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Cumbres - Àlex Corretja

El extenista Àlex Corretja sube a la cumbre del Bastiments

 

  • El extenista Àlex Corretja sube a la cumbre del Bastiments

  • El  Pico Bastiments está en el Pirineo catalán y tiene 2.881mt.

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Cumbres

Ficha técncica:

Dirección: Cesc Tomàs
Presentación: Edurne Pasaban
Realización: Cesc Tomàs, Roger Paulo i Núria Pla
Producción: Lluís Boix, Josep Parés
Guión y documentación: Daniel Martí
Cámaras: Ashley Pla, Magí Baqués y Joan Navarra
Sonidistas: Cristian Conesa y Raúl Hernández
Montaje: Antoni Tomàs, Enric Ferrés i David Escusa
Ambientación Musical: Patrícia Carnicero
Producción ejecutiva: Ángel Villoria

Àlex Corretja, extenista que llegó al número 2 de la ATP, ganador del Masters en 1988, de la Copa Davis en el 2000, dos veces finalista en Roland Garros y medalla de bronce en los JJOO DE Sydney, se pondrá por primera vez raquetas de nieve en los pies para subir una la montaña.

La ascensión

Edurne y Àlex salen de Setcases, un pequeño pueblo de la provincia de Girona y se dirigen hacia la estación de esquí de Vallter 2000 por una carretera rodeada de nieve. Nada más bajar del coche Álex Y Edurne se calzan las raquetas de nieve y emprenden el camino del refugio de Ulldeter. Normalmente les llevaría unos 20 minutos, pero la gran cantidad de nieve blanda y el fuerte viento gélido hacen que el camino se alargue hasta una hora, llegando al refugio justo al anochecer.

Pico Bastiments, una montaña que en verano es muy concurrida y sencilla

Después de una cálida noche en uno de los refugios más antiguo del Pirineo, el tenista y la alpinista se calzan otra vez las raquetas con el objetivo de ascender al Pico Bastiments, una montaña que en verano es muy concurrida y sencilla. Pero la disminución del viento que señalaba la previsión meteorológica no se produce de momento y, a pesar del cielo azul, el acceso hacia el Collado de la Marrana es duro por el grosor de la nieve y las fortísimas ráfagas del “torb”. Se trata de un viento arremolinado de más de 50 o 60 Km/h que levanta la nieve polvo que no está asentada limitando mucho la visibilidad y haciendo que la sensación térmica disminuya hasta 20 grados centígrados por debajo de la temperatura real.

Más arriba del collado, Edurne y Álex cambian las raquetas por los crampones ya que encuentran nieve dura. Tapados hasta las cejas para protegerse del frío, prosiguen la ascensión haciendo frecuentes paradas cuando los remolinos de viento imposibilitan la visión.

Álex Corretja pide, a gritos, que Edurne no le deje darse la vuelta porque quiere llegar hasta la cumbre sea como sea. El tenista lo tiene claro y lucha paso a paso hasta los 2.881m de la cumbre del Bastiments, donde se deja caer de rodillas, emulando su propio gesto cuando ganó el Masters en 1988.