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Sudán cumple 20 meses de guerra prácticamente en el olvido. A pesar de que se trata hoy de la mayor catástrofe humana del planeta, nadie parece querer mirar hacia este gigantesco país africano en el que un conflicto por el poder entre el Ejército y los paramilitares de las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) que está arrasando todo. 11 millones de personas han dejado sus casas y la mitad de sus 48 millones de habitantes sufren problemas de alimentación. Hablamos con Claire San Filippo, responsable de emergencias de MSF en Sudán y buscamos entender por lo que está pasando la población de este país.

En 24 horas de RNE, conectamos con Beirut para hablar con Alejandra Salvat, la delega de la Cruz Roja Española en el Líbano, donde "hay un ambiente de celebración". La noticia del acuerdo de alto el fuego entre Israel y Hezbolá ha sido acogida entre la población libanesa "con esperanza", cuenta Salvat. "Hay un sentimiento de alivio general" tras unas semanas críticas de violencia. "Todo el mundo sabe lo que vamos a enfrentar en las próximas semanas y va a ser un reto", añade la Salvat, que espera que este alto el fuego pueda traducirse a largo plazo en un acuerdo de paz y estabilidad futura. "Las consecuencias de esta guerra no van a sanarse en las próximas semanas", lamenta la delega de Cruz Roja Española en Líbano. Entrevista completa en RNE Audio.

Las banderas de Hizbulá ondean en el barrio de Dahiya, el suburbio de Beirut bastión de la milicia y una de las zonas más castigadas por los bombardeos de Israel. Es la primera jornada sin ataques sobre Líbano en 416 días, y muchos de sus seguidores lo consideran un triunfo. La guerra ha dejado un saldo de más de 3.800 muertos, unos 16.000 heridos y más de un millón de personas obligadas a abandonar sus hogares. Ahora, muchos de ellos se lanzan a las carreteras para regresar a sus casas.

El acuerdo de alto el fuego consta de tres etapas: la primera, una tregua inicial, seguida del repliegue de las fuerzas de Hizbulá al norte del río Litani y la retirada total del ejército israelí del sur de Líbano en un plazo de 60 días. En medio quedará una zona de unos 30 kilómetros en la que tan sólo el ejército libanés estará autorizado a desplegarse. El gobierno de Beirut ya ha enviado a miles de soldados Desde Israel, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu advierte de que se reservan el derecho de retomar los ataques si consideran que Hizbulá ha violado el acuerdo.

Tras las primeras horas del acuerdo de alto el fuego analizamos si es una victoria de Benjamin Netanyahu, como lo dibujan en Israel, o fruto de una serie de condicionantes que hacen que a Israel le cueste mucho mantener una operación militar contra Hezbolá; con Sonia Sánchez, vicedecana de Internacionalización y profesora de Relaciones Internacionales de la Universidad Francisco de Vitoria.

Tras las primeras horas del acuerdo de alto el fuego analizamos si es una victoria de Benjamin Netanyahu, como lo dibujan en Israel, o fruto de una serie de condicionantes que hacen que a Israel le cueste mucho mantener una operación militar contra Hezbolá; con Sonia Sánchez, vicedecana de Internacionalización y profesora de Relaciones Internacionales de la Universidad Francisco de Vitoria.

Por primera vez en más de dos meses, este miércoles no hay bombardeos sobre el cielo de Beirut. El acuerdo de alto el fuego establece el fin inmediato de las operaciones militares de Israel contra el Líbano, así como la retirada gradual de las tropas que han invadido el sur del país y que el martes se dejaron ver junto al río Litani.

Esa será la nueva frontera entre Israel e Hizbulá. La milicia chií se compromete a retirarse al norte del río, mientras que los soldados israelíes tendrán que replegarse a 30 kilómetros al sur, más allá de la Línea Azul, la frontera oficiosa. En toda la región tendrán que desplegarse 5.000 soldados de las Fuerzas Armadas libanesas.

Foto: EFE/EPA/WAEL HAMZEH