La arista de Peuterey

  • La arista de Peuterey está ubicada en el macizo del Mont Blanc
  • Se considera la arista más larga de Europa
  • Dos alpinistas españolas son las encargadas de acometer la ascensión

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Ampliar foto Elena de Castro

Elena de Castro

Ampliar foto La cumbre del Montblanc entre nubes

La cumbre del Montblanc entre nubes

Ampliar foto El MontBlanc a la izquierda la aguja negra y recortada contra el cielo la Arista de Peuterey

El MontBlanc a la izquierda la aguja negra y recortada contra el cielo la Arista de Peuterey

La arista de  Peuterey

Duración: 57 minutos

Equipo: Elena de Castro, Ester Sabadell, Clair Bernier, Zebulón Roche, José Carlos Tamayo, Juan Vallejo, Ferrán Latorre

ANTONIO PÉREZGRUESO - AL FILO DE LO IMPOSIBLE 

Ubicada en el macizo del Mont Blanc se encuentra la que se considera la arista más larga de Europa, más de ocho kilómetros de cresta. Partiendo de 1500 metros de altitud, una sucesión de agujas de roca, corredores de hielo, descenso de rápeles extraplomados, y ascensos glaciares acaban en la cumbre más alta de los Alpes el Mont Blanc de 4807 metros de altitud.

Dos alpinistas españolas, Elena de Castro y Ester Sabadell, son las encargadas de acometer la ascensión por esta ruta que representa el esfuerzo y el alpinismo en su dimensión tradicional, pero también un paseo por la historia de grandes alpinistas.

De hecho, durante la primera mitad del pasado siglo, el macizo del Mont Blanc se convirtió en un campo de experimentación de las nuevas tendencias que luego se trasladarían a montañas más altas, fuese en los Andes o el Himalaya. Importantes alpinistas como Paul Preuss, Willo Welzembach, Walter Bonatti, Kurt Diemberger o Louis Audoubert, se ligarían a un itinerario, la integral de Peuterey.

Con sus 3.773 metros, la Negra es la primera gran cumbre que alcanzamos, la más vertical, la más aérea. Una cima soberbia, en completa soledad, para gozar en plenitud de una panorámica espectacular de los Alpes.

Este juego de tobogán constante es lo que convierte a la arista de Peuterey, en una escalada tremendamente comprometida

No es habitual llegar a una gran cima para luego bajarla de inmediato y volver a subir otra. Este juego de tobogán constante es lo que convierte a la arista de Peuterey, en una escalada tremendamente comprometida.

Por si fuera poco a partir de la cumbre de la Aguja Negra, la retirada es casi imposible, pues se considera menos peligroso terminar la ascensión incluso con mal tiempo. Así pues no es extraño que la integral de Peuterey sea una ruta muy poco frecuentada, del máximo nivel técnico y del mayor compromiso, una vía que sólo se puede acometer con muy buena forma física y sicológica.

En la alta montaña a menudo no se cumplen los planes ni las previsiones. Una tormenta nos sorprende por encima de cuatro mil metros, en el peor de los sitios imaginables, y sin retirada posible, a los efectos de la altitud y del cansancio acumulado, hay que sumar el mal tiempo, que no nos da tregua.

Después de cuatro días muy duros, podemos relajarnos sólo en los metros finales, cuando ya aparece ante nuestros ojos la cima del Mont Blanc y vemos aparecer sobre ella las figuras de nuestros amigos Claire y Zebulón, con los que realizamos el descenso más rápido que podíamos imaginar ¡VOLANDO¡.

 

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