Enlaces accesibilidad
arriba Ir arriba

Los demócratas suelen dominar la costa Oeste, parte de los Grandes Lagos y el norte de la Este. En el lado rojo republicano, el medio Oeste, las zonas montañosas y el sur. Hay once estados, los denominados bisagra, en los que no domina un partido en concreto. Florida, Ohio y Iowa son los más determinantes.

La Constitución marca tres requisitos: tener al menos 35 años; haber vivido en EEUU un mínimo de 14 y ser ciudadano estadounidense de nacimiento. En teoría, los requisitos pretenden limitar el acceso a extranjeros, pero algunos conceptos se han vuelto ambiguos y la Carta Magna no los resuelve.

Se suele decir que estado de Ohio o el Dow Jones predicen los resultados de las elecciones, pero hay otro indicador infalible en la cultura popular, que son las caretas del presidente que se venden para la noche de Halloween. La cara que más se vende suele ser siempre la que triunfa en la noche electoral.

Hacer un cálculo es difícil porque a las grandes donaciones se suman muchas pequeñas. En julio Trump llevaba 347 millones de dólares recaudados y Biden 328, aunque el demócrata batió un récord en agosto de 350 millones en un solo mes. La recta final de la campaña es la más cara y en la que más fondos se recaudan, pero aún no hay datos.

En 1920 se aprueba la enmienda que permite el voto femenino, que ha sido variado en estos 100 años. Su voto es muy heterogéneo, y en su inicio marcado por los hombres, pero desde 1980 la tendencia es que las mujeres se decanten por los candidatos demócratas, mientras que ellos votan republicano.

La Presidencia de Donald Trump ha estado marcada de polémica desde el inicio, incluso en el seno de su Administración. En cuatro años, decenas de colaboradores han sido despedidos o han dimitido por sus diferencias con la política de Trump: desde el ideólogo Steve Bannon, al asesor de Seguridad, John Bolton, jefes de gabinete o secretarios de comunicaciones. Algunos hacen ahora campaña contra él e incluso cuestionan que esté capacitado para asumir un nuevo mandato.  [Especial: elecciones Estados Unidos

Durante cuatro semanas Israel ha sufrido un confinamiento estricto, con movimientos muy limitados y con casi todos los negocios cerrados. Un confinamiento, el segundo durante la pandemia, que empieza a dar resultados. Los niños más pequeños han regresado a las guarderías y las playas han reabierto, dando un respiro a muchos. El porcentaje de positivos en el último mes ha pasado del 15% al 2%. De los 9.000 casos diarios en septiembre a menos de 800 a finales de octubre. Eso se traduce en una menor presión hospitalaria. De hecho algunos centros han cerrado áreas anticovid. A diferencia de lo que ocurría en el mes de mayo, la desescalada esta vez está siendo muy lenta y gradual.  Aquí siguen cerrados restaurantes, gimnasios y otros negocios. Y aunque los datos mejoran, no lanzan las campanas al vuelo porque temen una tercera ola de contagios. [Coronavirus: última hora

Europa acumula el 46% de los casos mundiales de COVID y en cuestión de un mes, los contagios se han triplicado. En Francia hay 26.000 nuevos casos, el único país europeo junto a España que supera el millón de infecciones. EnItalia, la curva -que se ha mantenido plana todo el verano- ha despegado fuerte en octubre y países, como Bélgica o República Checa, que apenas superan los diez millones de habitantes, registran una letalidad diaria comparable a la de páises más grandes. Los checos han ampliado otro mes el estado de alarma. En Bélgica, 500 enfermos de COVID han ingresado en un hospital en el último día. En Francia, las UCI están al 50%; casi al 70% en París. Alemania calcula que, a finales de semana, su tasa de contagios superará los 20.000. Es decir, llegará al nivel de Francia y Reino Unido. [Coronavirus: última hora

No. De hecho, ha habido cinco ocasiones en las que el presidente obtuvo menos votos que su rival. La última fue 2016, cuando Donald Trump se convirtió en presidente a pesar de lograr 3 millones de votos menos que Hillary Clinton. En el año 2000, George W. Bush fue elegido presidente a pesar de obtener menos votos que Al Gore. En EE.UU. los ciudadanos no votan directamente al presidente, sino que eligen a los 538 compromisarios del Colegio Electoral que elegirá, en diciembre, al nuevo inquilino de la Casa Blanca.

Pueden votar todos los ciudadanos estadounidenses, residan o no en EE.UU., que tengan más de 18 años y que se hayan registrado para votar. No pueden votar, sin embargo, habitantes de territorios como Puerto Rico o Guam. Tampoco algunas personas convictas o con determinadas discapacidades intelectuales.

Sucede así desde 1845. Noviembre coincidía con el final de la cosecha y eso facilitaba que la gente pudiera ir a votar. Se eligió celebrar las elecciones en día laborable porque los sábados eran días sagrados para los judíos los domingos para los cristianos. Al optar por el primer martes después del primer lunes de noviembre se evitaba, además, que las elecciones coincidieran con la festividad del 1 de noviembre.

Más de 200 millones pueden hacerlo, pero lo habitual es que la participación no supere el 60%. En las últimas elecciones votaron 136 millones de estadounidenses. El hecho de que se vote en día laborable no favorece la afluencia a las urnas. No obstante, en casi todos los estados se puede votar por adelantado, algo que los estadounidenses han hecho este año, en números récord, por culpa de la pandemia.