congresista demócrata Gabrielle Giffords.