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Las esclavas de la mandioca

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El Centro de las mujeres de Vitoria de Santo Antao (estado de Pernambuco, nordeste de Brasil) fue creado en 1988. Se ha convertido en un espacio de referencia en la lucha y la defensa de los derechos humanos de las mujeres. La asociación organiza diferentes actividades formativas en forma de talleres, jornadas, encuentros y seminarios. También realiza proyectos en distintas áreas como la educación y la generación de ingresos. Atienden también a mujeres jóvenes y adolescentes. Desde el inicio trabajan en la erradicación de la violencia machista, la discriminación por razón de género y la falta de oportunidades para la mujer, especialmente entre las afrodescendientes.

Casas de harina

Una de las principales fuentes de renta en la región es la producción y transformación de la mandioca en las conocidas como “casas de harina”. Se trata de pequeñas fábricas con estructuras precarias y métodos de trabajo arcaicos. En esta cadena productiva uno de los pasos fundamentales es el raspado de los tubérculos. Este trabajo, totalmente manual, es realizado por mujeres a las que todo el mundo llama “raspadeiras”. Por razones históricas el 77 por ciento de estas mujeres son negras o mulatas. La situación permanece igual desde hace siglos. Sin ninguna mejora. Está enraizada en la cultura de la explotación donde a las trabajadoras se les niegan los derechos más elementales. La falta de escolarización, de oportunidades de trabajo digno, la baja autoestima y el desconocimiento de sus derechos ayudan a perpetuar un sistema esclavista de producción donde las mujeres se ven obligadas a trabajar para sobrevivir por salarios de miseria, sin asistencia médica y sin ningún derecho como trabajadoras.

Un estudio de la Universidad Rural de Pernambuco apunta que el 70 por ciento de estas mujeres viven bajo el umbral de la pobreza y sufren la violación de sus derechos fundamentales. Como la inserción en este mercado de trabajo se realiza a temprana edad, el nivel de escolarización del colectivo es mínimo. Esto imposibilita que las “raspadeiras” puedan aspirar a otros puestos de trabajo. La situación económica de estas mujeres se ha agravado todavía más en los últimos años por el cierre de muchas de estas casas de harina. 

Manos Unidas

El proyecto de Manos Unidas tiene un objetivo muy claro: ayudar a las “raspadeiras” a cambiar de trabajo para mejorar su calidad de vida. Desde el Centro de Mujeres de Vitoria de Santo Antao, educadoras y trabajadoras sociales continúan trabajando por los derechos de las mujeres afrodescendientes del campo. La capacitación profesional de estas mujeres ha conseguido que recuperen sus vidas. Poco a poco, con la ayuda de estas profesionales, las “raspadeiras” han ido conquistando sus derechos y recuperando la autoestima. Han visto la necesidad de participar en las políticas públicas para transformarlas. La mujer rural, pobre y afrodescendiente ha recibido aquí formación en cuestiones de igualdad entre hombres y mujeres, discriminación racial y participación en movimientos sociales. El Centro de Mujeres de Vitoria de Santo Antão ha recibido, en los últimos años, 160.000 euros de Manos Unidas. Con este dinero, procedente de la generosidad de los españoles, más de cien mujeres han recuperado sus vidas. 

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