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Cerca de 500 kilómetros conforman la frontera que separa la República de Irlanda de la provincia de Irlanda del Norte, el principal obstáculo para alcanzar un acuerdo para el 'Brexit'. Derribada tras los acuerdos de paz de 1998 tras la Guerra del Ulster, solo se percibe por la calidad del asfalto y el cambio en la señalización del tráfico. Los trabajadores de las regiones rechazan la creación de una frontera física, que podría alterar la paz en la zona y entorpecería el comercio.

La primera ministra británica, Theresa May, ha defendido en el Parlamento británico el borrador del principio de acuerdo que ha alcanzado con Bruselas para el 'Brexit. En una tensa comparecencia bajo el rechazo de la oposición laborista, May ha insistido en que el pacto responde a la voluntad expresada en el referéndum de junio de 2016 y ha descartado una nueva votación. La atención se centra ahora en sus ministros, entre los que hay algunos críticos con el acuerdo, sobre todo desde el sector más euroescéptico del Partido Conservador.

Se rompe el Gobierno de Israel por la última tregua en Gaza. Tras las 16 muertes que han elevado la tensión estos días en la zona, el peor recrudecimiento del conflicto en cuatro años, el ministro de Defensa, Avigdor Lieberman, del ala dura, ha dimitido. Dice que aceptar un alto el fuego es rendirse a los terroristas.

La economía de Alemania ha pegado un fuerte frenazo de julio a septiembre. Ha pasado de crecer poco a estar en negativo y eso ha arrastrado a toda la zona euro a su menor crecimiento en cuatro años. Nos lo cuenta el corresponsal de RNE en Berlín, Gabriel Herrero.

Bruselas va a tener que repartir su atención entre Londres y Roma y es que el gobierno de Italia no ha dado su brazo a torcer y mantiene los principales puntos de conflicto en su proyecto de presupuestos generales para el año que viene. Pese al riesgo de poder enfrentarse a sanciones y desoyendo las recomendaciones y advertencias de la Comisión, el ejecutivo que encabeza Giuseppe Conte, aunque ha apurado los plazos hasta el último minuto, no ha tocado su cuadro macroeconómico expansivo.

En Estados Unidos, el Gobierno no se plantea prohibir la conducción de los vehículos más contaminantes, aunque la industria presiona a Trump para que tome medidas contra la contaminación. La idea de prohibir la venta de coches diésel presenta una utopía en Alemania y el Gobierno ni siquiera se plantea restringir la circulación. En cambio, China reconoce que tienen un problema de contaminación y el Gobierno planea prohibir los vehículos diésel y gasolina.