La Asamblea Nacional de Francia ha aprobado por 331 votos a favor la moción de censura contra el primer ministro Michel Barnier: cae por primera vez un Gobierno francés desde 1962 por una moción de censura y Barnier se convierte en el primer ministro más breve de la Quinta República francesa. La clave ha sido la alianza de las izquierdas y la extrema derecha; Marine Le Pen alegaba en el debate que Barnier ha sido "un espejismo del cambio" y "un continuador del macronismo", y que sería "irresponsable" dejarle en el puesto. La presión ahora recae sobre el presidente Macron, quien tendrá que buscar "cuanto antes mejor" un nuevo primer ministro para contener la crisis y evitar que suba el volumen de quienes piden también la dimisión del presidente de la República.
Informa Antonio Delgado, corresponsal de Radio Nacional en París.
Para hablar de lo ocurrido en Corea con más profundidad, estamos al habla con Natalia Castro, Licenciada en Estudios Orientales en la Universidad del Salvador de Argentina e investigadora del área de Corea en un grupo interdisciplinario sobre Asia Pacífico.
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El dueño de Tesla, Elon Musk, se convirtió en una de las figuras republicanas durante las elecciones de Estados Unidos. La millonada que ha invertido en la campaña de Donald Trump le ha catapultado a cotas de poder inéditas en un empresario de su calibre. Por eso, los rivales del sector temen que Musk dañe sus negocios.
El Gobierno francés tiene las horas contadas, ya que solo una gran sorpresa podría salvar la moción de censura que derrocará a Michael Barnier tres meses después de su nombramiento como primer ministro. El Ejecutivo ha intentado convencer a diputados de diferentes grupos para que no apoyaran las mociones de censura, impulsadas una por la izquierda y otra por la extrema derecha de Marine Le Pen. Si se suman los votos que tiene el bloque de izquierdas, el Nuevo Frente Popular, y Agrupación Nacional, pasan los 289 necesarios para derribar el Gobierno, pero a pesar de todo el jefe de Gobierno tiene un atisbo de esperanza.
Cae la tarde, pero el frío no ahuyenta a los cientos de manifestantes que se han congregado en la escalinata de la Asamblea Nacional, el escenario en el que los diputados y la ciudadanía han parado los pies al presidente Yoon Suk Yeol. No lo quieren un día más en el poder.
La declaración de ley marcial les pilló por sorpresa. Aun así, el Parlamento la vetó en dos horas y el propio Yoo tuvo que levantarla en seis.
Las protestas están transcurriendo de forma pacífica frente a la Asamblea Nacional, donde los manifestantes están pidiendo la dimisión del presidente Yoon Suk Yeol, después de una noche de caos que ha conmocionado al país.
Esta mañana, eran los afiliados del mayor sindicato de Corea del Sur. Han declarado una huelga indefinida hasta que Yoon Suk Yeol dimita. Y no sólo la sociedad civil, la clase política también movía ficha.
"Acabamos de presentar una moción de censura", anunciaba el Partido Democrático, que lidera la oposición. Se votará el viernes o el sábado. La oposición tiene mayoría parlamentaria, pero no los dos tercios necesarios. Para que prospere, diputados del partido gobernante tendrían que volver a votar contra su presidente.