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Siria vive un momento histórico tras la caída del régimen de Bachar Al Asad. Han sido 13 años de guerra civil en un país inmerso en una crisis humanitaria, económica y política. La coalición insurgente de rebeldes de Siria ha arrebatado del poder al presidente sirio, huido a Rusia, tras once días de ofensiva relámpago.

En RTVE Noticias entrevistamos a Ignacio Álvarez-Ossorio, catedrático de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad Complutense, para hablar de Siria. Álvarez-Ossorio explica cuáles han sido las razones que han propiciado la salida de Al Asad, quiénes son los combatientes que han participado en la conquista, entre ellos el líder rebelde, Abu Mohamed al Golani, así como las consecuencias internacionales.

Los rebeldes tardaron apenas 11 días en sacar a Al Asad del poder, en una ofensiva que comenzó en el norte, en Alepo, y que fue ganando terreno hacia el sur sin apenas resistencia. El rostro de la rebelión es Abu Mohammad al Golani. Su pasado, sin embargo, está marcado por el yihadismo y la clandestinidad.

"Hoy es 8 de diciembre, con ayuda de Dios hemos tomado la prisión de Sednaya", señala un miliciano ante la cámara y dentro de una de las más infames de las cárceles de Siria. En ella, decenas de miles de sirios desaparecieron durante la guerra civil. Los vídeos de las agencias muestran también a rebeldes que estarían liberando a mujeres y hombres encarcelados.

Al otro lado de la capital, los ciudadanos se llevan las obras de arte, el mobiliario o trozos de las larguísimas alfombras del palacio presidencial. En una habitación, un vecino, Hassan, sostiene un álbum de fotos de los Al Asad. "Son 50 años de injusticia, de insultos y de pobreza" asegura, mientras las llamas consumen algunas de las inacabables estancias del enorme recinto que se eleva sobre Damasco.

Fuera, la emoción quiebra la voz de Abú, uno de los rebeldes: "han sido 13 años sin que la gente pueda ver a su familia", dice. "Es nuestra segunda independencia. Es un momento para la historia de Siria" asegura Saed, mientras los sirios se congregan en la plaza de los Omeyas.

Ha sido la coalición de milicias quienes han conseguido derrocar a Bachar al Asad. También son quienes tienen ahora la ingente tarea de reconstruir y gobernar este país. El líder de estos rebeldes es Al Golani, un hombre considerado terrorista por EE.UU. Ahora está tratando de dar una imagen más moderada ante el foco internacional y dice estar trabajado en una transición pacífica para el país, en colaboración con las autoridades del régimen derrocado.

Ahora se habla de un gobierno de transición e incluso de celebrar elecciones. También las milicias rebeldes dicen que respetarán las antiguas oficinas institucionales y de la ONU.

Tras la caída del régimen de Bachar Al Asad, la población siria se ha despertado este lunes con un futuro todavía incierto. Esta es la última hora sobre el conflicto en Siria.

Damasco ha vivido una noche de relativa calma con un toque de queda en vigor hasta la madrugada. Las calles han quedado inundadas de casquillos de bala de los disparos que resuenan constantemente para celebrar la victoria. No hay casi actividad comercial, pero las calles están repletas de vehículos. "Estamos felices", señala una familia desde su auto.

Fuera de cámara, los milicianos insisten en que no van a hablar de política, pero prometen en que el futuro será mejor a través de sus líderes. Pese a ello, la mayoría acepta ser grabado y no rechaza las cámaras. Dicen que llevan demasiado tiempo obligados a callar: "Todo el mundo es bienvenido ahora a Siria. Todos los grupos: alauís, drusos, cristianos..." señala uno de los combatientes.

En la plaza principal de Damasco se han reunido decenas de ciudadanos levantando la nueva bandera de la independencia siria: verde, blanca y negra, y que simboliza el cambio. Un estandarte que les conducirá hacia un futuro todavía incierto y lleno de interrogantes.

PP y Vox critican la ausencia de representación de España en la reapertura el sábado de la catedral de Notre Dame. Estaban invitados los reyes, que no fueron, y el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, que declinó la invitación y alegó compromisos personales, aunque ese mismo día en la agenda tenía un acto en Madrid.

El Ministerio de Asuntos Exteriores, por otro lado, asegura que tanto la invitación de Urtasun como la del rey eran intransferibles y que nadie les informó de que no iban a ir. Cultura ha respondido a esto señalando que la política internacional no depende de ellos y que hubiera sido recomendable que fuese algún representante. A pesar de todo, el Gobierno le resta importancia a la polémica.

Jesús Núñez, codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH), ha explicado en Las Mañanas de RNE que la situación en Siria tras la caída de El Asad es de "celebración y cautela"

"Celebracion porque son 53 años de un régimen completamente negativo para su población: de corrupción, sectarismo, castigo a cualquier tipo de disidencia... y toda la cautela del mundo porque en cualquier Estado del planeta poner en marcha una transición es una tarea muy complicada y en Siria tenemos una diversidad ética, lingüística y una violencia sistémica que se ha mantenido con diferntes grupos. Es difícil encajar todo eso en una misma agenda con el añadido de la injerencia de acortes externos muy potentes", ha asegurado.

Miles de personas siguen celebrando en las calles la caída del régime ndel persidente sirio, Bachar al Asad, después de 50 años de dictadura familiar. Los sirios lo perciben como una liberación aunque ahora se abre un periodo de incertidumbre tras 13 años de guerra y el temor a que las distintas facciones que han derrocado al gobierno entren en una guerra civil por el poder.

Más de una década de conflicto interno deja 600.000 muertos, millones de desplazados. Muchos hacen el camino de vuelta sobre todo desde el Líbano y Turquía.

FOTO: Ugur Yildirim/Dia Photo via AP