Un guardia civil del 1-O declara que tuvo que ser operado porque perdió la movilidad de un dedo por una patada
Un agente de la Guardia Civil que intervino en el Instito Antoni Ballester de Mont-roig del Camp, en Tarragona, ha declarado este martes como testigos en el juicio del procés que le pegaron una patada en la mano derecha que le produjo una lesión de la que tuvo que ser operado porque perdió la movilidad de uno de los dedos.